miércoles, 15 de diciembre de 2010

Miseria en la SER (más que de costumbre, incluso)


Seré breve.  Acabo de escuchar la tertulia de Hora 25 de ayer,  14/12/10. Hacía tiempo, mucho tiempo que no sentía tanta vergüenza ajena.  La furibunda y salvaje forma en la que sus “ilustrados” tertulianos han tratado de  denigrar la inestimable labor que ha hecho Wikileaks  por la transparencia y la libertad colectiva, así como la impecable labor periodística  de su creador, han sobrepasado todos los niveles de mezquindad, sectarismo y vileza imaginables.  En efecto, los “progres” de la SER, ahí dónde lo ves,  han caído mucho más bajo y han sido infinitamente  más desleales y tendenciosos que ninguno de los medios de la supuesta derecha mediática: nada de lo que he oído en Libertad Digital o Intereconomía, y mira que se oyen cosas, ha llegado siquiera a acercarse a los niveles de miseria moral  y de manipulación goebbelsniana  que se desprendía de cada una de las palabras de estos “izquierdosos” -no confundir con "izquierdistas"-.




SER: ¿ "Somos Estalinistas Recalcitrantes"?¿"Sectarios Enfermizamente Rastreros"?   
 
Y es que, no; estos sujetos no se han limitado a dudar de las motivaciones reales de Wikileaks o a poner en cuarentena la inocencia de Assange, que hubiera sido legítimo. Si hubieran hecho tal cosa, no tendría nada que alegar: cada cual, faltaría más, puede opinar lo que le salga de las narices. (Otra cosa es que me reserve el derecho de cachondearme de la endeblez intelectual de ciertas opiniones y hacer el correspondiente escarnio y mofa).  Estos “periodistas”, que de tales han demostrado tener sólo y exclusivamente el título académico (si es que lo tienen), quizás a falta de más argumentos, y para asombro de la ojiplática audiencia (muchos habrán pensado que la Fox había interferido la señal), como declaración de intenciones, han empezado dando como segura la culpabilidad de Assange de los cargos de agresión sexual que se le inculpan con argumentos tan peregrinos como “su cara me resulta inquietante”.
Sí, has leído bien, va en serio; tómate un tiempo en digerirlo y reléelo: una  inefable tertuliana, supuesta periodista,  basa su juicio sobre algo tan grave como una violación en el aspecto físico del sospechoso. ¡Menos mal que es la tipa se dedica a la difamación periodistica!: imaginad que esta descerebrada fuera Juez...  Hasta la Inquisición medieval era más “científica” recabando pruebas: te torturaba un poco antes de condenarte. Y no, no voy a decir que Assange sea inocente y que todo sea una maniobra de la CIA en complicidad con sus lacayos suecos (que es lo que me pide el cuerpo y), pero… ¿Qué tal concederle el beneficio de la duda? … Más que nada, porque resulta, y no deja de ser irónico, que hasta La Razón y ABC, que no dudan en definir a Assange como “peligroso” y su actuación de “irresponsable”, reconocen implícitamente que la acusación apesta a burdo pretexto para echarle el guante: tienen una reputación que mantener hacia sus lectores y procuran no tomarles por imbéciles
Pero no, esto no es todo. Ni mucho menos…
Dado que Assange es culpable (está decidido), la conclusión es clara: Assange filtró los documentos para desviar la atención de sus sucios crímenes. Repito: no estoy bromeando. Estos individuos… Estos tiparracos, qué coño, han llegado a semejante extremo de bajeza y de manipulación.   
Ni que decir tiene que el que suscribe, mientras escuchaba tanto gruñido porcino y tanto siseo de serpiente, estaba estupefacto. No podía entender  cómo era posible que la tertulia “oficial” de Prisalandia, el mismo medio que se esta forrando gracias al trabajo de Wikileaks, cometiera semejante acto de infame deslealtad hacia la mano que lo alimenta e insultase con  tanta desvergüenza la inteligencia de los oyentes.  ¿Sería que como Wikileaks había dejado con el culo al aire la miserable hipocresía y servilismo de ZP con respecto al caso Couso y nos había permitido ver la rastrera forma en la que  Conde-Pumpido  -Fiscal General del putiferio hispánico- se postraba a los pies del embajador yanqui, ahora toca destruir la reputación de Wikileaks a toda costa? ¿No será que cómo Trinidad Jiménez, la amiguita de Angels Barceló, ha quedado retratada ante Latinoamérica entera como lo que es (una hipócrita maniobrera con tics caciquiles) ahora, a los sociatas y añadidos, les apetece matar al mensajero? ¿No será que no mola que se publique que en la lista de paniaguados de Washington está el propio Cebrián?
Sí, es eso, pero no. Hay más.  No digo que todo lo anterior no influya (blanco  -José-  y en botella),  pero la verdadera explicación a tanta miseria es incluso más patética (si cabe).  Al final, lo he comprendido: sus  propios comentarios, que mostraban a  las claras dónde les dolía a estos sectarios, los han delatado.  Esto, intereses fácticos aparte, no es más vomitivo y zafio y corporativismo: la viscosa y putrefacta mezcla de envidia y miedo. Estos “periodistas” han atisbado Wikileaks  la cercanía del final de su profesión.  La causa última de tanta vesania y ferocidad se reducía a lo siguiente: Wikileaks hace su casta inútil: ahora ya no es necesario comprar los  tendenciosos periodicuchos en los que esta chusma trabaja y tragarse su información sesgada y manipulada. Ahora, gracias  a Wikileaks, todos podemos conocer cada detalle y de primera mano con un simple clic. Ya no necesitamos que algún lamepollas que se pasa las horas en la puerta de la embajada norteamericana en Bagdad a la espera de que le arrojen una cuantas migajas y nos diga lo que le han dicho que nos cuente sobre lo que pasa en Irak: podemos saberlo directamente y sin censura.  El sacrosanto matrimonio entre políticos y periodistas (unos fabrican la mierda y los otros no la ofrecen bien calentita y con mucho condimento) amenaza con desmoronarse ante el periodismo puro (información no contaminada por opinión) de Wikileaks: ese es exactamente el problema. Y es que jode mucho que venga un outsider  como Assange y te enseñe de que va película. ¿A que sí?
Así que, lo dicho, leña al mono. He tenido que escuchar con infinito asco como estos cuatro (Angels y sus tres palmeros) se atrevían a negar el valor periodístico de Wikileaks  con la disparatada e insultante excusa de que la información “sin tratamiento serio” no es verdadero periodismo y que “el público no tiene  capacidad de entender la información en bruto”. Si, amigo: según la tiparraca en cuestión (Carmen del Riego, creo recordar), que evidentemente  trabaja de periodista porque sus sendos doctorados en Física Nuclear y en Neurocirugía no le llenan, tú y yo somos tan gilipollas que no podemos entender lo que dicen los papeles de Wikileaks sin que ella, en su infinita sabiduría, nos lo explique. ¡Alabado, alabado, alabado sea el Señor! Lo más divertido es que la “gurú” de la información en cuestión, afirmando que los documentos  revelados eran 250.000 (cuando a día de hoy son unos 1.200), ha demostrado que ni siquiera les ha echado un vistazo y que habla de oídas: para variar. 
Para estos periodistas de pesebre -la infamia continua- conseguir un cuarto de millón de documentos clasificados  no tiene ningún mérito, lo hace cualquiera: eso es simple “espionaje” –sigo sin bromear, y no, repito: no se trataba de una interferencia de la Fox-. Lo verdaderamente meritorio es tomar un par de líneas de uno de estos documentos de manera tendenciosa y sesgada, que es lo que hace El País, y ponerlas en portada.  
Tan sólo Carlos Carnicero, no quiero dejar de decirlo, haciendo gala de la decencia intelectual que le caracteriza (se puede estar de acuerdo con él o no, pero su franqueza es indiscutible), ha estado en su sitio y ha tratado de detener este baño de estiércol. Y, mira por dónde, ha sido en ese instante, justo cuando la estupidez, sectarismo e impostura del resto empezaban a ser evidentes,  cuando Angels Barceló ha dado por acabado el tema.  Me temo mucho que acabarán por echar al bueno de Carlos…
Moraleja:
Ya lo dice el chascarrillo: “al suelo, que vienen los nuestros”. ¿Sabéis? Empiezo, y lo digo en serio, a preferir a los fachas que a los “progres”: estos, por lo menos, vienen de frente y no te apuñalan por la espalda.  ¿Por qué será que hoy  me acuerdo especialmente  del P.O.U.M. y de tito Stalin?
Un recadito final a los Polanco y al inefable Cebrián: sujetad los perros, que  aquí tontos hay los justos. Una cosa es que los de  izquierdas nos traguemos las mentiras de la SER porque le gustan más que las de la COPE (sobre gustos, no hay nada escrito) y otra muy distinta es que alguien realmente se las crea. Si empezamos en este plan, disparando al bando propio, me veo PRISA  en quiebra (tengo entendido que las cifras a día de hoy no son muy boyantes) y siendo comprada por Berlusconi. De momento, al PSOE ya no lo salváis, así que dejadlo. 

