miércoles, 18 de mayo de 2011

Àngels, ¿Otra vez tú, hija mía?

Hacía ya tiempo que no le dedicaba unas líneas a la buena de Ángels Barceló. Es más, casi, movido por la misericordia, me estaba planteando si no apiadarme de las pobres gentes de la SER, obligadas a defender lo indefendible cada noche ante un millón y medio de oyentes (y, lo que es mucho más difícil, ¡sin que se les escape la risa!) e ignorarles.  Pero es que... ¡Coño! Esta chica se empeña en ir provovando al personal y, claro, uno, que no tiene horchata en las venas, no se puede contener... Que se lo digan a DSK...

Lo  digo porque, por supuesto, y como cabría  esperar de la radio más profundamente conservadora y sectaria del panorama nacional (ríase usted de Punto Radio o la COPE), la reacción inical de sus más "distinguidos" tertulianos ante el movimiento del 15M -con la única digna excepción de Carlos Carnicero- se ha caracterizado por una combinación de la más absoluta hostilidad  (pocos espectaculos hay tan fascinantes como ver a una caterva de "progres" despellejando a un movimiento cívico por pedir más democracia e igualdad) y el más insultante desprecio (no al movimiento, que también, sino, sobre todo, a la inteligencia de su audiencia). 

Y por supuesto, capitaneando tanto despropósito y servilismo (o clientelismo, según se mire), estaba ella, la más bella; la insigne directora de Hora 25, Àngels Barceló, que, no contenta con dejar que "sus chicos" dejasen a la gente de la Puerta del Sol a la altura de Bin Laden (o "profundidad", para ser más exacto) , quiso poner la guinda con el siguiente editorial. Un texto que, por fondo y formas, podrían haber publicado el ABC o la Razón perfectamente. ¡Viva el pensamiento de izquierdas!

 “Renunciemos a la tentación” ÀNGELS BARCELÓ 17-05-2011
Las protestas del 15M vuelven a las calles de 21 ciudades españolas

La indignación de una buena parte de la sociedad española se ha hecho visible a muy pocos días de las elecciones. El domingo se vota y la semana previa va a estar marcada por este movimiento que cuestiona el sistema político español y que busca otras salidas con mayor participación ciudadana.

Se cuestiona el actual sistema democrático, con todos los peligros que esto conlleva, porque, afortunadamente, en este país, tras décadas de dictadura, la democracia nos garantiza precisamente eso, la participación ciudadana. Cada cuatro años podemos revalidar o echar a quienes nos gobiernan. Se puede cuestionar su liderazgo, su manera de gestionar, podemos indignarnos, como hacemos, por cómo nos han dejado en esta crisis, podemos protestar por ello, en las calles, en la red, en los medios, pero es muy peligroso cuestionar el valor de los votos y de la soberanía popular.

Y lo es porque situarse al margen del parlamentarismo puede llevarnos a terrenos que en este país ya se han vivido de manera trágica. Si los mayores que participan en estas movilizaciones son justos, al mirar atrás verán el cambio profundo en este país. Y esto es gracias a la gestión de unos políticos que cambiaron el gris por el color. Si los de ahora no nos gustan, si pensamos que han perdido su ideología, que han sacrificado sus principios y nuestro estado del bienestar debemos decirlo, que sepan que les estamos vigilando, que vamos a criticarles, a pedirles explicaciones. Pero renunciemos a la tentación de cuestionar la democracia.

Bién. Alguién definió a un conservador como "Un tipo demasiado cobarde para luchar y demasiado gordo para huir". Según está definición, y en vista de esto, la ideología de doña Ángels Barceló resulta cristalina. 

Podría seguir destripando esta sarta de biempensantes imposturas y lugares comunes, pero prefiero que otros lo hagan por mí. Así que, con vuestro permiso, despido esta entrada dejando la respuesta que una oyente le dejó a nuestra querida Ángeles: poco cabe añadir.


Querida Àngels:

Sí queremos cuestionar esta democracia.

Cuestionamos esta democracia porque falla en su sustento, la soberanía popular: los mercados imponen decisiones para su propio beneficio y los partidos en el Parlamento no se enfrentan a este hecho mundial. No luchan en nuestro país ni en el Europarlamento para acabar con la especulación financiera, de divisas o de deuda soberana, ni para acabar con los paraísos fiscales y con las agencias de rating.

Cuestionamos esta democracia porque los partidos en el poder no velan por el bien colectivo, sino por el bien empresarial. Porque entienden que el crecimiento es crecimiento macroeconómico, del PIB y de los beneficios empresariales, y no crecimiento de la justicia social, de reparto de la riqueza que generamos entre todos, de los servicios públicos y del acceso a la vivienda y otras necesidades.

