viernes, 25 de febrero de 2011

Reducción de velocidad en autopistas: una medida que no funcionará

Esta tarde, y para no perder la costumbre,  el gobierno del inefable ZP nos ha vuelto a sorprender a propios y extraños  con una de sus  típicas salidas de pata de banco. Esta vez, y ante la subida de petróleo de estos días a raíz de la cadena de disturbios árabes (y otras razones mucho más estructurales e inquietantes), en lo que parece ser la clásica medida propagandística destinada a convencer al incauto de turno de que nuestro gobierno tiene pajolera idea de cómo enfrentar los problemas (craso error), ha decidido bajar el límite de velocidad en autovías y autopistas en 10Km/h: de 120 a 110 Km/h. Una medida que resulta especialmente llamativa si se tiene en cuenta que no se adoptaba en este país  una decisión parecida desde los tiempos de la Segunda Crisis del  Petróleo.

No seré  yo el que discuta la necesidad (no sólo española, sino mundial) de limitar el consumo de combustibles fósiles. Recuerdo -por si alguno todavía no se ha enterado- que estamos a menos de un lustro de  distancia una auténtica catástrofe, provocada por el inminente descenso de la producción mundial de crudo, que hace imprescindible tomar cuanto antes medidas radicales para limitar su consumo.  Así que no voy a criticar esta medida por “excesiva” y “soviética”, como los babeantes demagogos del PP, sino, más bien, por todo lo contrario: por ser poco menos que inútil
El señor Rubalcaba, en la rueda de prensa de esta tarde, nos ha vendido que este descenso de velocidad equivale a un ahorro de combustible de entre el 11% y el 15%.  Y, claro, ante tan espectacular dato,  la pregunta es inmediata: ¿es esto cierto? ¿Podemos esperar semejante ahorro como consecuencia de una medida tan modesta?
Modestamente, lo primero que he hecho es hecer mis propias cuentas  a fin de averiguar cuánto de verosímil hay en tan atrevida afirmación, que, de ser cierta, supondría un ahorro de 8000 millones de euros a la economía nacional. Algo que no estaría nada mal.
Lo primero que he sacado en claro es que ciertos asesores  del gobierno  abusan demasiado de la Física de Bachillerato y olvidan que el mundo real requiere de cálculos bastante más complejos. Y es que la cuenta de la vieja que parece haber  hecho Rubalcaba es la que detallo:
Según establece la física elemental (demasiado elemental), la energía cinética,  que es la energía que posee un cuerpo en movimiento es EC=1/2Mv**2, es decir  aumenta con la masa y con el cuadrado de la velocidad (eso es aquí lo que interesa) . En cristiano: un coche, para mantenerse a 120km/h, no consume el doble de energía que para mantenerse a 60 km/h, sino cuatro veces más.  Y, "por supuesto",  eso implica cuatro veces más gasolina.
Sabiendo esto, si uno quiere calcular cuánto se ahorra en combustible aplicando la dichosa reducción de velocidad,  solo tiene que hacer las cuentas: se calcula la energía a 120Km/h y a  110Km/h, respectivamente, y se calcula la correspondiente variación.  Así, y resumido todo el proceso en una operación, obtenernos el siguiente “chorizo”  -bastante simplón- como fórmula de la tasa de ahorro:

Dónde R(EC)  es la tasa de ahorro de energía (y de combustible, claro), y v2 y v1 son las respectivas velocidades; en nuestro nuestro caso, 110 y 120 Km/h.  
Pues bien, hecho el cálculo, obtenemos un resultado incluso más optimista que el anunciado por el gobierno: un 19% de ahorro.  ¿Cómo llegamos al 15% anunciado?  Suponiendo que el españolito de pro, siempre dispuesto a jugársela, traspasa el límite de velocidad sistemáticamente en unos 8-10 km/h -que es el margen de error de los velocímetros de tráfico-. Vamos, suponiendo que con 120Km/h de velocidad máxima, todo Dios se pone a unos 128 Km/h,  y que, de imponer un límite de 110, el personal  se iría a  los120 Km/h. Esa simple suposición ya basta para obtener la dichosa aproximación de un 15% de ahorro.
¿Debemos creernos un cálculo tan chapucero? Ni en broma.
Primero, porque, todos lo sabemos, hay múltiples factores que afectan al verdadero consumo de un coche; como el tipo de motor, la aerodinámica, el estado de la suspensión y los neumáticos… Pero, sobre todo, por lo evidente: este cálculo parte de un principio absurdo; que los turismos se dedican a transitar por autopistas y autovías a “tiempo completo” y que no existen ni las carreteras convencionales ni las vías urbanas; lo que es especialmente doliente si se tiene en cuenta lo que todo quisqui sabe: el consumo de un turismo en el típico atasco mañanero es casi el doble que su consumo a 100 Km/h (y muy parecido al de viajar a 120 km/h).  Y, mira qué casualidad, resulta que la inmensa mayoría de usos del  turismo son para  trayectos urbanos.
¿Cuál es ahorro real? Es difícil saberlo. Pero está claro que, aún en el caso de que el límite se respete (habrá que verlo),  hablamos del chocolate del loro. ¿Un 1 o un 2%? Quizás menos. En todo caso, una cosa es evidente: si ZP quiere coger el toro por los cuernos, va a tener que tomar medidas serias y no limitarse a burdas maniobras propagandísticas de cara a complacer al típico ecologista coñazo, tan biempensado como ignorante.

viernes, 18 de febrero de 2011

Rectificación de Urgencia: EEUU, nación forajida

Hace apenas una semana cometí  el lamentable error de  escribir un artículo elogioso sobre la gestión de Barak Obama en la cuestión  de Oriente Medio,  regocijándome absurdamente de su “mano izquierda”  y de su “moderación”. Evidentemente, y me disculpo por ello, había  estado mezclando.
Hace poco más de tres horas saltaba la liebre:
“EE UU veta por primera vez la condena a Israel por la construcción de asentamientos”
En efecto, contra la opinión de todas y cada una de las restantes  191 naciones representadas en la ONU, EEUU ha vetado una resolución que declaraba lo evidente: las colonias judías en Cisjordania y Gaza son ilegales.  
No, no es la primera vez que EEUU pisotea la decencia para salvar el culo a Israel ejerciendo su mafioso derecho de veto (mañana  le dedicaré más al asunto),  pero hoy, y sobreapasando todos los nivele de la infamia vistos, se ha dado un salto cualitativo: nunca USA había llegado tan lejos en su atropello del derecho de gentes (ya ni siquiera digo el internacional); ha sobrepasado una línea roja. Una cosa, que es lo que venía haciendo Washington hasta ahora, es tratar de justificar lo injustificable con excusas más o menos disparatadas y tratar de reinterpretar la realidad a su conveniencia -eso puede parecernos repugnante, pero entra dentro de los límites de la dialéctica y el politiqueo- , y otra es dar impunidad a los crímenes de un estado  en contra la opinión  de la totalidad de la comunidad internacional.  Lo que acaba de hacer EEUU es declarar públicamente que está dispuesta a apoyar cualquier desmán israelí  sin condiciones, cargando con el peso político de todos y cada uno de sus crímenes e ilegalidades pasados, presentes y futuros. Y eso es mucho, mucho peso. ..  Tanto que quizás Israel, en su caída, los arrastre al infierno.  
Por supuesto, y dejando  las cuestiones morales para mejor ocasión, lo que acaba de hacer el gobierno de Obama es un suicidio político; un disparate que han de llorar amargamente y cuyas consecuencias se prolongarán por décadas. Obama, al avalar los atropellos israelíes, acaba de perder el mundo árabe: nadie podrá confiar jamás en su palabra, y cada gesto que haga  será interpretado (correctamente) como pura impostura. Si Obama pensaba que podría pilotar con éxito la rebelión egipcia, puede ir olvidándose. Es bastante previsible cómo reaccionará la Hermandad Musulmana (con toda justicia) ante esta villanía y es igualmente previsible como se galvanizará, bajo su influencia,  el resto de su opinión pública: aunque los militares, por la fuerza de las armas, consigan prevalecer, la marea de la opinión pública les obligará a mantener las distancias con EEUU e Israel. Lo mismo puede decirse respecto a los  regímenes  que todavía conserva, como Arabia y Jordania. ¿Cree Obama que sus dirigentes, cuya única prioridad es sobrevivir, le recibirán con los brazos abiertos en contra de la  furiosa opinión de sus pueblos? ¿Hay alguien que en la Casa Blanca tan estúpido como para pensar que sus dirigentes, tras ver como Obama dejó caer a Mubarak a su conveniencia,  no van a empezar hoy mismo a distanciarse y a dejar de ponerse al teléfono?  
Pero el peaje de la inmolación americana no se limita a Oriente Medio: ¿Tras esto, con qué autoridad van a criticar los EEUU que China vete sistemáticamente  las resoluciones sobre Corea del Norte, los derechos humanos  o el Tíbet? ¿Quién  ha de creerles cuando digan que el programa nuclear iraní es una amenaza para Israel tras este redomado acto de cinismo? Estados unidos está completamente sólo. A l igual, irónicamente,  que su protegido Israel, la única autoridad yanquie, a estas alturas, emana de los cañones de los tanques.  Y muchos, cada día más, son los que ya se alegran de su cada vez más evidente declive.
Y, un pensamiento mucho más terrible: si ocurre un nuevo 11-S, Dios no lo quiera,  ¿cuántos se acordarán de aquello de “Quién siembra vientos…”?