A los que hayan tenido la paciencia de leer hasta aquí, sólo les digo que no desaprovechen la oportunidad de saber que Wikileaks les brinda antes de que la cierren: la chusma periodística no va a mover un dedo para impedirlo.

jueves, 9 de diciembre de 2010

En respuesta al (quinta) columnista Vidal-Quadras

A decir verdad, hoy no tenía por intención añadir nada al Blog, pero indagando en internet me encontrado con un articulo tan profundamente ofensivo, tan erróneo, tan inmoral,  me atrevería a decir, que me he visto impelido a dedicar unas líneas (no merece más  allá de un puñado) a darle respuesta.
El artículo, perpetrado por el todavía  (para vergüenza de la ciudadanía española) eurodiputado Alejo Vidal-Quadras, puede encontrarse en esta página, http://www.minutodigital.com/2010/12/09/alejo-vidal-quadras-wikileaks/, una  página cuya ideología puede "intuirse" observando la sucesión de imágenes de Franco, Hitler y el Valle de los caídos, entre otras, que se muestran en su cabecera, y que sólo cito (que luego todo se sabe) para cumplir escrupulosamente con las leyes de la propiedad intelectual.
Si más preámbulos, reproduzco el texto:
“Un componente esencial para que el mundo funcione es la discreción. Nadie podría resistir las consecuencias de que todas sus comunicaciones, conversaciones, correspondencia, diarios íntimos, desplazamientos, itinerarios de navegación en internet y movimientos bancarios fuesen desvelados sin restricción alguna. No habría matrimonio, relación profesional, amistad o carrera política capaz de sobrevivir a la exposición pública de cada detalle de la vida de sus protagonistas porque los seres humanos nos movemos en planos distintos y simultáneos, cada uno de ellos sujeto a sus reglas, sus límites y sus esferas de aplicación. Por supuesto, se trata de un equilibrio delicadísimo que cada individuo intenta manejar con el debido cuidado y que se entiende protegido por un derecho fundamental, el de la privacidad. Es obvio que solamente en un contexto social, político y legal monstruoso los seres humanos carecen de un ámbito personal al que pueden vedar el acceso a las autoridades o a sus conciudadanos. Un hombre o una mujer impedido de configurar un espacio reservado exclusivamente a sí mismo de deshumaniza hasta extremos destructivos. La atmósfera opresiva del 1984 orwelliano viene de inmediato a nuestra mente a la hora de imaginar un mundo tan atroz. Esta verdad incuestionable es asimismo aplicable a las organizaciones de cualquier índole, incluyendo a los Estados. Por eso cuando existen sospechas de que la actividad de un grupo o una persona puede ser delictiva es necesaria la autorización de un juez para intervenir sus comunicaciones, registrar su domicilio o descubrir sus secretos, e incluso en estos casos obedeciendo determinadas restricciones legales. Baltasar Garzón algo sabe de este asunto. Julian Assange ha ignorado esta regla esencial de la convivencia y de la sensatez y ha instituido un almacén de delaciones irresponsables que afectan a la seguridad de las naciones, a la honorabilidad de probos funcionarios, a las relaciones internacionales y a la estabilidad geopolítica del planeta. Con el pretexto de la transparencia, ha incurrido en el despropósito y ha causado enormes daños, algunos irreversibles y otros de consecuencias imprevistas. En mi opinión, es un perturbado peligroso que debe ser neutralizado. El consejo evangélico sobre la ignorancia de cada mano respecto a lo que hace la otra encierra una sabiduría fundamental. La historia nos ha mostrado ampliamente la gravedad de las catástrofes provocadas por redentores visionarios ebrios de soberbia y rebosantes de desprecio por sus semejantes.”

...
Cada día estoy más convencido que ser seguidor de según qué “derechas”, más que una opción ideológica legítima, es síntoma alguna grave forma de distorsión cognitiva. Cada palabra de este texto, sin ir más lejos, es reveladora de una visión completamente distorsionada y  profundamente degenerada de la realidad;  tan alejada de lo puramente objetivo que hace pensar en la dilusión característica de  la paranoia, la esquizofrenia y otros trastornos psiquiátricos.  Una visión que, por lo demás, evidencia una ceguera intelectual, una ignorancia y una mezquindad proverbiales.
Para empezar, le recomiendo al señor Vidal-Quadras que relea 1984: es evidente que en su momento no entendió nada; ni palabra. Y digo “releer” por pura prudencia, en el piadoso deseo de otorgarle el beneficio de la duda,  porque  resulta tan claro, tan evidente que no fue capaz de captar ni un ápice del sentido e intencionalidad de la obra, es tan ofensiva a la inteligencia su tendenciosa y libérrima interpretación de la misma, que me atrevo a afirmar que jamás la ha leído.   
Aquellos que sí la han hecho recordarán que lo que definía la pesadilla orwelliana  era la impostura.  El régimen imaginado por Orwell se sostiene única y exclusivamente sobre la continua y perpetua falsificación de la realidad: sólo en la medida en que sus ciudadanos eran mantenidos en la completa ignorancia era posible que éste prevaleciese. ¿Qué hubiera sido del Gran Hermano si sus ciudadanos hubieran conocido la terrible verdad tras la propaganda?  ¿No era acaso su mayor obsesión el control de cada pensamiento? Si el Señor Vidal-Quadras hubiera leído realmente la obra, cosa que dudo, recordaría el “Ministerio de la Verdad”: aquel cuyo siniestro lema era “Quien controla el presente, controla el pasado; quien controla el pasado, controla el futuro”;  ese cuya única actividad era la de rehacer concienzudamente archivos y periódicos a fin de encajar el nuevo y ficticio presente con el reinventado pasado.  Así que, en efecto: cada palabra, cada punto y cada coma de esta obra, le desmienten: el totalitarismo del que quiere prevenirnos Orwell nace del “bien comun”: un “bien” que lo justifica todo y que se sustenta sobre un “orden” impuesto a todo coste cuyas primeras víctimas son la verdad, la justicia y la transparencia. Un “orden”, ni que decir tiene,  peligrosamente cercano a lo que revelan añorar  a cada instante el señor Vidal- Quadras y los suyos .   
 ¿Quién hubiera sido visto con mejores ojos por  aquel monstruoso régimen, Assange  o el mismo Vidal-Quadras? ¿Qué papel hubiera representado Assange en la obra, héroe o villano? ¿Y él?  Yo, por mi parte, lo tengo claro: Vidal-Quadras hubiera sido un eficiente funcionario del “Ministerio de la Verdad”. No se puede decir menos de alguien cuyo cinismo o delirio llega al punto de sostener que Orwell, incansable luchador por la libertad, hubiera censurado tan sólo uno de los actos realizados por Assange.  Es la misma clase de cinismo miserable que es necesario para arrastrar a la guerra a un país sobre la mentira de las armas de destrucción masiva iraquíes o para sostener que ETA está tras el 11-M.
Vidal-Quadras  se atreve a sostener que la democracia se sustenta sobre el secreto, la hipocresía y la impostura.  Pues bien, si esto es democracia, yo me niego a participar de ella. Por otro lado, ¿por qué íbamos a creerle, si se reconoce amante de la impostura? ¿No estará impostando  a su vez la opinión?¿No será el primero que reconoce que no hay lugar para la mentira, el secreto y la media verdad en una verdadera democracia? ¿No será Vidal-Quadras, en realidad, hostil a la democracia?
La cavernaria presencia  de Vidal-Quadras en un cargo de tan alta responsabilidad,  por todo lo dicho, se me antoja una grave amenaza para nuestra libertad: sin duda, él y los suyos, aquellos capaces de defender lo aquí expresado,  se cuentan entre nuestros enemigos –tuyos y míos- . Sin embargo, y a pesar de mi incontenible repugnancia, no seré yo quien pida que sea “neutralizado”. Eso es lo que nos distingue a los verdaderos demócratas.

miércoles, 8 de diciembre de 2010

Wikileaks: En el capítulo de hoy...