Cuestionamos esta democracia porque los partidos en el poder no velan por el bien colectivo, sino por el bien de los ricos. Se les bajan los impuestos, se les favorecen deducciones fiscales (vivienda, seguro sanitario, pensiones) y se crean servicios (algunos colegios concertado, pagados por todos) a los que solo ellos pueden acceder.

Cuestionamos esta democracia porque los partidos en el poder no velan por el bien colectivo, sino por por su propia continuidad en el mando. Porque solo les preocupa gobernar, pactan con quien tengan que pactar e incumplen su programa electoral. Porque ningún político vive lo que legisla para sus “súbditos”: precariedad, hipoteca e incertidumbre. Este gobernar para otros es una falla fundamental del sistema.

Cuestionamos esta democracia porque no incluye medidas radicales contra la corrupción, la retirada inmediata del acta en caso de imputación o de simultanear con un puesto en el sistema privado. Porque existen formas sutiles de corrupción como el enriquecimiento por uso de información privilegiada o el acceso, después del cargo, a puestos de asesores empresariales que no están reguladas y que hacen de ser político un negocio muy rentable.

Cuestionamos esta democracia porque no se basa en una participación efectiva de la población en la toma de decisiones, sino en una delegación absoluta en manos de unos políticos que se presentan en listas cerradas y a los que no tenemos ningún tipo de acceso. Por no hablar de que no existe una proporcionalidad en el voto. Es un absurdo absoluto que la forma de “castigar” a un partido sea votar a otro con el que no se está de acuerdo o permitir su victoria. En el mundo contemporáneo existen muchas otras formas de organización que permitirían a las personas participar y gestionar más esferas de lo común. Esto nunca está en los programas, porque les perjudica.

Cuestionamos esta democracia porque no acepta como ciudadanos a habitantes del país, personas que han venido de otros lugares, que sufren las leyes y pagan por ellas, pero que no puede elegirlas; esto le ocurría a las mujeres y los esclavos en Grecia. Todas las personas son iguales y deben poder decidir y aportar en el país en el que viven. No existen personas ilegales, solo ciudadanos.

Cuestionamos esta democracia porque los partidos en el poder no cumplen ni la propia Constitución: no hay trabajo digno, la justicia no es igual para los que tienen dinero que para los que no, ni se reparten viviendas para todos. Solo les importan los artículos de la Constitución relacionados con la unidad del Estado, les importa un bledo los que tienen que ver con un sistema más igualitario.

No diremos nada sobre los políticos “que cambiaron el gris por el color”, porque la impunidad de la dictadura sigue pesando mucho en nuestro país. No nos valen excusas, no podemos dejar de criticar la democracia realmente existente sin pensar en una democracia real. Yo no quiero elegir entre la democracia realmente existente o las dictaduras del pasado, quiero vivir de otro modo.

Querida Angels, ¿a usted le basta con la democracia realmente existente?

No somos mercancías en manos de políticos y banqueros

Democracia real ya!

Firma: Beatriz García


P.D: En honor a la verdad diré que la señora Bardeló, quizás por convicción intima, quizás por la somanta palos que le han caído, ha cambiado consideráblemente el discurso en los últimos dos días. Puede que sea servil, pero, evidentemente, no es una suicida.







España: la revolución que ocurrió mientras tú veías "Sálvame"

Era inevitable, pero algunos nos negabamos a creer que pudiese empezar aquí, en la España de la siesta y la pandereta . 

Se puede engañar a todos un tiempo o a unos pocos siempre, pero no a todos indefinidamente.
Tarde o temprano, eso algo que muchos llevabamos anunciando, la gente iba a pillar la película; iba a darse cuenta de que eso llamado "democracia liberal", corrupta, degenerada y decadente hasta el dolor, no era más que la consagración del imperio de los poderosos sobre los débiles; de los mercados y su expeculación que aniquila naciones y hombres sobre la voluntad de los ciudadanos; de la casta política, sus corruptelas y sus viajes a Estrasburgo en bussines sobre las gentes de bien, trabajadores y pequeños empresarios, que le financian la sopa boba con sus impuestos. Era inevitable: o alguién abría las puertas y dejaba entrar un poco de aire fresco o acabarían tirándolas abajo; sobre todo tras el heróico ejemplo de las revoluciones árabes, que,  para ridiculo nuestro, de nuestra pija arrogancia occidental y nuestro baboso servilismo y cobardía, nos habían recordado de que iba esto de la "democracia". La cuestion no era si ocurriría, sino cuándo y dónde.

Unos cuantos llevamos tiempo haciendo nuestras apuestas en los foros: estaba claro que la próxima estación de la revolución "árabe" estaba en Europa,  pero ¿dónde? Casi todos mirabamos a Grecia. Otros pocos, a Irlanda. Hasta los había que hablaban de pérfida albión. Pero no. Mira tú por dónde, y esa sí que ha sido buena, tras los dignos islandeses (que han sido deliberadamente ignorados por los medios y que, a día de hoy, se enfrentan a las amenazas mafiosas de la UE, que, en represalia, ha suspendido las negociaciones de ingreso) los primeros en pegar el puñetazo en la mesa han sido algunos españoles: los Democracia Real Ya; "indignos" hijos de la puta y cerril madre patria que los parío.