domingo, 13 de febrero de 2011

Como la UE perdió Turquía

Si ayer, con bastante mala leche y algo de humor (más o menos inspirado),  trataba de cómo el EEUU de Obama parece estar adaptándose relativamente bien al nuevo equilibrio surgido de la explosión de las potencias emergentes, justo lo contrario puede decirse de la cataléctica y completamente esclerótica Europa, destinada a ser aplastada por la realidad  mucho antes de ser capaz de comprenderla.  Mientras el mundo cambia ante nuestros ojos, los piliticuchos que nos gobiernan, mediocres hasta el dolor y completamente ajenos a la realidad, siguen empeñados en embarcarnos en un viaje suicida a ninguna parte.
Por un lado, y como ejemplo máximo del suicidio colectivo europeo, tenemos los disparatados recortes sociales y laborales que, dictados desde Alemania –cuya expansión actual, que tanto asombra a los economistas de salón, es un efímero espejismo debido a la demanda China de maquinaria industrial y agrícola: recordemos  a la señora Merkel, que tantas lecciones nos da, que hace sólo un lustro tenia de los niveles de desempleo más altos de la Unión y que su crecimiento promedio desde los 90’ es claramente inferior al español -,  están condenado a la EU a décadas de crecimientos raquíticos y descapitalización progresiva.  Sólo un idiota recortaría el poder adquisitivo real en una economía, como la europea, basada en un 70% en el consumo. En efecto, la política económica europea  parece capitaneada por Edward John Smith: destinada a un bonito naufragio a medio plazo.
Si se topa con estos individuos, mantengase a distancia y llame a la policía. Se trata de una peligrosa organización criminal mafiosa especializada en estafas y atracos a mano armada. Su modus operandi consiste en quitar las pensiones a los trabajadores y entregar el botín a los bancos

Pero si la gestión de política interior, o sea, de los dineros y de como nos los robamos unos a otros, es lamentable, ni hablemos ya de las relaciones exteriores de la UE; cosa fina.
 Recordemos a los no iniciados sus principios básicos:
-No importa qué pase ni dónde: la UE será la última en reaccionar, justo tras el gobierno de las islas Salomon.
-Su respuesta, en un 90%, será una repetición exacta, puntos y comas, de lo que haya dicho el portavoz de la Casa Blanca un cuarto de hora antes, sea esto favorable o no a nuestros intereses.
-En el restante 10% de ocasiones, es decir, cuando Washington, por desinterés, no se haya pronunciado, la respuesta europea será errónea, mezquina, miope y claramente contraproducente.
Sí, amigos, el principio director de la política exterior europea es la suprema mezquindad, caracterizada por la tendencia, tan típica del matón de barrio venido a menos, de mostrarse terriblemente débil con los fuertes (USA, Rusia, China) y terriblemente fuerte con los que (la mayor parte de las veces, erróneamente) consideramos débiles. En efecto, nuestros inefables gobernantes, que viven en la perpetua nostalgia de las viejas glorias ya extintas, y que no quieren darse por enterados que en términos globales la UE es económica y políticamente irrelevante o de que el poder real hace mucho, mucho tiempo cruzo el océano, son cada vez más proclives a mostrar sus dedo acusador al embajador iraní, dándole las consabidas lecciones de derechos humanos y amenazándole con penas infernales que no están en condiciones de imponer, justo un cuarto de hora después de postrarse ante Hu Jintao, que pasaba por allí chequera en mano. ¿Lo más triste? Que necesitamos su petróleo como el comer, y que, cuando finalmente nos demos por aludidos, sus ejecuciones nos importarán tan poco como las chinas o las árabes. Y lo mismo podría decirse de todas y cada una de las naciones que, sistemáticamente, y por razones reales que tienen muy poco que ver con los derechos humanos y la democracia, despreciamos.
Y, por supuesto, dentro de esta tendencia a tirar piedras contra el propio tejado, y llevado al paroxismo, se encuadra el caso turco.
Turquía es la 12º potencia económica del mundo, con un PIB de 615.300 millones de dólares. Su tasa de crecimiento el 2010 fue del 6.5%, la segunda mayor de los países de la OCDE tras China, y su promedio a lo largo de la década pasada fue del 6%, más del doble que la media europea (y Alemania). En cuanto a su renta per capita, que es de unos  12000$,  se ha cuadriplicado en los últimos siete años, lo que significa que, a este ritmo, será comparable a la media europea en una década. En una proyección, bastante conservadora, que se publico hace unas pocas semanas, la PWC calculaba que en el 2050 Turquía sería la primera economía europea, por delante de Alemania, Francia o Reino Unido. (Sí, europea).

En el 2050, la media luna turca habrá eclipsado la lángida constelación europea. Para entonces,  será la primera potencia económica de Europa.