Hay que reconocer que las dudas que los mensajes de Wikileaks nos planteaban a muchos empiezan a despejarse. Si bien es cierto que los primeros mensajes publicados hacían pensar en una gigantesca maniobra de manipulación yanqui, lo que se ha revelado en las últimas 48 horas, coincidiendo con la detención secuestro de Assange, comienza a ser de lo más jugoso y revelador. Tanto que ya es  evidente que el tufo a proamericanismo  que transpiraban los primeros mensajes y la zafia banalidad  de los primeras “revelaciones” no se debía tanto a la fuente (Wikileaks) como a la vergonzosa y tendenciosa "criba" que hicieron los cinco medios encargados de revelar su contendido: El País, Le Monde, Der Spiegel, The Guardian y The New York Times. Medios que, tomamos buena nota, han dejado bien claro hasta qué punto se arrastran ante los bastardos intereses de sus dueños y mueven el rabo alegremente al silbido del amo yanqui.  Sin embargo, “curiosamente”, este nuevo material, infinitamente  más interesante que las gilipolleces referentes al botox de Gadaffi, no está teniendo casi eco en los medios. Así que, digo yo, bueno será dedicarle unas líneas:
El feo doble juego de la OTAN respecto a Rusia…
La Guerra Fría, ese cuento nos habían vendido, había acabado con la caída del comunismo. Una vez desmoronado el telón de acero (eso se suponía) Occidente y Rusia pasaban a ser “aliados estratégicos” unidos por “sólidos lazos de amistad”.  Lo malo es que esa supuesta “amistad”, como tan frecuentemente  ocurre en la política exterior yanqui y aledaña, era en realidad sumisión: Rusia era amiga de Occidente en la medida en que la desastrosa gestión del borrachín Yeltsin había sumido al país en la bancarrota y que éste, a cambio de un poco de limosna alimenticia, se doblegaba a los intereses norteamericanos aún a costa de los propios (recuérdese su patético papelón ruso durante la guerra de Kosovo). Y claro, ahora, como era previsible, con la llegada de Putin y la acelerada resurrección económica y militar rusa, la “amistad” ruso-occidental se está deshaciendo tan rápidamente como el hielo en un vaso de vodka.  
Gracias a Wikileaks, sabemos que la OTAN, mientras impostaba su mejor sonrisa y tendía la mano a Rusia públicamente, armaba hasta los dientes Polonia, satisfaciendo las delirantes demandas de sus paranoicos lideres, y se disponía a hacer lo propio con las repúblicas Bálticas, de vital importancia estratégica para Rusia (en la medida de que proporcionan una salida natural al Atlántico a su flota y a su gas) y cuya política, no vamos a engañarnos, está más que decida a condicionar por las buenas o por la malas (las conocidas propuestas de Putin, imposibles de rechazar).
Así,  en el documento http://213.251.145.96/cable/2009/10/09USNATO464.html que dirige Ivo Daalder, embajador de EEUU en la OTAN, a Clinton, éste nos cuenta el interés que muestran los gobernantes bálticos en ser incluidos en el “Articulo 5”, es decir,  ser tratados como miembros de pleno derecho en caso de un eventual ataque ruso, y recibir el mismo tipo de “colaboración” (mil veces negada oficialmente) que recibe Polonia. El bueno de Daalder, con la diplomacia propia de su oficio, primero describe la situación con todo tipo de minucioso detalle, enumerando los pros y los contras de la situación, para luego, en un ataque de entusiasmo, recomendar “ir adelante”.  Es más, llega a sugerir “convertir los venideros ejercicios bilaterales de USEUCOM, ‘Baltic Host  2010’,  en ejercicios de disuasión y defensa de las naciones bálticas [ante un ataque ruso]”. Y eso a pesar de que, según sus propias palabras,  una resolución de 1997 declaró que “la OTAN y Rusia no pueden considerarse adversarios” (menos mal).
Al parecer, Obama, muy coherentemente con su condición de flamante premio Nobel de la  paz, debió mostrarse más que de acuerdo con la sugerencia, porque lo siguiente que encontramos en Wikileaks es un mensaje (http://213.251.145.96/cable/2009/12/09USNATO588.html) en el que las repúblicas bálticas expresan su agradecimiento por haber sido incluidas en el programa EAGLE GUARDIAN, que no es otra cosa que el oficialmente “inexistente” plan de defensa de Polonia por parte de la OTAN. Un plan cuyo contenido exacto desconocemos (todavía), pero que parece tener mucho que ver con el supuesto escudo antimisiles que EEUU parece empeñado en desplegar para protegerse de la supuesta amenaza de “Corea del Norte e Irán”.  Una pretensión que Putin ridiculizó con un muy cabrón sarcasmo hace unos días: “Las leyes de la balística hacen físicamente imposible a Corea del Norte atacar América a través de Europa”.
…Y la reacción de los hijos de Putin.
Visto lo visto, es comprensible, el vaso de la paciencia ruso parece haberse colmado. Hoy mismo, hemos empezado a conocer los primeros movimientos con los que Rusia quiere dejar claro lo poco que le gusta que le busquen las cosquillas.  Hace unas pocas horas, y por sorpresa, Rusia y Kazajistán han revelado un acuerdo de cooperación militar  por el que Rusia se compromete a suministrar a los kazajos baterías S-300 de modo inmediato (y complementarlos con S-400 próximamente) a cambio de relativa libertad de movimiento por su espacio aéreo. Este acuerdo, para más inri, se une al que Rusia firmó con Bielorrusia  ( el país situado justo frente a Polonia) hace algunas semanas. La patada en los testículos que esto supone para la estrategia yanqui se entiende mejor recordando que Kazajistan cedió incondicionalmente sus bases aéreas durante las operaciones iniciales en Irak y Afganistán.  En efecto, este acuerdo implica en la práctica un paso atrás en la estrategia estadounidense en Asia Central en favor de Rusia. Un paso que, de calentarse la región, y dada la disminución de su capacidad operacional, puede provocar grandes dolores de cabeza en Washington. Seré más claro: el cacareado (y me temo que inminente) ataque a Irán se dificulta dada la imposibilidad práctica de un ataque aereo a gran escala desde el norte y este, lo que permitiría a las defensas antiaéreas iraníes concentrarse en el estrecho de Ormuz y la frontera Iraquí.

El puzzle de Asia Central 
Por si fuera poco, el anuncio parece esconder otra  velada represalia de Rusia con respecto al tema Irán. Hay que fijarse en el armamento que Rusia proporciona a Kazajistan: baterías tierra-aire del tipo S-300 y S-400 (versión mejorada del anterior). Para quien no lo sepa, las S-300 (en sus últimas versiones) se cuentan entre los sistemas de defensa antiaérea más eficaces y versátiles del mundo, claramente superiores en operatividad a los dichosos misiles Patriot norteamericanos (cuya eficacia real, según algunas fuentes, no supera el 50%, y que requieren el doble de tiempo para desplegarse).  Pues bien, estos son, precisamente, los misiles que Irán trató de comprar el verano pasado a través de un trato que, cuando ya estaba cerrado, fue suspendido por Rusia hace unas pocas semanas “en cumplimiento de las sanciones internacionales” debido a la intensa presión Washington -al que se le antojaba muy, muy mala noticia que Irán pudiera obtener semejante equipamiento: en la práctica, un puñado de docenas de  estas baterías harían imposible el anunciado “ataque quirúrgico por sorpresa” de Israel contra las dichosas instalaciones nucleares iraníes; no sin arriesgarse a enormes bajas y a un estrepitoso fracaso-.  