Sí, amigos, la misma España que gritaba "vivan las cadenas" cuando a Napoleón se le ocurrió traernos todas esas mariconadas de Liberté, égalité, fraternité" y que no paró hasta poner en la poltrona a ese degenerado Borbón meapilas llamado Fernando VII (pariente de otro que tal canta), la del 18 de Julio, Franco bajo palio y el Valle de los caidos, ha resultado ser esta vez el eslabón débil de la cadena.  Así que, te guste o no, todo depende de tí. Tu tienes la llave para cambiar para siempre este páis y contribuir a que otra pieza del dominó de la Libertad caiga, arrastrando consigo a toda Europa y al mundo hacia una verdadera democracia fuera de la esclavitud del mercado.

Para tu información: los que creen que ya basta de mediocridad, de mamoneo, de manipulación, de injusticia y de que siempre ganen los mismos, están ahora mismo en las calles. Los cobardes, los que nunca cambian nada, estan en sus casas, viendo  Tetacinco o Cacatres Televisión o, peor aún, leyendo basura como esta en la red.  

Así que tú decides: es ahora o quizás nunca. Tú futuro depende sólo de ti; de lo que hagas hoy, en este instante.

Ahora, y por si todavía tienes dudas de por qué hay que tomar las calles, te dejó con un post que he leido por allí: difícilmente nadie te lo va a explicar mejor:




50 Razones para no obedecer:

La gente tiene muchos motivos para salir a la calle y protestar. A bote pronto, me han salido 50, pero hay muchas más:

1.- Porque los gobernantes no trabajan para el pueblo que lo elige, sino para una elite minoritaria que en muchos casos ni siquiera reside en nuestro país.

2.- Porque los políticos no han sabido encontrar otro culpable de la crisis que ese fantasma llamado “mercado”, pero sin embargo no le ha reclamado indeminzaciones multimillonarias ni han hecho nada para dejar de beneficiarle.

3.- Porque el sistema se ha empecinado en dejar fuera de sí mismo a millones de españoles.

4.- Por los 5 millones de parados (in crescendo) que siguen comprobando que no hay oferta de trabajo para tanta demanda. Muchos de ellos, los más mayores, quizás no vuelvan a encontrar un puesto de trabajo nunca.

5.- Por los contratos basura, las becas poco o nada remuneradas, los ERE, el descenso en la calidad de vida, las opresivas condiciones laborales, las horas extra sin remunerar, los trabajadores no asegurados.

6.- Porque votar al PPSOE sólo puede mantener esta situación.

7.- Porque los medios de comunicación no quieren ver la nueva realidad de la sociedad española, que está pidiendo un cambio a gritos.

8.- Porque el sistema educativo es una mierda, y los políticos sólo legislan para empeorarlo.

9.- Porque la matrícula universitaria volverá a subir el año que viene.

10.- Porque estas protestas ya se saldaron con éxito en Islandia.

11.- Porque el precio de la gasolina ha batido récords históricos hasta en cinco ocasiones en lo que va de año, sin que haya razones objetivas para ello.

12.- Porque hay un pueblo sevillano llamado Marinaleda en el que hay otra forma de hacer política y en él a la gente le va muy bien y las casas le salen por 15 euros al mes. Ayuntamiento de Marinaleda que, por cierto, no tiene deudas, no como los de Madrid, Sevilla o Barcelona.

14.- Porque no me llega para comprar una casa e independizarme de mis padres

15.- Porque no me dan trabajo ni de camarero porque tengo un CV “demasiado bueno”.

16.- Porque no nos fiamos de nuestros políticos, que son unos corruptos.

17.- Porque todos sabemos que no volveremos al nivel de bienestar previo a la crisis en décadas.

18.- Por el simple hecho de que pretenden hacernos callar.

19.- Porque somos los ciudadanos y no las empresas especuladoras los que estamos pagando las consecuencias de sus actos.

20.- Porque el gobierno saneó una banca que tenía superávit y que ha sido la gran “ganadora de esta crisis” (palabras de Emilio Botín), pero no ayuda a las familias a equilibrar sus cuentas.

21.- Porque no se regula el precio de los alimentos básicos y llenar la cesta de la compra cada vez es más difícil.

22.-Porque entre familia real, coches oficiales, cargos de diputación y edificaciones insulsas los españoles nos gastamos cada año cientos millones de euros que luego no nos benefician.

23.- Porque si somos la Generación Nini no es precisamente porque no nos guste ganar dinero, sino porque no nos dan trabajo.