Y claro, con estos datos en la mano, y viendo como la economía europea se agosta al implacable sol del nuevo orden mundial, alguno podría preguntarse por qué Turquía, única esperanza realista para impedir la descomposición económica y social de Europa,  irónicamente, no forma de la UE. Pues bien, esa fue la pregunta que se hicieron los turcos durante medio largo siglo. Nuestra desgracia es que ya no se la hacen. Según las últimas encuestas, el número de turcos que desean entrar en la UE han pasado del 71 al 43%.
Turquía, que ya desde los tiempos de Ataturk había realizado enormes esfuerzos de modernización, y confiando ilusamente en que estos esfuerzos serían tenidos en cuenta, llamó a la puerta de la Comunidad Europea en 1963, momento en el que recibió como repuesta un educado portazo en las narices en forma de promesas incumplidas. Desde entonces, el episodio se ha repetido al menos una vez por década, justificándose  el “no” en argumentos cada vez más peregrinos. Turquía ha ido cumpliendo religiosamente  todas y cada una de las exigencias que se le realizaban en cuestiones de derechos humanos, igualdad de sexos o libertad política mientras veía como a países social, económica y culturalmente más rezagados (léase Polonia o las repúblicas bálticas), que no cumplían las condiciones teóricas, se les abrían las puertas de par en par. La Unión Europea, como si de un decadente Club de bridge se tratase, se ha permitido humillar a Turquía imponiendo condiciones cada vez más caprichosas  que violan claramente su soberanía, como todo lo referente al conflicto chipriota. Y ni siquiera eso ha sido suficiente.
¿Por qué? Racismo, xenofobia y egoísmo; así de simple. La vieja y decadente Europa, en especial su putrefacta derecha democratacristiana (contradicción maxiana dónde las haya), se niega a imaginar que pueda haber un lugar para el islán en “su Europa”: están demasiado imbuidos de la religión más intolerante y asesina que haya conocido la historia: el cristianismo. Sólo hay que escuchar a sujetos  como Mayor Oreja y los de su calaña para comprender lo asentada que está la mentalidad de las Cruzadas en algunos sujetos, dispuestos a conducirnos al desastre con tal de no despertar de sus ensoñaciones medievales. Se trata, al fin de cuentas, del mismo nauseabundo prejuicio pseudoideológico que explica que Europa (servilimo a USA, aparte), en el conflicto árabe-israelí, y en contra de la práctica totalidad de sus ciudadanos, se posicione sistemáticamente del lado de la genocida entidad sionista. A esto hay que añadir una buena dosis de visceral racismo y el miedo de alemanes y franceses a perder el control político de la unión europea. Y es que, por población, a Turquía le corresponderían tantos escaños como a ambos, lo que destrozaría las convenciones mafiosas y mamoneos vistos hasta ahora.
Pues bien, ahora resulta que el último tren ya ha pasado. La actual Turquía, que ya se ha convertido en una potencia regional, tiene poco que ganar en el seno de la UE. Quien crece al 6% nada tiene que sacar de bueno de quienes crecen al 3. Pocos o ninguno de los antaño omnipresentes fondos de cohesión llegarían a sus arcas y pronto, quizás en un década, pasaría ser donante neto, teniendo que llevar a sus espaldas el lastre de unas Alemania y Francia envejecidas y ideológicamente hostiles, que, con la arrogancia de costumbre, tratarían de interferir sistemáticamente en su política interna y relaciones exteriores.


Erdogan, dirigente moderado, independiente y sensato
 
Turquía parece haber encontrado su propio camino, y este se aleja de Occidente y sus aires de decadencia. Bajo el sensato gobierno del PJD de Erdogan, Turquía parece estar empezando a ser consciente de su poder y a ganarse por derecho propio lo que otros tan estúpidamente le hemos negado.  En los últimos años, de manera valiente a la par que pragmática, Turquía ha pasado de ser el más occidental de los lacayos de los yanquies a ser una nación independiente que, gracias a una inteligente combinación de islamismo y modernidad, se ha convertido en el espejo en el que se mira todo Oriente Medio. Por supuesto, ni que decir tiene, la nueva Turquía asusta a Occidente mucho más que la antigua. Nos horroriza su islamismo (no por radical, sino por islamismo) y nos irrita su independencia. No toleramos que Turquía, dándonos lecciones de Democracia y decencia política, congelase sus relaciones con  Israel tras la carnicería de la Flota de la Libertad. No toleramos que, desmarcándose de la gran farsa del programa nuclear iraní –por el que cuatro potencias nucleares, Israel, EEUU, Reino Unido y Francia, tienen el cinismo de acusar a Irán de tratar de desarrollarlo-, propusiera a Irán un trato alternativo justo. Y, por supuesto, no podemos soportar que pidiese la dimisión de Mubarak un cuarto de millón de años antes de que Europa se diese por aludida. Por todas estas razones, los EEUU comienzan a ver a Turquía con creciente hostilidad y, por supuesto, nuestros palmeros actuarán en consecuencia.
Pero poco importa. Por más que nos joda, vamos a tener que aguantarnos. Turquía está aquí y llegado para quedarse.

sábado, 12 de febrero de 2011

Gracias, Tea Party

Obama está resultando una calamidad para todos los que nos enorgullecemos de nuestro  antiamericanismo. El muy cabrón, nos está dejando sin argumentos: su inteligencia, su sentido de la medida, su relativamente rápida capacidad de reacción y su puñetero comedimiento están destrozando todos los tópicos aplicables a los presidentes americanos.  Ya no hay quien grite Yanquies go home!

 No, no es que el tipo sea perfecto (gracias a Dios).  Para empezar,  aunque  lo intenta, no puede evitar los típicos tics de arrogancia y paternalismo  que caracterizan a todo yanqui que se precie; qué le vamos a hacer. Además, no nos engañemos, su porte tranquilo y dialogante tiene mucho de calculada impostura y de rematada cobardía. Es la clase de político taimado y maniobrero que no se moja ni en la ducha y que espera a ver el sol en la ventana antes de decir “buenos días”.  Por otro lado, y como bien dice la musa oficial de esta Web, Sarah Palin, le faltan “cooojoones”: de boquita , que sale gratis, mucha defensa de los derechos humanos, del derecho internacional,  de la libertad de expresión, del interculturalismo  y del penino en vinagre, pero Guantanamo ahí sigue, abierto y con el cartel de completo en la puerta; y a los chinos,  faltaría más, recepción de honor y alfombra roja, que traen la chequera llena. En efecto, amigos: es tan hipócrita, falsario y cínico como todos sus predecesores.  Pero, he aquí la cuestión, ¡no se le nota! Te apuñala mientras te pregunta si  te duele y, oye, parece que hace el favor.  
Esta reflexión, que podía estar motivada por otro medio millón de cosas, es consecuencia de los acontecimientos de Egipto y de constatar cómo se las arreglado para ponerse al frente de la manifestación en el momento justo y convertir lo que es una derrota estratégica en toda regla en una victoria táctica. Estoy convencido de que sus 300 millones de adiposos compatriotas jamás serán conscientes de hasta qué punto Obama, con su último acto de prestidigitación, les ha evitado años de dolor de cabeza y de ataúdes envueltos en la bandera americana .

Barak Obama, único presidente Norteamericano en tres décadas que no ha comenzado una guerra. Toda una calamidad pública.