Análisis de las carácteristicas técnicas de los misiles tierra-aire S-300


Ahora bien, que Rusia se haya comprometido a no suministrar ese material a Irán no significa que la Republica de Kazasjistan, vecina norteña del mismo, no pueda “libremente” revender algunas de sus baterías. ¿Verdad?... ¿Pillamos la idea? Clinton, me temo, ya debe haberla cogido a estas horas… Decididamente, le crecen los enanos. 
Por si fuera poco, y en la misma dirección, hoy se ha sabido a través de nuestra web favorita  que otra remesa de los dichosos antiaéreos ha sido suministrada a Venezuela. Un país que, satanizaciones y propaganda derechista aparte, mantiene unas fluidas relaciones comerciales con Irán que deberían preocupar especialmente a Washington.
En fin, ya veremos cómo evoluciona el asunto.  De momento, la cosa se está poniendo bastante interesante.
Hezbollah, Siria y la “crisis de la fibra óptica”
Es conocido por todos (quién no lo sepa, que se compre un libro) que en Julio  del 2006 el Estado de Israel sufrió una de las derrotas más humillantes e inesperadas de la historia de los conflictos bélicos (dada la desproporción de medios) por parte del puñado de barbudos pro-iraníes de Hezbollah, a los que la temida y supuestamente invencible Tzáhal  fue incapaz de desalojar de sus posiciones fortificadas del sur de Líbano tras 37 días de acoso. Y eso, que conste, a pesar de lanzar contra las infraestructural libanesas el equivalente a 3 veces Hiroshima, lo que incluía armamento tan ilegal como las bombas de racimo y el fosforo blanco, lo que hace aún más patente la impotencia israelí.
Y parece, eso se deduce de las comunicaciones reveladas por Assange, que en una nueva guerra no les iría mucho mejor. En uno de los documentos revelados (http://213.251.145.96/cable/2009/11/09DAMASCUS804.html), el embajador de EEUU en Damasco relata con angustia como, gracias a los suministros Sirios, Hezbollah ha dado “una salto cuántico” en sus capacidades y que está en condiciones de atacar “cualquier punto del estado de Israel”: “Hezbollah acaba de desplegar su primera batería de misiles M600 sobre suelo libanes, con un rango de 250 km y un error circular de 500 m. Algunas estimaciones públicas cifran en 40.000 las reservas de cohetes y misiles de Hizbollah, lo que refuerza las opiniones de algunos expertos de que esta mejora podría implicar un cambio en el balance militar entre Israel y su némesis del norte”. (Casi me imagino a Nasrallah, secretario general de Hezbollah, partiéndose la caja leyendo la pedante gilipollez de “némesis del norte”). El cable, que no tiene desperdicio, sigue explicándonos que Siria, gratamente sorprendida por las capacidades de Hezbollah en la guerra del 2006, ha decidido utilizarla para mantener a Israel a raya sin implicarse en un enfrentamiento directo. Por supuesto, el documento concluye sugiriendo que se les apreté las tuercas a los sirios, aunque del tono del mensaje se deduce que la capacidad para presionar de Washington a los sirios es mínima (¿tendrá que ver con su frontera con Irak?). Esta impresión se reafirma con este otro cable de la mismísima Hillary Clinton dirigido al vice ministro sirio http://213.251.145.96/cable/2010/02/10STATE17307.html , un documento impagable  en el que la Clinton combina las más patéticas suplicas con las amenazas a fin de tratar de convencer a los sirios de que dejen de enviar misiles a Hezbollah: del resultado, nada sabemos.


¿'Némesis del norte'? ¿Eso es coña, no?

Pero, de lo referente al asunto Hezbollah, el episodio que más he disfrutado es el que se relata aquí:  http://213.251.145.96/cable/2008/04/08BEIRUT523.html , un cable dónde el embajador en Beirut, que, por lo visto, se cree James Bond, nos cuenta, con todo lujo de detalles y en plan Tom Clancy, como Hezbollah ha instalado una red de fibra óptica a través de todo el territorio libanes (pasando por delante de la embajada francesa) que le permite mantener comunicaciones con sus  comandos sin riesgo de que sus mensajes puedan ser interceptados y recibir comunicaciones directas de Irán. Muy divertido: lo recomiendo.
Continuará (si el surrealista sistema legal sueco, cuya corrupción queda tan bien reflejada en Millennium, quiere)…

martes, 7 de diciembre de 2010

Yo soy Julian Assange

Ya lo dije en mi anterior post: siento una profunda desconfianza hacia Wikileaks y hacia los verdaderos objetivos de las “fuentes anónimas” que  la alimentan. Pero eso, que sigue siendo tan cierto como ayer, hoy no importa. Porque ahora,  independientemente de cuál fuese el objetivo inicial de aquellos que mueven los hilos en la sombra, más allá de la impostura y la presumible manipulación, Wikileaks es un símbolo: simboliza  nuestro agonizante último resquicio de libertad, la lucha de los ciudadanos decentes en contra  de la hipocresía de los estados y contra esa opresiva dictadura enfundada en guantes de seda que, ante el silencio cómplice de los medios oficiales, se nos está imponiendo lenta pero inexorablemente. Wikileaks, hoy, para todos los amantes de la libertad, para aquellos que creemos que ninguna verdadera democracia puede sostenerse sobre la coacción,  el juego sucio, el secreto , el crimen de guerra, la extorsión y la censura, para aquellos que entrevemos que tras los hermosos arrullos de paloma de los estados pretendidamente democráticos no hay más que hipocresía y codicia, y que el cacareado nuevo orden mundial está edificado, en realidad, sobre el chantaje, la razón de la fuerza y la más  completa degradación moral, es nuestro último bastión: la última línea de defensa ante el totalitarismo dictado por Washington y fielmente acatado por esa casta de politicuchos paniaguados que fingimos escoger con nuestros votos pero que, en realidad, nos imponen la Fox, la CNN, Belusconi, El País o El Mundo con sus propaganda.
Hoy todos somos Wikileaks. Hoy todos somos Julian Assange y todos somos prisioneros. Esta noche, todos dormiremos en una celda fría. Las “democracias occidentales”, esa contradicción marxiana que tan alegremente hemos comprado, por fin nos han mostrado su verdadero rostro. Por fin, hemos visto cómo de endebles e impostados son los  derechos que pretendíamos tener; que es lo que el pasa a cualquiera que cometa el error de tomarse en serio  eso de la “libertad de prensa” o la “libre expresión”. Vivimos en libertad vigilada.  Nuestros derechos perecen el mismo momento que nos atrevemos a  usarlos.  Abramos los ojos, señores, vivimos en una gran prisión y cada uno de nuestros movimientos es observado: nuestros ordenadores están llenos de puertas traseras, abiertas de par en par a los gobiernos; los teléfonos móviles pueden ser fácilmente triangulados y podemos ser localizados en todo momento a tiempo real; en cada esquina hay una cámara “velando por nuestra seguridad”; nuestras webs y nuestros blogs desaparecerán rápidamente de Google si aquellos que publicamos no le gusta a según quienes.  Y, por supuesto, todo aquel que muestre el más mínimo signo de disidencia,  es perseguido y aplastado sin contemplaciones.  


Julian Assange, preso político y luchador por la libertad


Las palabras no lo olvidemos, son simples etiquetas que nada significan: sólo los actos le dan un sentido. El simple hecho de que las corruptas plutocracias occidentales se denominen “democracias” y pretendan exportar su modelo a cañonazos no las convierte en tales. Corea del Norte o la extinta Alemania comunista tienen en sus nombres oficiales la denominación  de “Democrática”, pero a nadie en su sano juicio se le ocurriría considerarlos como tales. Que cada día desde los medios se nos bombardee con la “excelencia democrática” de nuestros regímenes y se los compare con la “barbarie antidemocrática” de China, Rusia o Irán, no significa, a la vista está, que respiremos un ápice más de libertad que en aquellos: estos regímenes no son peores ni más opresivos; simplemente, son más sinceros: no sienten la necesidad de mentirse.  Hoy, Reino Unido ha demostrado ser indistinguible de China o Irán. Hoy, finalmente, la farsa ha caído.
La democracia ha muerto. Su cadáver comienza a pudrirse en una prisión londinense.  Thomas Jefferson dijo; “Quien está dispuesto a sacrifica un poco de libertad por algo de seguridad acabará perdiendo ambas”. Bien, ese momento ha llegado.