24.- Porque pase lo que pase en las urnas todo seguirá igual, y manifestarnos es la única forma de hacer saber a los dirigentes que queremos un cambio de política radical.

25.- Porque pensábamos que nuestros líderes gobernaban buscando lo mejor para su pueblo y no es así.

26.- Porque no nos fiamos de nuestros políticos, que lo único que saben es chupar del bote, enchufar a amigos, familiares y conocidos y sacar tajada de lo que pueden a base de comisiones y de favorecer a empresas amigas.

27.- Porque las diferentes administraciones están al borde del colapso y mantienen una deuda multimillonaria.

28.- Porque sólo sé que no sé nada de lo que ocurre en mi país ni en el mundo, gracias a unos medios de comunicación ideologizados, tergiversadores, manipuladores y politizados. Obvian las noticias importantes y manipulan aquellas que cubren.

29.- Porque votar en blanco o abstenerse sólo beneficia a los partidos mayoritarios.

30.- Porque un voto no vale igual en todas partes y el método D’hont beneficia el bipartidismo.

31.- Porque nuestros profesores de primaria y secundaria no son los más cualificados, sino los que más años se pasan de colegio en colegio como interino.

32.- Porque nuestros profesores de la facultad no son los más cualificados, si no los que más enchufes tienen.

33.- Porque no tenemos presente ni futuro.

34.- Porque si queremos tener una jubilación digna nos obligarán a contratar seguros privados, algo que no podemos permitirnos.

35.- Porque si me quitan el piso por impago tengo que seguir pagando la hipoteca.

36.- Porque han recortado las pensiones.

37.- Porque el sistema de impuestos beneficia a los más ricos.

38.- Porque la justicia beneficia a los más ricos.

39.- Porque los imputados por corrupción siguen apareciendo en las listas electorales.

40.- Porque las listas electorales son cerradas.

41.- Porque la Ley Sinde es una vergüenza y una nueva imposición exterior a nuestro gobierno.

42.- Porque el régimen de incompatibilidades de los diputados es de risa.

43.- Porque ser pensionista ahora es mucho más difícil.

44.- Porque la división iglesia/estado es una quimera

45.- Porque la división de poderes es una quimera

46.- Porque tras la educación, el próximo objetivo de asalto será la sanidad pública.

47.- Porque no necesitamos reformas, sino toda una transformación.

48.- Porque la democracia se ha transformado en una mercadocracia; los mercados y sus especuladores son quienes dictan las políticas actuales y nuestros políticos no nos dicen la verdad de lo que ocurre.

49.- Porque los políticos no hacen nada para evitar que cada vez haya gente más gente que no llega a final de mes.

50.- Porque si no actuamos ahora lo lamentaremos después.










lunes, 2 de mayo de 2011

Bin Laden ha muerto… Otra vez

Bhutto ya anunció su muerte hace tres años.

Si os digo que Osama Bin Laden no está ya entre los vivos, a estas alturas del día, no os sorprenderá demasiado. Al fin y al cabo, ya es la como vigésima vez que el que suscribe ha visto hoy el sonriente rostro de Obama (o, como ha dicho este mediodía Hilario Pino en un lapsus de lo más freudiano, “Obama Bin Laden”) anunciando lo que, de confirmarse, tiene toda la pinta de ser la ejecución extrajudicial de un prisionero (motivo de júbilo dónde los haya). Y es de suponer que no debe haber ya nadie en la faz de la Tierra –dejando a algún yanomami y esquimal aparte- que no se haya enterado de la noticia.
Lo que seguramente no habrás escuchado en ninguna parte, y menos a un representante de la Casa Blanca, es que el bueno de Osama, en realidad, y según todos los indicios, llevaba ya una buena temporada criando malvas. Concretamente, ocho largos años.
¿Escéptico ante semejante “revelación mundial”? Haces bien. Yo tampoco me creo nada de lo que escribo. Sin  embargo, y afortunadamente, mi “fuente” es bastante contundente: se trata de la mismísima Benazir Bhutto, la ex-presidente de Pakistan, que declaró literalmente lo que acabas de leer en su última entrevista para la BBC, en octubre de 2007.
Ante una pregunta trivial sobre la colaboración de Pakistan contra el terrorismo de Al-Qaeda y la búsqueda de Bin Laden, y para estupefacción del entrevistador, Bhutto espetó que, por lo que ella sabía,  Bin Laden había sido ejecutado a principios del 2002 por un agente del ISI (inteligencia pakistaní) llamado  Omar Sheif. En efecto, a la buena señora sólo le falto darnos la dirección del tal Sheif y su número de pie.  Como sé que eres un hombre de poca fe, aquí te dejo el enlace a fin de que desengrases tu inglés escuchándolo tú mismo. 