Supongo que no descubro nada si digo que la caída de Mubarak no es una buena noticia en Washington. El “faraón” ha sido,sin duda, el mejor gobernante para Egipto que los Estados Unidos podían haber soñado: discreto en las formas, brutal en el fondo y absolutamente sumiso a los intereses americanos e israelíes. Nadie, absolutamente nadie, podrá superar su nivel de servilismo y eficacia. Mubarak cuenta en su haber “meritos” como haber dado credibilidad a esa humillante impostura llamada “Proceso de Paz", haber contribuido a la ruina de Arafat, colaborar, sin el menor complejo,  con Israel en el cerco a Gaza, y contribuir en la “Guerra contra el Terrorismo” aportando a sus expertos torturadores  -muchos de los aviones dirigidos a Guantanamo hacían una escala en el Cairo, dónde el equipo de Soleiman, flamante vicepresidente, se encargaba de “interrogar” con tenazas y garfios a los sospechosos-. Probablemente, y en un sentido estratégico, la caída de Mubarak representa un riesgo mucho mayor para los intereses americanos  que la caída de Sha en el 79.  Al fin y al cabo, aquel Estados Unidos estaba en el clímax de su poder y éste en franca decadencia: empantanado en dos guerras, con una economía agonizante, y ya sintiendo el aliento del dragón chino en su nuca. Además, cada día resulta más evidente que el nuevo orden geoestratégico se le vuelve progresivamente hostil: a los yanquis les crecen los enanos. Ahí tenemos a Israel, su matón regional, aislado, hundido en la depresión y tratando de restañar sus heridas tras la humillante derrota propinada por Hezbollah el 2006. Y, justo en frente, Irán,  sobreviviendo mientras contempla como los vientos se le tornan favorables: cada día que pasa, en la medida en la que el petróleo sube y se estrechan sus  relaciones con Rusia y China, hace más difícil el cacareado ataque a sus instalaciones nucleares.
Sin embargo, y quizás precisamente por esto, la postura de Obama sobre la Revolución Egipcia ha sido infinitamente más astuta e inteligente que lo que cabía esperar.  Recordando como EEUU se empeñó en sostener a base de bombas  al corrupto gobierno survietnamita o como se hicieron los suecos mientras el Sha ordenaba disparar  a los manifestantes desde los helicópteros, cabía esperar  una defensa incondicional de Mubarak: la misma clase de grotesca defensa que ha realizado Israel (contribuyendo a terminar de  hundirle en la mierda ante el pueblo egipcio).  Pero no: aunque durante los días primeros pudimos escuchar “perlas” en boca de Clinton como que “el gobierno de Egipto es estable”, Obama, oliéndose que apostaba por caballo perdedor, no tardó mucho en comprender que convenía sacrificar ese peón. Visto desde aquí, es fácil decir que no le quedaba más remedio, y que empeñarse en sostener a Mubarak era un suicidio que, a la larga, hubiera provocada un profundo resentimiento y antiamericanismo en el pueblo egipcio de consecuencias imprevisibles. Pero semejantes sutilezas suelen escapar de los procesos mentales de los dirigentes yanquis, completamente cegados por la arrogancia y la ignorancia, y que ya tienen bastante con no ahogarse con las galletas saladas.
Obama ha inaugurado  una nueva era en la política exterior norteamericana que se podría denominar (me pido el copyright) “firmeza adaptativa”, que lejos de tratar de imponer a hostias sus intereses (quizás por que sabe que no puede), prefiere hacer control de daños y tratar de ver en los cambios más una oportunidad que una amenaza. Y he de decir que, como antiamericano,  semejante postura me acojona.  A pesar de que la decadencia yanqui es ya inevitable y que no les salva nadie, estas políticas “blandas” podrían permitir a EEUU ser una potencia relevante mucho más tiempo de lo que algunos apostábamos.  Qué putada, ¿no?
Afortunadamente, los que lanzamos esputos e insultos  a la bandera americana podemos estar tranquilos: el Tea Party  y su chusma de tarados  viene en nuestra ayuda.  Y es que, ¿puede uno imaginarse a Bush reaccionando como  Obama  ante este asunto? Ni en coña. Pues imaginad  lo que cabe esperar de un grupo de fanáticos -tan teocráticos como Jomeini-  que solían acusad de “blandengue” a Bush: el más absoluto desastre; Oriente medio en llamas. Rectifico: el mundo entero en llamas.  Qué coño, no hace falta ni imaginarlo:  ya se pueden oír en la FOX y medios de su calaña las reacciones de los chicos del Tea Party y de sus colegas sionistas  sobre la cuestión. ¿El resumen?: Obama (que para algo es medio musulmán) ha entregado Egipto a los islamistas: la sutileza analítica de costumbre.
¿Y sabéis la mejor parte? El fascismo vuelve. Sí, amigos. Estos fachas, salvo milagro, van a arrasar en las próximas elecciones -y si no, ya se encargarán de poner una dianas sobre los nombres de sus oponentes-.  Y todos sabemos lo que sucederá; será hermoso: de la mano de Israel, cual elefante en cacharrería, meterán a los Estados Unidos en otro par de Guerras imposibles de ganar –¿Irán, Yemen?- que terminarán de colapsar la economía yanqui y que significarán el final definitivo de EEUU como potencia mundial: eso si no desemboca a la larga  en  otra Guerra Civil americana. ¿El precio por semejante victoria? Casi nada: apenas unos cuantos millones de muertos. Yo lo asumo.
Sarah Palin,  prima violenta de Chuck  Norris y próxima presidenta de los EEUU. 2000 millones de antiamericanos hemos puesto nuestra fe en ella.  Además, a mi me pone verraco, qué pasa.
Así que, recuerda: si te sientes tan antiamericano  como yo y sólo les deseas la muerte y la ruina de los EEUU, no olvides enviar tu donativo a la campaña de Sarah Palin o, en su defecto, a la sede del Partido Republicano más cercana –si lo envías a la embajada israelí, también les llega-.  1400 millones de Chinos, 1300 millones de musulmanes, unos cuantos miles de rojos trasnochados (como yo) e incluso el mismísimo Bin Laden te lo agradecerán.



martes, 25 de enero de 2011

Confirmado (de nuevo): SER sinónimo de sectarismo. De la Iglesia debe morir

Un breve para constatar lo que ya sabíamos: PRISA, inasequible al desaliento, todavía, a día de hoy,  sigue siendo el órgano oficial del PSOE. Que se entienda: del PSOE, sólo del PSOE y nada más que del PSOE. Ni izquierda, ni hostias. Y es que, ya lo sabemos:  estos, y sólo hay que escuchar sus tertulias, van mucho de progres; son mucho de fotografiarse con el negrito y de poner la alcachofa a la maruja maltratada (que viste mucho), de pedir justicia social desde sus pisos de 400.000 euros del barrio de Salamanca y de contarnos lo bien que funciona la educación pública mientras apuntan a sus hijos al Liceo Francés , pero, a la hora de retratarse , oye, se cubren de gloria.
¿Te sientes de izquierdas y buscas un medio que defienda aquello en lo que, con razón o sin ella,  crees? Pues te jodes: no hay ninguno.  Créeme; mejor pásate a Libertad Digital. Don Federico, algo es algo, al menos, te hará reír.

Esta es la cara que se le queda a uno escuchando la Ser.
Pero no sé de qué coño me extraño (ingenuo que es uno). Al fin de cuentas,  a  PRISA  -que está tan al borde de la quiebra que ha tenido que  anunciar el  despido del 18% de su plantilla, dicho sea de paso- sólo le interesa una cosa: asegurarse de que aquellos que conceden las licencias de radiofónicas y las frecuencias de las TDT, por la cuenta que les trae, les sigan siendo favorables: la pela, ahora más que nunca, es la pela.  Y, claro, no parece que un eventual gobierno de PP  (eso me da en la nariz) vaya a ser tan condescendiente con sus intereses como otro de ZP o su sucesor. Así que la consigna está clara: “si estos se hunden, nosotros vamos detrás. Así que a remar y maricón el último”.  

Y en esa están: que ZP regala 50.000 millones de euros de nuestro dinero a los bancos como premio a su codicia, “justo y necesario”; que ZP -en un alarde de política “izquierdista que te cagas”-,  en lugar de subir un par de puntos los impuestos a los más ricos, se los sube a los más pobres (IVA del 16 al 18%), “justo y necesario”; Que ZP sube la edad de edad de jubilación de los 65 a tres minutos antes de palmarla,  “justo y necesario”….   Tal como pinta, lo tengo claro: si mañana  ZP legalizase la ablación del clítoris o la tortura (cosa que, dado que estamos bajo la paternal tutela de Washington, no descartaría) , estos hipócritas aplaudirían sin fisuras y lo defenderían con unanimidad soviética.  Y, por supuesto: todo aquel que osase oponerse  o ponerlo en duda pasaría en el acto a ser un demagogo, un retrogrado o un intolerante.
¿Travestimo ideológico? En absoluto. PRISA sólo defiende una ideología, con la que es totalmente coherente: la suya.
...
 En fin.  Toda esta reflexión, voy ya al grano,  viene  a cuenta del bochornoso y mezquino linchamiento, sectario hasta la nausea,  del que  ha sido objeto Alex de la Iglesia  esta misma noche en la… ¿tertulia?... de la muy ingeniosa (no me reía tanto desde que ejecutaron a ese deficiente mental en Texas) Angels Barceló con motivo de su coherente reacción a la ley Sinde. “Cría cuervos y te sacarán los ojos”, dice el proverbio. Y en eso  mismo debe estar pensando en este mismo momento  el bueno de Alex al recordar  “la ceja” y viendo como la jauría que tan ingenuamente contribuyó a la alimentar ahora le devora. Y es que los soviets de la SER no admiten disidencias: no tienen a Ramón Mercader, pero tienen a la Barceló y a sus palmeros.   
De la Iglesia y el que suscribe, quede bien claro, estamos en esto en polos opuestos. Mi posición personal, de hecho,  es que no hace falta ninguna “ley anti-descargas” porque el intercambio de archivos es, simple y llanamente,  legal: así lo han dictaminado los tribunales en al menos media docena de ocasiones. Y claro: aquello que es legal no se persigue (no en las democracias, por lo menos).  Por supuesto, no me gustaba la Ley Sinde  en su versión original, “patada en el modem” , que era un absoluto atropelló a los más básicos derechos constitucionales, indigno de un estado democrático y más cercana en su espíritu a las leyes Nuremberg, y  tampoco me convence ahora en su nueva redacción, algo más “light” en las formas.  Pero eso no significa que uno, si tiene un mínimo de decencia intelectual, no tenga que reconocer la moderación, actitud dialogante y sensatez (pecados imperdonable donde los haya, para los súbditos de la próximamente extinta  prisalandia) de De la Iglesia.
 Porque, claro, Alex, que de tonto no tiene un pelo,  debió darse cuenta  en cierto momento de que con la incompetencia , maximalismo y chulería de la Sinde no se llegaba a ningún lado (si acaso, a una insurrección popular ) y de que, lejos de defender los derechos de los creadores, los estaba cubriendo de mierda y descredito. Y, ¿qué hizo? Lo lógico dadas las circunstancias: puenteo a la Señora Ministra y, pasando por encima de su ya pútrido cadáver político,  promovió  un  debate abierto y sincero en la red  entre todas las partes implicadas, consiguiendo en una mañana más de lo que había conseguido  todos esos señores a los que les pagamos el sueldo  (llamados diputados, creo)  en dos años.