Ha llegado el momento de luchar o someterse. Ha llegado el momento de que los gobernantes teman al pueblo, y no al contrario.  Ese es el legado de Wikileaks.

domingo, 5 de diciembre de 2010

Wikileaks: ¿Cómo de inminente es un ataque a Irán?

Veréis, el caso es que acabo de echar un largo vistazo a los famosos “cables” –teletipos, como se les llama en español- que ha “liberado” Wikileaks (http://213.251.145.96/cablegate.html) -esos que han acaparado los titulares de los periódicos mundiales y  han obligado a una cariacontecida Hilary Clinton a dar una bastante patética rueda de prensa tratando de convencernos de que haber extraviado  (o no)  251.000 documentos clasificados (15.000 de ellos secretos), lo que viene a ser 700 tomos en el clásico dinA4,  “puede pasarle a cualquiera”- y debo decir que lo que he sacado en limpio me inquieta bastante.
En primer lugar, diré que todo el asunto huele a fosa común ruandesa. Esto no es un Watergate, ni por asomo. Tras esto no hay un heroico luchador por la libertad ni un noble soldado yanqui que, asqueado de los crímenes cometidos en nombre de su bandera, ha decidido enseñar las tripas del juego sucio americano. Muy ingenuos serán los que se crean semejante cosa. Es más, me atrevería a decir que el misterioso Julian Assange no es exactamente quien dice ser y que sus intereses distan mucho de ser inmaculados. El que suscribe, tras leer entre líneas en lo publicado (me he tomado la molestia de leer y releer enteros unos 120 de los 800 teletipos publicados hasta el día de hoy) está convencido  que tras  esta “fuga”, si no está el propio gobierno norteamericano, cosa que no descarto, lo están, al menos, ciertas “corrientes internas de opinión” muy cercanas al poder: hay demasiada coherencia y “limpieza” en estos documentos como para ser fruto de una filtración incontrolada. Los mensajes son demasiado medidos  y políticamente correctos para ser creíbles. Y lo que es más sospechoso: todos y cada uno de los cables,  cuando se elimina la paja y lo puramente anecdótico, se convierten en dedos acusadores que señalan a direcciones tan concretas como falaces y que parecen querer dar credibilidad  a las  “verdades oficiales” sostenidas por Washington.
Porque, seamos serios, que en un documento “secreto” el embajador en Moscú se refiera a Putin como “el macho alfa” o diga que él y Medvedev son cómo “Batman y Robin” apesta  a maquillaje y a impostura: es exactamente el tipo de pueril e intrascendente memez que alguien diría si supiese que cada palabra iba a ser oída (o leída). Todos los que seguimos mínimamente la política rusa sabemos bien cómo llegó Putin al poder (podría recordáoslo, pero tendría que mataos) y qué métodos ha utilizado exactamente para mantenerlo, y si lo único que se le ocurre al embajador estadounidense como motivo de crítica hacia tovarich Vladimir es que es machista, es que el tipo es subnormal profundo. En una comunicación autentica, que no fuera una burda representación teatral, cabría esperar términos bastante más gruesos (se me ocurren “estalinista, mafioso, carnicero…”)  para referirse a nuestro travieso chico ruso y a sus poco sutiles métodos. Y lo mismo cabe decir del resto de lo revelado. ¿Que Berlusconi es un putero? No jodas. ¿Que China ha boicoteado Google? ¡Qué novedad! ¿Que EEUU está tratando de joder a Chávez? Ya ves, qué cosas. Chávez, a estas alturas, debe estar al borde del suicidio. ¿Que Pakistán es un nido de víboras lleno de integristas? Coño, para algo tenían que servir los 2000 millones de dólares que repartió la CIA en los ochenta entre esos simpáticos tipos con turbante… ¿Hay algo en lo publicado transcendente, que no sea ya conocido por dos de cada tres parroquianos del Sálvame?
¿Estoy diciendo que los mensajes son falsos? Digamos, más bien, que se ha filtrado justo lo que interesaba que se filtrase. Ni una cóma más.
Hay sospechosos “agujeros” en lo publicado.  Por ejemplo, no hay ni un sólo documento del 2001-2002 entre lo revelado, lo que hubiera sido fundamental para comprender que paso el 11-S y que se escondía tras todo el pudridero que vino después. Aún asumiendo que los embajadores no conocían lo que se estaba cociendo y que son funcionarios de segundo orden (vamos, donnadies), sus informes serían muy reveladores de lo que tenía en mente Bush y de cuál era el planteamiento estratégico global. Tampoco, y es bien sospechoso, hay practicamente nada procedente de la embajada en Tel Aviv.  Uhm… ¿No es muy, muy extraño que Israel y EEUU, obvios e inseparables aliados, se muestren tan lacónicos y poco comunicativos entre sí? No hace falta ser un sicario del Mossad para saber que Israel no mueve un dedo sin consultar a Washington (y viceversa) y, francamente, mataría (en mi caso, es un decir) por leer las comunicaciones (autenticas) sobre el futuro que tienen diseñado estos para Irak, Irán, Siria, Líbano o, por qué no,  para España (a los que los israelíes consideran hostil y proárabe y vigilan muy de cerca). Estoy seguro de que las verdaderas comunicaciones entre ambos estados en los prolegómenos de la Segunda  Guerra del Líbano (un paso previo a un ataque a Irán que, mira qué lástima, les salió rana), por ejemplo, debieron ser de lo más edificantes. Preciosas.

Pero si hay algo que escama, es, sin duda, el tufo a manipulación que se desprende de estos documentos y su obvia intencionalidad política. A saber, aviso a navegantes: cualquiera que lea estos documentos sin un mínimo espíritu crítico y cometa el error de no poner su contenido en cuarentena, sacará las siguientes falsarias y peligrosas conclusiones: 1) Prácticamente todos los países de la región odian y temen a Irán, y están más que dispuestos a apoyar a Israel y USA en un eventual ataque contra sus instalaciones nucleares (así que, moraleja: en caso de ataque, no hay nada que temer de la reacción del mundo árabe). 2) Los pérfidos palestinos están “estrechando lazos” con los iraníes y, con tal de conseguir su apoyo militar, se están “convirtiendo al chiismo” –así, literalmente dicho en los documentos-. 3) Irán, no sólo apoya a Hezbollah y a Hamas, sino que es responsable del levantamiento armado en Yemen, del terrorismo integrista en Egipto y de la desestabilización del interior de África (además de ser sospechoso de haber reclutado a Islero para que eliminase a Manolete, de haber ordenado el asesinato de Kennedy y de estar tras el atentado contra Juan Pablo II, supongo). 4) Irán está ahora mismo empeñado en hacerse con combustible sólido para cohetes -lo que sugiere, ni que decir tiene, que está desarrollando misiles de medio y largo alcance-.5) Los chinos (en contra de lo que demuestran los hechos de, sin ir más lejos, esta misma semana, en la que impidieron a toda costa una condena de la ONU) no están dispuestos a mover un dedo por su aliado Corea del Norte si es atacado.  6) Israel esta requetedecidida  desde hace un lustro a atacar Irán, pero los moderados y pacientes yanquis le han convencido de que esperen con judía resignación. 7) Los iraníes financian y arman a los talibanes (a pesar de considerarlos terroristas y ser su más acérrimo enemigo; por lo visto, Ahmadineyad  es gilipollas). 8) Los sirios odian a los iraníes (a pesar de que son su máximo suministrador  de armamento y su único aliado en la zona) y están deseando que los yanquis y los israelíes les “perdonen” por sus “pasados pecados” para lanzarse suplicantes a sus pies y unirse a la heroica misión de destruir el pérfido régimen iraní. Sí, seguramente.  9)  Chávez y Ahmadineyad  son muy colegitas y conspiran para obtener uranio con pérfidos fines (tengo entendido que Goldfinger y el Dr. Maligno son amigos comunes de ambos y quedan para ir de putas de vez en cuando). 10) Clinton se muestra débil hacia China y completamente incapaz de presionar con un mínimo de eficacia a paísitos de tres al cuarto como Brasil y Turquía en lo referente al tema iraní (Obama go home!). 11) Clinton (again), mientras estas terribles amenazas se ciernen sobre el mundo libre, se dedica a mirar por la cerradura de los Kichnner 