Supongo que te preguntarás porqué esta entrevista, todo un bombazo, no fue cabecera en todos los informativos del mundo. Es una gran pregunta, sin duda. Quizás te aclare algo saber que la entrevista que acabas de ver no fue la que emitió originariamente la BBC, que por “cuestiones de tiempo” fue convenientemente editada.  Fue un chico travieso de la BBC el que “liberó”  este documento del cajón de algún gerifalte meses más tarde.

En cuanto a Benasir Bhutto, como he dicho, está fue su última entrevista a un medio internacional: apenas cinco semanas después murió asesinada en un “atentado islamista”. Es cierto, no lo negaré, que Bhutto se había ganado una larguísima lista de enemigos dentro de Pakistan. Pero, demonios, esos enemigos no eran nuevos: se remontaban a su presidencia, más de una década antes. ¿No es curioso que su asesinato finalmente coincidiese con este inoportuno ataque de sinceridad? Si fuese desconfiado, tendería a pensar que alguien, no precisamente los talibanes, quiso silenciarla.
Ahora resulta que el Barak Obama nos cuenta, tres años después, y en un momento especialmente oportuno, que le han capturado y ejecutado. Eso sí, ni fotografías, ni imágenes… Para más inri, resulta que los chicos del Pentágono nos dicen que no hay cadáver: nos quieren vender que “por respeto” y no “crear un mártir” se han apresurado a lanzarlo al mar desde un portaviones y sin testigo alguno. Cómo no.  Ya lo dijo Groucho: “Y dos huevos duros”.

jueves, 24 de marzo de 2011

La Sexta no es la SER, pero lo intenta...

No hay nada que produzca más ternura que ver a un bebe, exquisitamente torpe, tratando de emular a sus mayores: este ha sido el melancólico pensamiento que me ha embargado hace un rato, mientras contemplaba el informativo vespertino de la emisora de Televisa. Lo digo porque cada día está más claro que de casta la viene al galgo. Y a estas alturas es dificil no reconocer en el nivel de manipulación, de hipocresía y de sectarismo del que ha hecho gala esta emisora en su todavía corta existencia, y -por supuesto- en su “progresismo” chupi-guay-de-la-muerte al estilo “No a la guerra, si a las perras” y “Soy tan demócrata que crucifico a Eguiguren por defender la legalización de SORTU”,  la “filiación genética” del engendro: son los hermanitos pequeños y algo torpes de la SER. No en vano, a la vista está, Televisa tiene un sustancioso acuerdo estratégico con PRISA.
En efecto, los que tenemos “memoria subversiva,” y nos complacemos en la pésima costumbre de  no olvidar fácilmente, hemos contemplado -entre el asombro y la carcajada- como la Sexta, con la mayor desvergüenza, se retrataba cayendo en las más surrealistas contradicciones. Así, por ejemplo, se me viene a la cabeza la caza de brujas que dicha emisora, en nombre del “progresismo” entendido a la soviética, realizó de Sánchez-Dragó hace unos meses a cuento de sus poco afortunadas declaraciones sobre sus relaciones con menores -muy probablemente, fruto únicamente de su imaginación calenturienta y algo senil, sea dicho-. Y claro, escuchando a la siempre furibunda Cristina Saavedra  (¿No se relaja nunca, esta chica?) destripar al “sucio corruptor de la juventud” y pedir poco menos que su inmediata ejecución, me revolcaba por el suelo. No era para menos. Primero, porque no deja de ser ridículo e hilarante que los “progres” ahora se apunten al espíritu inquisitorial de Inocencio III y se arroben el papel de paladines de la moral. Pero, sobre todo, porque hace falta muy, muy poquita vergüenza para acusar a nadie de pederastia tras haber sido denunciado –único caso en la historia televisiva de España- por emitir pornografía infantil y apología de la violación. Os invito a buscar como justificaron entonces la emisión  de la violación de colegialas japonesas en nombre  de “la ficción televisiva” y de la “libertad de expresión” y, después, compararlo con lo que dijeron de Sánchez-Drago: es algo absolutamente orgiástico.  Un tal Jesucristo dijo una vez algo sobre la paja en el ojo ajeno y la viga en el propio. ¿Que era...?
Luego, y siguiendo con la galería de estalinismo low cost, no puedo dejar de mencionar la campaña de acoso y derribo, una de las más sucias que recuerdo, contra Ramón Calderón. Y cuidado: en esto soy totalmente imparcial y me importa un comino quien mande sobre el Madrid; soy del Barça, así que imaginaos lo mucho que me la suda el asunto. Pero hay cosas que claman al cielo. Y, claro, yo no pongo en duda los tejemanejes de Calderón… Pero dedicarle 25 minutos (en un informativo de 40) al asunto, día tras día, durante tres meses me escama “ligeramente". Sobre todo cuando los mensajes de “Calderón es peor que Hitler” se intercalan sospechosamente con los de “Florentino, nuestro Salvador, regresa cabalgando sobre el arcoíris”. Y eso, que los “progres” le hagan la campaña electoral al mayor constructor de España, huele igual que una fosa común ruandesa. ¿No os parece?