Alex de la Iglesia, reflexionado sobre lo efimero de la lealtad y la bajeza de la condición humana, mientras sostiene los restos del cadaver político de Gonzalez-Sinde.


En un país normal, cabría felicitarse de que un ciudadano particular contribuya de ese modo a la concordia social y a la resolución de un conflicto tan complejo. Es más: se haría merecedor del reconocimeinto público .Pero... ¿Quién coño ha dicho que este sea un país normal?  Alex, con toda su buena voluntad, había cometido dos graves errores, de esos que los capos de la mafia mediática/parlamentaria no olvida: recordarnos la poca falta que nos hacen falta los políticos y lo bien que nos iría sin ellos y dejar todavía más en ridículo (si cabe)  la sectaria y servilista (Obama por la línea dos, señor presidente)  posición del PSOE en este asunto. La reacción no se hizo esperar: “milagrosamente”, Sinde se bajo del guindo y aceptó encantada las mismas enmiendas del PP que tan “inaceptables” le parecían dos semanas antes: había que llegar rápido a un acuerdo, como fuese.  Unas prisas que se volvieron pánico cuando este mismo fin de semana, según publica hoy mismo el ABC,  fue presentada a miembros del PSOE y el PP el borrador  preliminar de una alternativa  a la ley Sinde auspiciada por el mismísimo De la Iglesia en conformidad con la gente de blogosfera.  “Como se sepa esto, el puto De la Iglesia nos hunde el chiringuito”, debieron pensar. 

A proposito de este borrador, y esto os va a encantar, se supone, según otra fuentes, que es mismo sabado, David Maeztu, abogado redactor de dicho texto, tenía acordada una cita informal con el bloggero y representante oficioso de este lado de la frontera Julio Alonso para seguir limando el texto. Pues, bien, esa reunión nunca se produjo. ¿Por qué? Porque cierta redactora llamo a Alonso para informarle -erroneamente- de el texto ya estaba últimado y de que iba a ser aprobado a las espaldas del colectivo, provocando la consecuente confusión y desconfianza.

La  redactora, concretamente,  fijate que cosas, era de la SER. 
Esto os lo cuento yo: no lo oiréis en dicha emisora.  
Ayer, De la Iglesia, comprendiendo en el acto, al conocer el acuerdo PP-PSOE-CIU, que había pasado,  volvió a dar una lección de decencia haciendo lo que la ministra debía haber hecho hace muchos meses: anunció su dimisión como presidente de la academia. Otra “ofensa” más  a los sectarios  de Ferraz que los correveidile de la SER -los mismo que arruinaron el acuerdo-, sus sicarios a nómina, no han tardado en responder “adecuadamente”. Así,  con gran tristeza, hoy he sido testigo  de cómo una  grupúsculo de donnadies sin ningún talento conocido (salvo, quizás,  el de la manipulación) se permitían menospreciar  entre bromas y evidentes signos de desdén a uno de los directores más galardonados de la historia del cine español en un tono que resulta especialmente repugnante recordando las actitudes y opiniones que la misma Angels Barceló, que hoy se permitía preguntarse con zafio sarcasmo si De la Iglesia “pirateaba sus propias películas”, tenía en tiempos de “la ceja”.  No quiero tirar de hemeroteca y youtube –más que nada, para no vomitar- pero estoy seguro de que si voy un par de años atrás encontraré en su boca  opiniones bien distintas sobre el director bilbaíno. ¿Apostamos algo?
Pero de eso hace tanto, tanto tiempo...
"Balada triste de trompeta, por un pasado que murió..."

miércoles, 5 de enero de 2011

¿Es el tabaco lo que provoca cáncer de pulmón?¿O, más bien, la contaminación?

Antes de contestar que “sí, sin duda” y de considerar gilipollas al humilde autor de este post por atreverse a ponerlo en duda, lee las siguientes líneas. Es posible que lo que te encuentres aquí  (datos, datos y más datos; nada más) te haga replantearte lo que sabías o creías saber.  En especial, si eres médico y conservas un mínimo de objetividad y decencia intelectual. Y, cuidado, aunque poseo una cierta formación científica (no en medicina, aclaro), no trato de aseverar nada. Simplemente, y desde la más absoluta modestia, muestro ciertos hechos que me resultan contradictorios con la verdad oficial sobre el asunto.
El que suscribe, quede bien claro, ni fuma ni ha fumado jamás, ni tan siquiera un  triste pitillo para “socializar” siendo un seborreico adolescente.  Además, no lo negaré, detesto que fumen en mi presencia. Así que no: no soy sospechoso. Sin embargo,  tengo otros defectos; como una “irritante” independencia intelectual que me hace desconfiar de todas las afirmaciones que no estén mínimamente demostradas.

Es por eso que, en estos días en los que se ha desatado la caza de brujas contra los fumadores  y en los que la ministra Pajín, en plan Savonarola,  se dedica a animar a los españolitos a que delaten a sus esposas, padres e hijos (¿es ese uno de los edificantes mensajes que piensan incluir en Educación para la Ciudadanía: “ser chivato es glorioso”?), he aprovechado estas vacaciones para profundizar en la cuestión. Lo dicho: dado que tal como pinta la cosa en nuestra vieja y decadente Europa  pronto algún talibán aprobará alguna ley que autorice la ejecución pública de los fumadores –tiempo al tiempo-, he indagado un poco sobre los riesgos reales del tabaco para ver si semejante cruzada estaba justificada.
Pues bien, entre los cientos de tablas de datos y de gráficos con los que he ojeado (la mayor parte datos referidos a los EEUU) me he encontrado con un par de mapas que resultan de lo más clarificador. Os invito a repasarlos conmigo y sacar vuestras propias conclusiones.


Prevalencia del cáncer de pulmón en USA (Casos por 100.000 habitantes) . Llama la atención la enorme diferencia según las regiones (hasta 400 veces mayor)  y su distribución brutalmente asimétrica. Todo ello es incompatible con  la tesis de que la principal causa de este tumor es el tabaquismo. Pincha para agrandar.