Pelín tendencioso, ¿verdad?  Noto una cierta insistencia en el monotema Irán y unos ligeros toques de intoxicación interna. ¿Os acordáis de las armas de destrucción masiva y de Colin Powell enseñándonos las supuestas fotos del satélite de las fabricas de agentes químicos iraquíes? Pues aquí tenemos más mierda de la misma clase. Ahora, por lo visto, tenemos que creernos que los de Hamas y los talibanes se han vuelto pro-chiíes (lo que es casi tan verosímil como Hezbollah declarándose sionista) y que todos juntos -los talibanes, Hamas, los iraníes, Al Qaeda, Hugo Chávez, Castro, ZP, ETA, las FARC, el partido comunista búlgaro, la plataforma de gays y lesbianas de Torrelavega y Sanchez-Drago- están conspirando para destruir Israel y anexionarse todo Oriente Medio. ¿Hay alguien, Pilar Rahola (que se lo cree; así de limitada es ella) y Cesar Vidal (que dice que se lo cree, pero, no,  no es tan imbécil) aparte, que pueda tomarse tamaña gilipollez en serio? 
Ya lo dice el adagio latino: Qui prodest scelus, is fecit; “quien se beneficia de un crimen, lo ejecutó”. Y aquí esa reflexión, ¿a quién beneficia todo esto?, ¿quién gana (y quién pierde) realmente con todo esto?, nos lleva necesariamente a un mismo lugar: aquellos que han filtrado esta información persiguen claramente cuatro cosas: fortalecer el a los “halcones” en lo que a la política exterior norteamericana se refiere, preparar el terreno para un inminente ataque a Irán, sembrar la desconfianza entre los iraníes y sus vecinos árabes y, de paso, debilitar al gobierno Obama. Así que, sí, tenemos ya un par de sospechosos claros: la derecha yanqui, dispuesta a jugar tan sucio como sea necesario para volver al poder y deseosa de un radical cambio en la “suave” política  exterior yanqui y, por supuesto, el estado de Israel, que ve cómo Irán se acerca cada día a los niveles de enriquecimiento necesarios para construir un arma nuclear y sabe que, si esto sucede finalmente, se le acabará definitivamente el chollo y  tendrá que acostumbrarse a negociar con sus vecinos en la seguridad de que una hipotética cuarta guerra árabe-israelí, sea cual sea su origen, será la última (no existirá un Israel para comparecer a una quinta) .


Me pregunto quién se esconde tras las "filtraciones" de Wikileaks...

Ni que decir tiene que ambos sospechosos son, en el fondo, el mismo: tan inseparables como uña y carne. No olvidemos, por otra parte, que esta “filtración” ha ocurrido apenas tres semanas después de la estrepitosa derrota de los Demócratas en las elecciones legislativas, y que, mira por dónde, todo lo publicado  repite a pies puntillas los soniquetes habituales de los sectores más reaccionarios, militaristas y prosionistas del republicanismo yanqui, allanándoles el camino  de vuelta a la Casa Blanca y haciendo parecer que, dadas las circunstancias, su deseada intervención militar en Irán (segundo productor de petróleo del mundo y fuente principal de suministro de China, objetivo geoestratégico final del golpe), además de “imprescindible” para mantener el “orden” en la región, será tan fácil como encontrar cocaína en los baños de Wall Street.  
Además, no debemos pasar por alto un detalle extremadamente sospechoso: el gobierno norteamericano no ha negado nunca la veracidad de lo publicado.
 ¿Por qué?
No hay nada en un teletipo que lo identifique inequívocamente como autentico. Todos los que hemos manejado ese tipo de documentos clasificados (sí, me incluyo. Es una larga historia) reconocemos los distintos elementos y firmas que componen el mensaje y no hay ninguno que no sea falsificable.  En la segunda fila de un mensaje, por ejemplo, aparecen las direcciones de los destinatarios, y éstas son conocidas por no menos de 100.000 empleados militares y civiles de la administración estadounidense. Así que casi cualquiera podría escribir un documento indistinguible de los publicados y decir que es una comunicación entre la Secretaria de Estado y el embajador americano en la Atlántida. Así que, ¿por qué admitirlo? ¿Por qué no decir, simplemente, “burda falsificación”? ¿Por qué no salió Clinton, sonrió y dijo: “Al parecer, han engañado al señor Assange: esos documentos son falsos”?
Dónde encaja Julian Assange en todo esto es algo que, francamente, se me escapa.  Quizás no sea más que uno más de los muchos piratas informáticos reclutados por la CIA  al que se le ha encargado representar el papel de su vida: “The Oscar goes to…”. Es posible, incluso, que actúe de buena fe y que crea  hacer un bien y estar “liberando” información, y no sea consciente de hasta qué punto sólo es un tonto útil en manos perversas. Fuera como fuese,  resulta indiferente. Aquí lo único trascendente es la intencionalidad de la filtración, y, por desgracia, está clara. 
Me temo que pronto, en apenas unas pocas semanas, volveremos a ver sangre derramada en Oriente Medio. Mientras tanto, estad atentos y no creáis nada de lo que se diga. Ya caímos en las mentiras con Irak, que no se repita con Irán. Cuidaos del ruido mediático que se avecina.


El cartel contiene una errata: no es Irán donde tienen un trabajo pendiente, sino Irak
 Ataos férreamente a los mástiles y no escuchéis los cantos de sirena. Vuelve la gran impostura.

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VZCZCXRO1399
RR RUEHBC RUEHDE RUEHDIR RUEHKUK RUEHSL RUEHTRO
DE RUEHLO #2198/01 2651413
ZNY SSSSS ZZH
R 221413Z SEP 09
FM AMEMBASSY LONDON
TO RUEHC/SECSTATE WASHDC 3554
INFO RUCNDSC/DISARMAMENT CONFERENCE COLLECTIVE
RUCNIRA/IRAN COLLECTIVE
RUEHGG/UN SECURITY COUNCIL COLLECTIVE
RUCNDT/USMISSION USUN NEW YORK 1486
RUEHUNV/USMISSION UNVIE VIENNA 0390
RUEHGV/USMISSION GENEVA 1263
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Cómo leer un cable.

Este es el encabezamiento de uno de los "cables" de Wikileaks, que sirve como ejemplo para
mostrar el formalismo típico de estos documentos. La primera línea de un teletipo siempre comienza con vzczc, que es la orden con la que se indica al aparato que se ponga en línea. La segunda empieza con RR, PP, OO o ZZ, que indica la prioridad del documento. R significa rutina, es decir, baja prioridad, como en este caso; P indica urgencia moderada; O implica urgencia; y Z (flash), la más elevada, que rara vez se usa salvo en situación de emergencia, indica prioridad absoluta (teóricamente, el documento debe estar en manos del destinatario último en un máximo de 30 minutos, aunque, en realidad, esto raramente se cumple). Tras esto aparecen las direcciones de los destinatarios (códigos de seis letras que comienza en R). La tercera línea indica quién lo envía (dirección). Lo siguiente es el código identificador del mensaje (típicamente administrativo y sin más significado) y, tras él, la fecha (día juliano del año) y hora de emisión (local). Lo más destacable en la siguiente línea es SSSSS, que indica que es un mensaje clasificado como secreto. La clasificación puede ser U (sin clasificación), R (reservado) , C (confidencial) y S (secreto) . El indicativo se pone por quintuplicado para que sea imposible una confusión accidental del operador. La siguiente línea, evidentemente, indica quién exactamente lo ha enviado (una misma dirección pude corresponder a decenas de organismos situados en una misma instalación) y las siguientes a quién se dirige específicamente (To) y a quién conviene informar (normalmente, por cuestiones de coordinación) del mismo (Info).

miércoles, 27 de octubre de 2010

Pestiños sobrevalorados: Closer. Cegados por el deseo.