Las celebradas chicas de informativos de La Sexta. Evidentemente, fueron selecionadas según estrictos criterios, exclusivamente relacionados con su preparación y su experiencia.


Sin embargo, la palma de esta sarta de despropósitos está en actualmente en curso. Porque, por supuesto, y como buenos perros de su amo que son, la Sexta esta empeñándose a fondo en justificar la agresión a Libia y en tratar de convencernos de que ZP es la quintaesencia de la coherencia y el pacifismo. Eso sí, los resultados  de estos aprendices de Goebbels, hasta el momento, dejan mucho, mucho, pero mucho que desear: es evidente que harían bien es escuchar más a menudo a sus primos de la SER. ¡Qué diferencia! ¡Ni punto de comparación! ¿Cómo comparar la soberbia tarea de manipulación de la emisora de PRISA, con su ejército de letales tertulianos-mercenarios dispuestos a no dejar supervivientes ni a izquierda ni a derecha, con las burdas y titubeantes diatribas, lanzadas en plan consigna estudiantil, de Mamen Mendizabal?; una chica de la que lo mejor que se puede decir como periodista es que… En fin… Está buena. ¡Así no se puede, señores de la Sexta!: hay que esforzarse más. 
Por ejemplo, no se puede decir a palo seco, como hoy, “El dictador Gadafi ha mostrado hoy  imágenes de una niña herida y dice que ya son cien los muertos por los bombardeos aliados, pero es pura propaganda” y pretender que esto cuele: se nota mucho, leñe. ¡No, no y no! No te enteras, Contreras. ¿Dónde está la sutileza, el estilo, dejar algo a la imaginación del espectador? La SER hace este trabajo de manera infinitamente más astuta, señores: ignora sistemáticamente la versión de Gadafi y a sus cien muertos (a los que les puede ir dando); efectivamente: en la SER está prohibido morirse si no se es rebelde. Pero… ¡Por dios!, ¿qué es eso de mostrar la imagen de la niña herida retorciéndose en la ambulancia y, acto seguido, decirnos que lo que acabamos de ver es mentira? Mal, muy mal: si vemos la imagen de la niña cubierta de sangre, es probable que la consigna, por muy campanuda que se ponga la redactora, no termine de cuajar.
De todas formas, no quisiera que esta pequeña crítica desmoralizase a los chicos de la Sexta. A decir verdad, detecto progresos constantes. En una década, si no siguen bajado de audiencia hasta desaparecer –como todo este último año-,  pueden llegar a ser un órgano de propaganda a la altura del  Völkischer Beobachter. Ánimo y al Toro.

martes, 22 de marzo de 2011

Angels Barceló: poco, muy poco que comentar







Quizás le encuentres algo gracioso a este trucaje. Si es así, me alegro. Pretende quitar un poco de hierro a un asunto que es cualquier cosa menos menos divertido. Hoy, en la tertulia de "hora 25", de la cadena SER (sectarios enfermizamente recalcitrantes), han sido gravemente insultados el millón de votantes de IU (entre los que, hasta ahora, no me contaba).
En un ejercicio de sectarismo, manipulación  y sucia vesania sin precedentes, la "banda de los cuatro" -Carlos Carnicero, Santiago Belloch y Giménez-Alemán (creo que así se llama el sujeto que se atreve a utilizar el adjetivo 'patético' para alguien que no sea sí mismo), principalmente, los "tertulianos" que pesebreaban hoy por allí, han crucificado de modo impúdico a Gaspar Llamazares, representante de IU, por cometer el terrible "pecado" de oponerse a la guerra de Zapatero en Irak (perdón, Libia) y ser, al contrario que ciertos "progres" paniaguados, coherente en su oposición a toda guerra.

Quizás le dedique mañana un poco más de tiempo a estre desproposito: de momento, sólo decir que doña Angels Barcelo, dado que es incapaz de mantener el mínimo respeto a un representante de la Soberanía Nacional (y no digamos ya de pluralidad en su coro -que co tertulia-), debe ser despedida inmediatamente, por el bien de la cadena SER -a la que no le interesa perder más oyentes en su delicada situación económica-. 

Ahora, si no os importa, me voy a vomitar.






Libia: sin comentarios

sábado, 19 de marzo de 2011

Carniceria en Libia: ¡Yupi!

Mira qué bien: ya estamos en guerra.  Y eso, quieras que no , "mola mucho". Sobre todo cuando se trata de una "guerra justa" (¿no lo són todas?) y de defender los derechos humanos -en especial, el "derecho a la propiedad" de occidente sobre el petroleo libio- .