En este primer mapa se muestra la incidencia del cáncer de pulmón en EEUU.  En él, y como pude verse en la leyenda, se muestra la distribución de casos en siete colores distintos, que van desde el rojo oscuro para las zonas con mayor incidencia  (entre 77.2 y 119.3 casos  por 100.000 habitantes, que es el máximo nacional) hasta el verde oscuro de las zonas de menor incidencia (de 0.4 a 39.9 por 100.000).
 Y hay que decir que en este patrón de distribución, así, a primera vista, hay cosas “curiosas”, por no decir sospechosas, que  me llamaron la atención y parecen contradecir que el tabaco y el cáncer de pulmón estén tan estrechamente unidos como se nos vende. Por ejemplo, llama la atención la enorme diferencia  de incidencia según la región: el máximo es 119.3 y el mínimo 0.3. O sea, en cristiano: la probabilidad de sufrir cáncer de pulmón en según qué regiones de EEUU es 400 veces mayor que en otras.  ¡No el doble ni el triple, sino 400 veces más!
Vale, OK, de acuerdo: está claro que EEUU es un país muy grande y que el hábito de fumar, seguramente, está bastante más extendido en algunas regiones que en otras,  y eso puede traducirse en una diferente incidencia. Pero, con este gráfico a la vista, ¿hemos de suponer que se fuma 400 veces más –repito: 400- en Kentucky que en Wyoming o  Montana, por ejemplo? Si el promedio de consumo de tabaco en Montana es de media cajetilla diaria (cifra corriente, según las estadísticas de tabaquismo),  ¿hemos de suponer  entonces que en Kentucky fuman 200 (¡!) cajetillas diarias?  

Ridiculo. Insostenible.

 En realidad, soy consciente de ello, estoy siendo algo tramposo argumentando: la relación entre el número de cigarrillos fumados  y la probabilidad de sufrir cáncer, probablemente, no es lineal – el doble de cigarrillos no significa el doble de riesgo, sino, quizás, el cuádruple o diez veces más-. Pero, aún y todo, lo mostrado en el gráfico es dificilmente creíble: semejante diferencia de incidencia  significaría algo así como que en las zonas “rojas” la gente (toda)  debería fumar como auténticos posesos  y en las zonas verdes no debería fumar “ni Dios”, absolutamente nadie. Y , aun así, seamos sensatos, resultaria dificil de creer semejante diferencia.  Más cuando sabemos que, en realidad  (sólo hay que recordar el vaquero del anuncio de Marlboro), el habito de fumar, está, hoy por hoy,  más extendido en el oeste rural y “atrasado”  (zona verde) que en la “moderna y muy cool” costa este (zona predominantemente roja) donde está muy mal visto y es un hábito perseguido con furia. En todo caso, la diferencia  que puede existir en el número relativo de fumadores  entre ambas regiones debe ser mínima (¿un 15 o 20 %?): ni en broma  se  justifica esta salvaje variación. 
Con estos datos en la mano, debemos asumir la primera e inevitable conclusión: sean cuales sean las causas que provocan el cáncer de pulmón en EEUU, el tabaquismo NO es la determinante. 

Y esto, me temo mucho, no una conclusión que se limite a  USA: de creernos la propaganda oficial, cabría suponer que los países con más porcentaje de fumadores deberían ser los que cuentan con un mayor de afectados de cáncer  de pulmón, pero no. Los países con mayor índice de tabaquismo del mundo son, según la OMS, Vietnam, Chile y República Dominicana, donde más de dos tercios de sus habitantes son fumadores. Sin embargo, en ninguno de esos países (salvo en Vietnam, a causa, no del tabaco, sino a los efectos del “agente naranja”)  la prevalencia del cáncer de pulmón  es desorbitada. Es más, aunque el 74%  de los cigarrillos se consumen en naciones del segundo y tercer mundo (datos del Banco Mundial), la inmensa mayoría de los casos se diagnostican en el primer mundo: el cáncer de pulmón es una enfermedad de  países “ricos”, como el infarto o la obesidad.
Volvamos de nuevo a nuestro mapa.
Otra cosa que me llama mucho,  mucho la atención es la distribución en sí misma, nada arbitraria. Como podemos ver, la mayor parte de los casos se concentra en el centro de la región sureste de EEUU (Virginia Occidental, Kentucky, Ohio…), dónde, se dice pronto, la probabilidad de "palmarla" por esta enfermedad es diez veces superior que en Idaho. Aparte de este máximo, otras regiones de alta incidencia de cáncer de pulmón son ambas costas: este y oeste. Y me pregunto: ¿Por qué esta distribución? ¿Qué tienen  estas regiones que la hace tan especiales? ¿El tabaco que venden allí es distinto, más cancerígeno? ¿Es el consumo de tabaco así de “caprichoso” o existe algún otro factor mucho más evidente y lógico que explica este patrón y que los medios oficiales prefieren obviar? La respuesta es “sí”.
Para que vayáis  viendo la luz -nunca mejor dicho- os muestro ahora una bonita imagen que aparentemente no tiene nada que ver: una panorámica nocturna, hecha con un collage de fotos de satélite, de los EEUU. En ella se puede apreciar  perfectamente las zonas más urbanizadas y densamente pobladas y aquellas otras mucho más despobladas. Os invito a que le echéis un  largo vistazo y a que la comparéis con la imagen anterior.

Una imagen sin relación aparente con la anterior: bonita imagen noctucna de satélite de los EEUU. ¿O sí?

Bien.  ¿Hay algo que os llame la atención? ¿Alguna conclusión? En efecto, mira qué casualidad: las zonas más densamente pobladas y urbanizadas  (con un par de excepciones que ahora comentaré) son precisamente las que presentan la mayor incidencia de cáncer de pulmón.  Uh… Pensemos: ciudad, trafico, coches, fábricas… ¡Contaminación! ¿Y si la principal causa del cáncer de pulmón  no fuera, en realidad, el tabaco sino la polución industrial y urbana?

¿Tan disparatado es suponer tal cosa?
Alguien podría decir que este argumento “falla” porque en zonas tan densamente pobladas como California o Nueva Inglaterra  la incidencia no es especialmente alta. Bien; aún no he terminado mi modesta exposición. Y es que no es lo mismo la cantidad de contaminantes emitidos  por determinada región, que, evidentemente, depende de la densidad de población (a más ciudades y fábricas, más contaminación) que la polución que finalmente permanece en la zona: los vientos dominantes y su intensidad son determinantes en el grado de contaminación.  
Afortunadamente, no es necesario hacer modelos,  cálculos ni nada parecido para hacernos una idea de lo que obtendríamos si tenemos en cuenta la dispersión de la contaminación por los vientos. La NASA ya publicó hace algún tiempo (http://www.nasa.gov/topics/earth/features/health-sapping.html)  una serie de mapas, basados en años de recogida  de datos, que mostraban la cantidad  promedio de partículas en suspensión en el aire. En concreto, en ellos se muestra la densidad de partículas con tamaño inferior a las 2.5 micras  (la centésima parte de la anchura de un cabello) por metro cúbico según la región del mundo.
 Estas partículas, quiero aclararlo,  pueden originarse por varias causas, muchas de ellas naturales. Una de las zonas del mundo con  mayor concentración, por ejemplo, es el desierto del Sahara: se trata, simplemente, de polvo en suspensión. Sin embargo, cuando hablamos de Norteamérica, y dejando aparte algunas zonas desérticas muy concretas, es bastante evidente lo qué origina dichas partículas: la polución industrial. Así que este mapa, referido a EEUU, nos muestra, en realidad,  que  zonas cuentan con el aire más limpio y más contaminado.  
Bien, ahí tenéis el mapa. No requiere  mucho comentario. La coincidencia con el primero es total y absoluta. Abrumadora. 
Densidad de polución (partículas de diametro inferior a 2.5 micras) en el aire, medida en migramos por metro cúbico. Como puede observarse, existen evidentes paralelismos entre esta variable y el número de afectados de cancer de pulmón en EEUU



En efecto: LA CAUSA PRIMORDIAL DEL CANCER DE PULMÓN ES LA CONTAMINACIÓN.  La casi absoluta correspondencia entre ambos gráficos, estaréis conmigo, no deja mucho espacio a la duda.   
Es más, todavía no he tenido tiempo (en cuanto pueda, lo prometo, le hincaré el diente), pero, con base en ambos gráficos,  es posible, incluso, encontrar una correlación matemática (“formula”) que relacione el número de partículas en suspensión y el número de enfermos de cáncer de pulmón. A saber:
-Se toman ambos mapas.
-Se dividen en cientos de regiones cuadradas iguales (por simplicidad) y se les asigna cada una un ítem de identificación.
-Para cada región, en función del color predominante, se toma el valor medio del número de casos de cáncer y la densidad de partículas en suspensión.
-Se tabulan los datos y se grafican.
-Se realiza por tanteo una serie de ajustes no lineales hasta encontrar el óptimo (uno cuadrático, eso imagino, va que chuta).
-Se toman medidas de dispersión.