Título original: Closer
Año: 2004
Director (es un decir): Mike Nichols
Reparto: Julia Roberts, Jude Law, Natalie Portman, Clive Owen
Género: Comedia involuntaria.
Sinopsis: Cuatro tontos muy tontos.
En esto del cine, son misterios inescrutables de la vida, hay ciertas peliculillas que, quizás por su tufo a pretensión y pseudointelectualidad, que ya se sabe que atrae a los críticos como el estiércol fresco a las moscas, o quizás porque su argumento es lo suficientemente vacuo, lineal y estereotipado como para que estos lo entiendan (cortito y con sifón, que si no se nos pierden), se las arreglan para conseguir cosechar en su momento un autentico aluvión de comentarios positivos, que luego, a  la hora de la verdad, no se comparecen ni en broma con sus nulos méritos cinematográficos.  Son los "pestiños sobrevalorados”: una ya larga cadena de gilipolleces que en cierto momento fueron elevadas a los altares por la crítica y que ahora es difícil ver sin recurrir al estímulo de la cocaína, el éxtasis o las anfetas.

Y, mira por dónde, en pocas películas se cumple todo lo dicho de modo tan evidente como en la solemne chorrada llamada Closer. Probablemente, y con permiso de Avatar, la película más sobrevalorada de la década. Sólo que con un agravante: Avatar es una película efectista, estereotipada, ramplona y pueril, de acuerdo, pero al menos es cine. La que nos ocupa, ni tan siquiera entra en la definición. Esto es simple teatro filmado, lo que es (tomen nota, señores críticos) radicalmente distinto. Y es que hace falta  tener mucha cara para ir de crítico y valorar con notables altos o sobresalientes, como hicieron en su momento Cuéllar, Torreiro y otros tantos (menciono uno del ABC y otro de El País, para que se vea que la impostura y la tontería son transversales y no entiende de colores), algo que, sopor aparte, ni siquiera es verdadero cine.


El cine, se lo recuerdo, muy señores críticos, es imagen: no son actuaciones y tampoco diálogos, sino la pura fuerza expresiva de la cámara sin más añadidura. Una película es verdaderamente buena cuando sus diálogos se reducen a la mínima expresión, a lo absolutamente imprescindible. El director de Cine no es ni un dramaturgo, ni un novelista: cualquiera que no tenga esto claro hará bien en irse a su casa.  Acorazado Potemkin o Nosferatu, por citar dos tópicos del cine mudo (que algunos harían bien en revisitar), son obras maestras de obligado conocimiento precisamente por eso: porque son capaces de contarnos sus historias, bastante más complejas y elaboradas que las banales gilipolleces que vomita este Closer, con una intensidad y emotividad insuperables pese a su virtualmente nulo diálogo. Kubrick, Hitchcock, Welles, Walsh, Coppola, Polanski… y, porque no, Spielberg, Cameron, De palma, Argento, Carpenter, Lynch, Tarantino y hasta los Wachowski, si me apuras, siendo cada uno de su padre y de su madre, tienen algo en común que los hace verdaderos cineastas (cosa que no demuestra ser aquí ni de broma el irregular  y en perpetua decadencia Mike Nichols): un dominio absoluto de la imagen que hace que todo lo demás (diálogos, actuaciones y no tanto la música) sean poco más que apoyaturas y muletas.  


Natalie Portman en plan 'Pantene Pro-V' en el (involuntariamente) hilarante  final de 'Closer'. Gracias a sus aminoacidos esenciales puede mantener su peinado suelto y natural, evitando que se encrespe. Observese el tipo que la mira asombrado, abajo, a la izquierda: flipando ante el escaso 1,55 de "Padme" y preguntándose si merecía la pena pasarse al "lado ocuro" y comerle la herramienta a "Ratzinger" por tan poca carne.

¿Y que tenemos aquí? Justo lo contrario, el “anticine”; el triunfo de lo simple (que no de la simplicidad, que es otra cosa). A saber: plano, contraplano, plano, contraplano, plano, contraplano, plano, primer plano (¡que novedad tan refrescante!),  contraplano, plano, contraplano… Fundido en negro. A positivar. Siguiente...
Señores, no me jodan: esto, y más con ese pedazo de reparto, lo podía haber rodado un niño de 12 años con la cámara del móvil y hubiera quedado igual de "molón"; aquí no hay cine ni  verdadera dirección -Nichols se ve que va para atrás, como los cangrejos (y como Ridley Scot)-. Y por mucho que hace casi medio siglo ganese un Oscar , haberle puesto cuatro o incluso cinco estrellas a este despropósito es una vergüenza con la que tendrán que cargar la mayoría de críticos de este país (otra de tantas). Para más inri, en las pocas ocasiones en las que Nichols se atreve a  hacer cine (es un decir) y se empeña en hacernos saber que hay alguién tras las cámaras, desemboca en un ridículo muy revelador de su total estado de coma creativo. Vease, sin ir más lejos, la irrisoria escena final en la que Natalie Portman “sobrevuela” en cámara lenta las calles de Nueva York mientras todos los tíos se vuelven a mirarla: parece sacada de los créditos de Epic Movie (solo he echado de menos verla  estrellarse contra una farola). Es evidente que algo con semejante pobreza visual, por puro respeto al cine y su historia, y por muy buenos que pudieran llegar ser sus diálogos o la calidad de sus interpretaciones (no es el caso), no puede pasar del aprobado.

Así que, lo dicho: se ponga el personal como se ponga, esto, dado su desprecio al septimo arte, no puede merecer más allá del simple aprobado (y gracias). Pero, ¿llega? ¿La salvan su guión, sus diálogos o sus interpretaciones de la quema?
Respecto a las dos primeras categorías, lo tengo claro: ni de coña.  Esto, seamos serios, no es más que una  melodramática, aburrida y pueril gilipollez, sobrevalorada hasta el dolor, que bajo sus ínfulas de drama existencial (me meo) y su supuesta sutileza e inteligencia (ahora me revuelco por el suelo), no es más que el capitulo de Sexo en Nueva York en el que los alumnos de primer año del Actor’s Studio siempre quisieron salir. Ni más ni menos.
He aquí historia de cuatro repugnantes personajillos, anclados  en una perpetua pubertad y egoístas hasta la nausea, empeñados en mostrarnos sus patéticas y perfectamente prescindibles vidas. No contentos con ello, para más inri, tienen la desfachatez de lloriquear, embadurnando  la pantalla con sus viscosos efluvios, los pesares a los su propia estupidez, egoísmo e incapacidad para mantener la polla (o chichi) en la bragueta (o bragas) les ha conducido. Ese es el edificante y sutilísimo mensaje de la película: la vida es follar, follar y follar. No hay en los personajes el menor rastro de compromiso,  amistad, lealtad, la mínima inquietud intelectual, moral o de ninguna otra cualidad humana: en esencia son como Pajares y Esteso en plan “Generación X”  y sin puta gracia o intención de enmienda. 
Por sí semejante planteamiento argumental no fuera suficiente ofensa a la inteligencia de todo aquél en edad de afeitarse (que lo es), el virtualmente inexistente, desvencijado y completamente episódico guión nos “deleita” con “hallazgos” tan “ingeniosos” como la conversación vía chat entre los dos palurdos protagonistas (en este caso, los de género masculino) que destila un humor “fino y sutil” que te cagas, al mejor estilo de los hermanos Farelli (con la diferencia de que con estos, lo confieseo, al menos, me río), o la inverosímil y zafia escena inmediatamente posterior, la del acuario, entre Owen y Roberts; todo un ejemplo de lo que NO es un diálogo ingenioso (¿se supone que es cómica o dramática? ), por citar un par de “perlas” en un océano coralino.