Y es que ahora resulta que los chicos del PSOE, con ZP a la cabeza, así como sus palmeros de  la “izquierda mediática” –léase esto sin prisa- tratan de convencernos de que no existe medio más efectivo para democratizar el mundo que las bombas y que no existe un mejor camino para evitar el sufrimiento de los civiles que matándolos (Lo que, oye, obedece a una lógica incontestable).
Esto, seré sincero, a estas alturas, ni me sorprende ni me importa: me la suda. Pero sí me duele que determinadas personas auténticamente decentes y de bien, confundidas por las toneladas de maniquea y babosa manipulación que hemos estado soportando con respecto a este asunto –mucho más peligrosas que la lluvia radioactiva de Fukushima- se hayan tragado el anzuelo.  Para ellos, y desde el respecto, va esta carta abierta.
Con humildad, a todo aquel que apoya la intervención en Libia:
Por favor, sea usted tan amable de leer y tratar de contestar la siguiente serie de preguntas. Si no está usted en condiciones de hacerlo de forma coherente y lógica en todos sus puntos, le recomiendo que enmiende  su punto de vista antes de que sea demasiado tarde. No quisiera que tuviera que lamentarse próximamente de haber apoyado una contraproducente carnicería.  
1º ¿Qué pruebas independientes, más allá que los interesados reportes de Al-Jazzira y de los testimonios de los rebeldes, tenemos de que Gadafi, efectivamente, está cometiendo crímenes de guerra que se le atribuyen? ¿Dónde están las imágenes de civiles bombardeados o ametrallados? Recuerde: la primera víctima en toda guerra es la verdad. Y, sobre todo, recuerde las armas de destrucción masiva iraquíes: no se le ocurra olvidarlas.
2º ¿Qué le hace a usted suponer que esta intervención no va a causar más bajas civiles que las propias actuaciones de Gadafi, y que no será peor el remedio que la enfermedad? Por desgracia, es hecho constatado que las intervenciones "humanitarias" de la OTAN (o sucedáneos) suelen producir montañas de cadáveres –recordemos las imágenes de cadáveres despedazados en Kosovo-, y los "misiles inteligentes", en la práctica, son sólo un poco menos estúpidos que aquellos que los lanzan. Poco o nada me extrañaría –tiempo al tiempo- que esto acabase con miles de civiles muertos con la excusa de… defender a los civiles. Recordemos que la "liberación" de Irak se ha cobrado entre 150.000 (según EEUU) y 950.000 muertos (AI).
De momento, mientras le escribo respetuosamente esto, miles de civiles se están concentrando junto al palacio presidencial de Gadafi para protegerlo con sus cuerpos haciendo de escudos humanos. Y esto, conociendo el historial militar de la OTAN y su falta de escrúpulos a la hora de coleccionar "daños colaterales", nos garantiza un par de centenares de cadáveres en nombre de la democracia y los derechos humanos para esta misma noche.
3º ¿Podría usted, en un ejercicio de pedagogía, explicar por qué es peor Gadafi que el rey sátrapa de Bahrein o que, su compañero de correrías, el Rey de Arabia Saudita? ¿Sería usted capaz de explicarme por qué, por ejemplo, el Tsahal puede bombardear a placer civiles en Gaza con fosforo blanco y Gadafi, ante la simple sospecha -repito: no confirmada- de que puede haber utilizado su fuerza aérea contra civiles, debe purgar con sangre y fuego? Y no, no se equivoque: por mí Gadafi puede pudrirse en el infierno, pero me temo que será su población quien pague la factura de sus supuestos crímenes: como siempre. Por otro lado, ¿se imagina la inversa? ¿Se imagina lo que ocurriría si la fuerza aérea de Irán bombardease Tel Aviv como represalia al ataque a un civiles por parte de las fuerzas (de ocupación) israelíes. La reducción al absurdo es un método de razonamiento muy efectivo que le recomiendo practicar a menudo.  Gracias.
4º ¿Qué le hace a usted suponer que aquellos que van a sustituir a Gadafi son mejores que él? ¿Sabe usted quienes están exactamente detrás de la rebelión, sus nombres, apellidos, intenciones reales…? ¿No proceden, acaso, la mayor parte de los jefes de la rebelión  del propio régimen?
  ¿Recuerda usted lo que sucedió en Afganistán cuando los americanos se empeñaron en echar a los “pérfidos” soviéticos? ¿En que se convirtieron  los “heroicos muyahidines”?  ¿Lo recuerda bien?
¿No sería muy triste (y, ciertamente, cruelmente irónico)  tener que intervenir dentro de un lustro de nuevo –y, ahora, con razones objetivas- para desalojar a un grupo de integristas de Libia?
Gracias por su atención.

P.D: A esta hora ,Twiter y Facebook arden. Unete en contra de esta guerra.