Como ya he dicho, entre otras cosas porque es un trabajo de chinos, aún no he realizado  todo este cálculo. Pero, en realidad, no necesito hacerlo formalmente. La respuesta es evidente: independientemente de la relación exacta entre ambas variables,  que es lo de menos, lo que obtengamos tendrá un índice de  correlación  altísimo; me apuesto que superior a 0.9. Y esto, como todo aquel que sabe un poquitín de estadística reconoce, significa que ambas variables están íntimamente relacionadas.  Dudo que exista ninguna estadística que muestre una relación así de clara entre tabaco y cáncer de pulmón. Lo dudo muy mucho.

Existe, quiero comentarlo de pasada, otra variable que se relaciona  igual de bien con el número de casos de cancer de pulmón: la cantidad de precipitación anual: las zonas más lluviosas tienen una mayor incidencia de estos tumores. No es tan dispartado como parece: la concentración de vapor en de agua en el aire podria favorecer la absorción de los contaminantes.  Por otro lado, por razones evidentes, las zonas ricas en precipitación suelen ser las más densamente pobladas. Sea como sea, y como podéis ver, la patraña de tabaquismo=cancer dista mucho de ser exacta.

Entonces, ¿qué pasa con el tabaco? ¿No tiene nada que ver? ¿Es "inofensivo"? Yo no he dicho  tal cosa:

Imaginemos que un hombre de 40 años, al que le sobran 30 kilos, muere de un infarto. Imaginemos también que al hacerle  la autopsia se descubre que sufría un gravísimo fallo cardíaco congénito. ¿Qué le ha matado, el sobrepeso o el fallo cardíaco?  Evidentemente, el fallo cardiaco. El sobrepeso, en todo caso, sólo ha agravado una situación ya muy complicada. De no haber tenido ese defecto en el corazón, el tipo podía haber vivido tranquilamente 20 o 25 años más a base de menú del Burger King.  Por el contrario, con ese defecto, y por mucho que el tipo se hubiera cuidado, sus días  hubieran estado igualmente  contados. ¿me equivoco? 

Aquí pasa lo mismo: Todo ciudadano de Virginia  respira un aire que contiene 20 microgramos por metro cubico de contaminantes cancerígenos más que uno de Utah, lo que hace que su probabilidad de sufrir cáncer de pulmón ya sea 10 veces mayor. Si encima el tipo se fuma dos cajetillas diarias, apaga y vámonos.  El tabaco empeora gravemente la situación, de acuerdo, pero no la provoca.   Aunque se prohibiera totalmente el tabaco, el cáncer de pulmón no desaparecería. Y no lo digo yo, lo dicen los fríos datos. En Reino Unido llevan persiguiendo el tabaco desde hace tres décadas y han conseguido reducir enormemente el número de fumadores. Sin embargo, el número de caos cáncer de pulmón registrados  en Inglaterra lleva estabilizado casi una década en unos 60 casos por 100.000 habitantes. Y de ahí no va a bajar: no si no desciende la contaminación ambiental.  

Dios me libre de criticar a los médicos, que cada día hacen tanto bien salvando vidas, pero el caso es que, oye, al pan, pan y al vino, vino. Y no tienen ni puta idea de matemáticas. Eso explica ciertas afirmaciones que hay que oírles de vez en cuando y que provocan más vergüenza ajena que otra cosa. 

Por ejemplo, es corriente leer este “argumento” de pacotilla: “La prueba más evidente de la relación existente entre el tabaquismo y el cáncer de pulmón es que el 85% de los afectados fuman o han fumado”. 

Bien. Eso es como decir que, dado que  el 100% de las personas que mueren durante el parto son mujeres, todas las mujeres terminan muriendo en el parto.  A ciertos médicos lenguaraces les convendría echar un vistazo a una cosa llamada Teorema de Bayes. Una cosa es P(C/F), la probabilidad de que alguien, siendo fumador, tenga cáncer, y otra muy distinta es P(F/C), la probabilidad de que teniendo cáncer se sea fumador (que es a lo que, en realidad, se refieren).  Probablemente, si hiciéramos una encuesta, encontraríamos que no menos del 60 u 70 % de la población fuma o ha fumado durante algún momento en su vida. Y, como cualquiera puede entender, en una población en la  que el 80% se declara fumador, sea el caso,  es evidente que vamos a encontrar que el 80% de los enfermos de cáncer son fumadores. Y, lo aclaro: suponer que la población fumadora es del 50 o el 60%, bien lo siento, no mejora mucho los resultados de cara a probar la relación…  Eso, muy señores doctores, no demuestra gran cosa. A lo sumo, que el consumo de tabaco aumenta ligeramente el riesgo, pero nada de relaciones directas e indiscutibles.


Una última cuestión: ¿Si esto es cierto, por qué nadie se ha dado cuenta? ¿Por qué siguen dándole erre-que-erre al tabaco cuando, en el fondo, es el chocolate del loro? ¿Son todos idiotas y sólo yo, el tipo más listo del mundo, me he dado cuenta? Podría ser, tengo mis días… Pero, más probablemente, mucho me temo, se trata de poner un parche provisional a un asunto imposible de solucionar. Porque… ¿No será que los gobiernos han tomado el camino fácil de satanizar el tabaco a falta de narices o más ideas? ¿No será toda esta guerra contra el tabaco es una enorme cortina de humo –perdón por el chiste- con la que pretenden que la gente deje de preguntarse por qué tanta gente muere en las grandes ciudades con los pulmones deshechos? ¿No será que es mucho más fácil prohibir el tabaco que obligar a según qué empresas a que reduzcan sus emisiones de dioxinas y metales pesados?


miércoles, 15 de diciembre de 2010

Miseria en la SER (más que de costumbre, incluso)


Seré breve.  Acabo de escuchar la tertulia de Hora 25 de ayer,  14/12/10. Hacía tiempo, mucho tiempo que no sentía tanta vergüenza ajena.  La furibunda y salvaje forma en la que sus “ilustrados” tertulianos han tratado de  denigrar la inestimable labor que ha hecho Wikileaks  por la transparencia y la libertad colectiva, así como la impecable labor periodística  de su creador, han sobrepasado todos los niveles de mezquindad, sectarismo y vileza imaginables.  En efecto, los “progres” de la SER, ahí dónde lo ves,  han caído mucho más bajo y han sido infinitamente  más desleales y tendenciosos que ninguno de los medios de la supuesta derecha mediática: nada de lo que he oído en Libertad Digital o Intereconomía, y mira que se oyen cosas, ha llegado siquiera a acercarse a los niveles de miseria moral  y de manipulación goebbelsniana  que se desprendía de cada una de las palabras de estos “izquierdosos” -no confundir con "izquierdistas"-.




SER: ¿ "Somos Estalinistas Recalcitrantes"?¿"Sectarios Enfermizamente Rastreros"?   
 