Lection One: To Fuck.  Aprenda los rudimentos (tratandose del ingles, es una redundancia) de la lengua de de Shakespeare gracias a los "chispeantes"  e "inteligentísimos" gags de Closer.  Humor  fino y seguro;  justo como las compresas Ausonia.

Así que, no, no es que no funcione como película: es que como obra teatral, mucho me temo, es  igual de bochornosa.
Luego están las interpretaciones, lo único salvable de este despropósito, de acuerdo, pero insuficientes para sacar este plomo a flote. Julia Roberts está francamente bien, magnífica (tanto que no parece ella) y hace la que a día de hoy es la mejor interpretación de su carrera. Owen, que siempre me ha parecido un actor muy interesante (y algo infravalorado), se muestra quizás pelín sobreactuado, pero no importa: sus gritos son una de las pocas cosas que te mantienen despierto. Law, como de costumbre: solvente aunque algo frío.
Y luego esta Natalie Portman, la increiblemente bella, dulce y adorable Natalie… Para matarla. Con seguridad, la peor interpretación de su vida (sí, ya lo sé; la nominación me la suda). Notablemente sobreactuada y completamente fuera de lugar: su rostro, curiosamente, parece mostrar la emoción que toca, sí, pero con un par de segundos de retardo, como si el sonido llevase desfase o sufriese paralisis facial. Sólo hay que fijarse en sus caras (y no sólo en su culo) durante la famosa y cacareada escena del "privado" con Owen: es difícil no partirse el ojal (asociación de ideas) cuando la pobre trata de poner la cara de putón y sólo consigue parecer Fu-Manchú estreñido.



Natalie Portman redefiniendo el concepto "sobreactuar" en 'Closer'. Arriba, imitando al "doctor Maligno" (o, mejor dicho, y teniendo en cuenta su estatura, a "mini yo"). Abajo, por lo que se ve, en pleno chequeo sorpresa de su proctólogo.
En resumen y recapitulando: Closer es una de las más sobrevaloradas y prescindibles bobadas de la historia del celuloide, ideal para inaugurar una sección como ésta. Rezaremos para que tamaño despropósito no vuelva repetirse o para que el buen Dios ilumine a los críticos con algo de sapiencia cinematográfica si así fuera.

martes, 26 de octubre de 2010

La letrina: La Pajín y el pajillero

Leire Pajín, para que engañarnos, dista muy mucho de ser santo de mi devoción. Su servilismo, su sectarismo, su evidente mediocridad (casi a la altura de su jefe, que ya es decir), su recalcitrante ignorancia y su denodado empeño en convencernos de que es gilipollas  con declaraciones tan memorables como aquello del "acontecimiento planetario” a la hora de definir el encuentro entre ZP y Obama (conmigo ya casi lo había conseguido), me hacen convencerme de que en este país de 40 millones de habitantes hay no menos de 20 millones de mujeres más capacitadas y con más méritos objetivos para ostentar un ministerio que ella. Por mi parte, y bien lo siento, tengo meridianamente claro que lo único que ha catapultado a un ministerio a la Pajín es exactamente eso: su servilismo, su trabajo sucio por el partido y, cómo no, ese degenerado y corrupto sentido de la amistad (o de la sumisión, a mejor decir) que tanto caracteriza a ZP y que tan frecuentemente le lleva a confundir la esfera privada con la pública y a recompensar favores personales con cargos públicos…  Porque, y esa es otra, si lo de la Pajín es grave, lo de la “señorita Trini” (Guerra dixit) no tiene nombre: es el único caso conocido en la historia universal en la que se premia un fracaso estrepitoso con un ascenso.
Pero, si no os importa, por hoy dejaré a ZP en paz, que bastante tiene con “lo suyo”. Hay ahora mierda más urgente que evacuar. Y es que, ya lo dice el proverbio castellano, “Otro vendrá que bueno te hará”. Y todos los despropósitos de la Pajín, de  ZP, de su gobierno y de la madre que parió a todos palidecen frente a la casposa y cerril horda de miserables, desvergonzados,  babosos e ignorantes que tiene en frente; la chusma del PP. Y no, mucho me temo que no me estoy “pasando”. A decir verdad, me quedo muy cortito (soy pusilánime y un tanto tímorato, que le vamos a hacer).  Porque, ya lo dice otro proverbio: “Dime con quién vas y te diré quién eres”. Y desde el momento en que, en este instante, las 21:58 del Martes 26/10/10, nadie ha expulsado a patadas del PP al Señor (es un decir) Francisco Javier León de la Riva, he de asumir que todos sus miembros (erectos) directivos son tan miserables, zafios, cerriles, casposos, ignorantes,  babosos, chabacanos, soeces y, por supuesto, misóginos como él.  Más aún ahora, que se sabe que el neanderthal en cuestión va presumiendo por ahí del apoyo de Rajoy. Y claro, ya para empezar, y bien me jode dada la ausencia de más alternativas, ya he decidido adónde, además de al PSOE, NO va ir mi voto en las próximas elecciones.  



'La Pajín y el pajillero'. AKA 'La bella y el bestia II'. Proximamente en todas las porterías y balbuceos de borrachos de barra americana.
 
Porque si; la crítica política, y más en los representantes de la oposición, está perfectamente justificada y es absolutamente legítima (para eso se les paga, qué coño). Es más, tratándose de la Pajín, casi diría que es inevitable. Pero eso es una cosa, y otra bien distinta  es caer en las miserias, cobardías y bajezas de la descalificación personal. Eso, señores de PP, no es política. Eso, simple y llanamente,  es ser un Hijo de la Gran Puta. Y, sí, aquí nos conocemos todos. Y ya sabemos de dónde viene la mayoría de los gerifaltes del PP (todos tenemos un pasado, no sólo el exfalangista Aznar) y dónde han estudiado (los que tienen algún estudio, se entiende): en esos cucos institutos de señoritos franquistas dónde tan valorado estaba reírse del gangoso, del cojo, de la tetona, del orejudo o del pobre que no tiene un duro y que ha llegado a base de codos. Pero esa es una muy, muy  fea costumbre que, si quieren volver a gobernar este putiferio llamado España otra vez (cosa harto improbable a este paso), van a tener que quitase de una vez.
En la foto, Rajoy, más conocido como Mr. Hilillos, abrazando a su sufrida esposa. Por supuesto, no se  hará comentario alguno sobre esos finos y sensuales labios ni sobre su infinita capacidad de sugerencia.

No sé de qué zoológico ha sacado el PP al tal León de la Riva y, francamente, me la suda. Pero es evidente que un sujeto que se refiere a una mujer en esos términos (sea ministra o dependienta del Pryca) no merece estar en política. La simple idea de que este pajillero cobre del erario público es una ofensa para España y su ciudadanía. Y no, aquí “pajillero” no es un insulto, sino un simple calificativo descriptivo derivado de una confesión de parte: ¿qué se puede decir de un tío que declara públicamente  que "Cada vez que le veo la cara [a Leire Pajín] y esos morritos pienso lo mismo"? Y es que, aunque Mr. Quickhand sea demasiado cobarde para terminar la frase y le falten huevos, todos sabemos en que está pensando. Aunque, claro, a lo mejor me equivoco de plano y piensa en otra cosa... A lo mejor los morros de la Pajín le evocan algún asunto de parentesco: la esquina donde ejercía su madre o el quicio de la mancebía dónde su hermana sopla la copla, concretamente. ¿Quién sabe? Es lo que tienen los puntos suspensivos…  Pero, si no es así, oye, me disculpo y santaspascuas. Porque ya se sabe que en este país, con pedir perdón, todo arreglado.  
De todos modos, no quiero acabar sin decir que todo este pestilente incidente ha tenido una parte buena: tras observar la ejemplar forma en la que Doña Leire Pajín ha respondido ante las provocaciones de este miserable, con el desprecio e indiferencia que merecen, no queda más remedio que reconocer que se ha ganado el respeto de buena parte de los españoles, incluido el mío. Ahora sólo espero que su gestión esté a la altura del crédito que algunos hemos decidido concederle.

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Edit (15/02/11)

Sólo constatar que el periodo de gracia de Pajín ha pasado y que, en vista de su gestión, puede ir dimitiendo cuando guste.