Y es que, no; estos sujetos no se han limitado a dudar de las motivaciones reales de Wikileaks o a poner en cuarentena la inocencia de Assange, que hubiera sido legítimo. Si hubieran hecho tal cosa, no tendría nada que alegar: cada cual, faltaría más, puede opinar lo que le salga de las narices. (Otra cosa es que me reserve el derecho de cachondearme de la endeblez intelectual de ciertas opiniones y hacer el correspondiente escarnio y mofa).  Estos “periodistas”, que de tales han demostrado tener sólo y exclusivamente el título académico (si es que lo tienen), quizás a falta de más argumentos, y para asombro de la ojiplática audiencia (muchos habrán pensado que la Fox había interferido la señal), como declaración de intenciones, han empezado dando como segura la culpabilidad de Assange de los cargos de agresión sexual que se le inculpan con argumentos tan peregrinos como “su cara me resulta inquietante”.
Sí, has leído bien, va en serio; tómate un tiempo en digerirlo y reléelo: una  inefable tertuliana, supuesta periodista,  basa su juicio sobre algo tan grave como una violación en el aspecto físico del sospechoso. ¡Menos mal que es la tipa se dedica a la difamación periodistica!: imaginad que esta descerebrada fuera Juez...  Hasta la Inquisición medieval era más “científica” recabando pruebas: te torturaba un poco antes de condenarte. Y no, no voy a decir que Assange sea inocente y que todo sea una maniobra de la CIA en complicidad con sus lacayos suecos (que es lo que me pide el cuerpo y), pero… ¿Qué tal concederle el beneficio de la duda? … Más que nada, porque resulta, y no deja de ser irónico, que hasta La Razón y ABC, que no dudan en definir a Assange como “peligroso” y su actuación de “irresponsable”, reconocen implícitamente que la acusación apesta a burdo pretexto para echarle el guante: tienen una reputación que mantener hacia sus lectores y procuran no tomarles por imbéciles
Pero no, esto no es todo. Ni mucho menos…
Dado que Assange es culpable (está decidido), la conclusión es clara: Assange filtró los documentos para desviar la atención de sus sucios crímenes. Repito: no estoy bromeando. Estos individuos… Estos tiparracos, qué coño, han llegado a semejante extremo de bajeza y de manipulación.   
Ni que decir tiene que el que suscribe, mientras escuchaba tanto gruñido porcino y tanto siseo de serpiente, estaba estupefacto. No podía entender  cómo era posible que la tertulia “oficial” de Prisalandia, el mismo medio que se esta forrando gracias al trabajo de Wikileaks, cometiera semejante acto de infame deslealtad hacia la mano que lo alimenta e insultase con  tanta desvergüenza la inteligencia de los oyentes.  ¿Sería que como Wikileaks había dejado con el culo al aire la miserable hipocresía y servilismo de ZP con respecto al caso Couso y nos había permitido ver la rastrera forma en la que  Conde-Pumpido  -Fiscal General del putiferio hispánico- se postraba a los pies del embajador yanqui, ahora toca destruir la reputación de Wikileaks a toda costa? ¿No será que cómo Trinidad Jiménez, la amiguita de Angels Barceló, ha quedado retratada ante Latinoamérica entera como lo que es (una hipócrita maniobrera con tics caciquiles) ahora, a los sociatas y añadidos, les apetece matar al mensajero? ¿No será que no mola que se publique que en la lista de paniaguados de Washington está el propio Cebrián?
Sí, es eso, pero no. Hay más.  No digo que todo lo anterior no influya (blanco  -José-  y en botella),  pero la verdadera explicación a tanta miseria es incluso más patética (si cabe).  Al final, lo he comprendido: sus  propios comentarios, que mostraban a  las claras dónde les dolía a estos sectarios, los han delatado.  Esto, intereses fácticos aparte, no es más vomitivo y zafio y corporativismo: la viscosa y putrefacta mezcla de envidia y miedo. Estos “periodistas” han atisbado Wikileaks  la cercanía del final de su profesión.  La causa última de tanta vesania y ferocidad se reducía a lo siguiente: Wikileaks hace su casta inútil: ahora ya no es necesario comprar los  tendenciosos periodicuchos en los que esta chusma trabaja y tragarse su información sesgada y manipulada. Ahora, gracias  a Wikileaks, todos podemos conocer cada detalle y de primera mano con un simple clic. Ya no necesitamos que algún lamepollas que se pasa las horas en la puerta de la embajada norteamericana en Bagdad a la espera de que le arrojen una cuantas migajas y nos diga lo que le han dicho que nos cuente sobre lo que pasa en Irak: podemos saberlo directamente y sin censura.  El sacrosanto matrimonio entre políticos y periodistas (unos fabrican la mierda y los otros no la ofrecen bien calentita y con mucho condimento) amenaza con desmoronarse ante el periodismo puro (información no contaminada por opinión) de Wikileaks: ese es exactamente el problema. Y es que jode mucho que venga un outsider  como Assange y te enseñe de que va película. ¿A que sí?
Así que, lo dicho, leña al mono. He tenido que escuchar con infinito asco como estos cuatro (Angels y sus tres palmeros) se atrevían a negar el valor periodístico de Wikileaks  con la disparatada e insultante excusa de que la información “sin tratamiento serio” no es verdadero periodismo y que “el público no tiene  capacidad de entender la información en bruto”. Si, amigo: según la tiparraca en cuestión (Carmen del Riego, creo recordar), que evidentemente  trabaja de periodista porque sus sendos doctorados en Física Nuclear y en Neurocirugía no le llenan, tú y yo somos tan gilipollas que no podemos entender lo que dicen los papeles de Wikileaks sin que ella, en su infinita sabiduría, nos lo explique. ¡Alabado, alabado, alabado sea el Señor! Lo más divertido es que la “gurú” de la información en cuestión, afirmando que los documentos  revelados eran 250.000 (cuando a día de hoy son unos 1.200), ha demostrado que ni siquiera les ha echado un vistazo y que habla de oídas: para variar. 
Para estos periodistas de pesebre -la infamia continua- conseguir un cuarto de millón de documentos clasificados  no tiene ningún mérito, lo hace cualquiera: eso es simple “espionaje” –sigo sin bromear, y no, repito: no se trataba de una interferencia de la Fox-. Lo verdaderamente meritorio es tomar un par de líneas de uno de estos documentos de manera tendenciosa y sesgada, que es lo que hace El País, y ponerlas en portada.  
Tan sólo Carlos Carnicero, no quiero dejar de decirlo, haciendo gala de la decencia intelectual que le caracteriza (se puede estar de acuerdo con él o no, pero su franqueza es indiscutible), ha estado en su sitio y ha tratado de detener este baño de estiércol. Y, mira por dónde, ha sido en ese instante, justo cuando la estupidez, sectarismo e impostura del resto empezaban a ser evidentes,  cuando Angels Barceló ha dado por acabado el tema.  Me temo mucho que acabarán por echar al bueno de Carlos…
Moraleja:
Ya lo dice el chascarrillo: “al suelo, que vienen los nuestros”. ¿Sabéis? Empiezo, y lo digo en serio, a preferir a los fachas que a los “progres”: estos, por lo menos, vienen de frente y no te apuñalan por la espalda.  ¿Por qué será que hoy  me acuerdo especialmente  del P.O.U.M. y de tito Stalin?
Un recadito final a los Polanco y al inefable Cebrián: sujetad los perros, que  aquí tontos hay los justos. Una cosa es que los de  izquierdas nos traguemos las mentiras de la SER porque le gustan más que las de la COPE (sobre gustos, no hay nada escrito) y otra muy distinta es que alguien realmente se las crea. Si empezamos en este plan, disparando al bando propio, me veo PRISA  en quiebra (tengo entendido que las cifras a día de hoy no son muy boyantes) y siendo comprada por Berlusconi. De momento, al PSOE ya no lo salváis, así que dejadlo. 

A los que hayan tenido la paciencia de leer hasta aquí, sólo les digo que no desaprovechen la oportunidad de saber que Wikileaks les brinda antes de que la cierren: la chusma periodística no va a mover un dedo para impedirlo.