Actualización (20/03/04)

Según las cifras oficiales, ya son 64 los civiles muertos por las incursiones de los "aliados" -más bien, visto lo visto, del "Eje": recordemos que fue Mussolini quién ocupó Libia en los años 20-: un gran triunfo para la causa de los derechos humanos, sin duda.

miércoles, 16 de marzo de 2011

Unas cuantas cosas que deberías saber sobre Fukushima

En las últimas horas se ha escrito mucho (y mal) sobre el terrible incidente que se está desarrollando en la central de Fukushima I, situada en la prefectura japonesa del mismo nombre. Y la mayoría de que he leído, ya sea por falta de información o por la consciente intención de confundir (mucho de esto hay), es erróneo, confuso o directamente falso. Es por ello que, desde la más absoluta modestia  -el que suscribe tiene una cierta formación, mínima, en cuestiones de Física Nuclear (quién lo diría, ¿verdad?)-,  he decidido dedicarle un post a la cuestión, tratando solventar algunas de las dudas más comunes que está monumental catástrofe está plateando.

¿Es tan grave el incidente como lo describen los medios?
Sin duda. En realidad, determinados medios (con intereses claros y, si me apuras, hasta comprensibles) están subestimando sistemáticamente la cuestión, tratando de minimizar el alcance y consecuencias potenciales de lo que está sucediendo.  Me refiero, principalmente, al propio gobierno japonés y a la OIEA (Organización Internacional de la Energía Atómica), cuyo presidente es, casualmente, el  japonés Yukiya Amano, que tiene fuertes lazos con la industria nuclear. Los dirigentes nipones catalogaron hace tres días el incidente en la central como  ‘nivel 4’ en la escala INES (Escala Internacional de Eventos Atómicos) .  Sin embargo, todo lo que hemos conocido hasta ahora a través de los medios (no demasiado, dada la opacidad informativa casi soviética impuesta) hacen pensar que este nivel se ha superado claramente y que nos encontramos actualmente en un nivel 6, sin descartar que se alcance el 7 en las próximas horas de degenerar aún más la situación (algo, sea dicho, poco probable). 

 A esta hora, y me remito únicamente a las fuentes oficiales, el parte de guerra es el siguiente:  los núcleos de tres de los 6 reactores de Fukushima I están gravemente dañados, y dos de ellos, el 2 y 3, presentas grietas en sus vasijas de contención, lo que está permitiendo el escape de grandes cantidades de radiación al ambiente. Por otra parte, en el reactor 4, que estaba fuera de servicio en el momento del terremoto y que ha sido gravísimamente dañado por una explosión de hidrogeno, el agua de la “piscina” –lugar dónde se almacenan los residuos y, en ocasiones, el combustible nuclear cuando un reactor esta temporalmente apagado- se ha evaporado completamente, lo que está propiciando la emisión de una enorme cantidad de radiación a la atmosfera. Por si fuera poco, y aunque la información es contradictoria, existen abrumadores indicios –me extenderé más tarde en ello- que indican que  los núcleos de los reactores 1,2 y 3 ya se han fundido parcialmente.
Pues bien: si fuera cierta una sola cosa de entre toda esta galería de horrores (y, por desgracia, todas ellas lo son, al parecer), ya bastaría para situar el incidente muy por encima del declarado nivel 4.  Y, por supuesto, esto no es únicamente la opinión de este humilde don nadie: en realidad, el propio gobierno japonés ha  reconocido tácitamente esto, omitiendo cualquier valoración sobre la gravedad del accidente en las declaraciones públicas de los últimos tres días a pesar del evidente agravamiento de la situación. Con esto, se rinde a la evidencia y reconoce lo que se ya se atrevió afirmar el máximo responsable francés en seguridad nuclear, Claude Lacoste, hace dos días: “Es evidente que esto es un incidente de nivel 6; algo intermedio entre Three Mile Island y Chernóbil…. “Nos enfrentamos a una catástrofe”.



Una de las imagenes de esta crisis: un niño japones dejándose medir pacientemente la  radiación en una inspección rutinaria. 

¿Qué es la escala INES?

Como su nombre indica (Escala Internacional de Eventos Atómicos), es un baremo que cataloga los incidentes y anomalías en el funcionamiento de las plantas nucleares según su gravedad.  La escala se divide en ocho niveles, del 0 al 7, siendo 0 el mínimo (suceso irrelevante desde el punto de vista de la seguridad) y el 7 (“suceso de mayor alcance” –que ninguno de los anteriores niveles-) el máximo. A partir de nivel 3, podemos hablar de un incidente serio, y los niveles superiores al 5 son potencialmente catastróficos. Concretamente, un nivel 4 se define como “accidente con consecuencias locales” –es decir limitado UNÍCAMENTE  a las cercanías de la central-, un nivel 5 como “de más amplias consecuencias” y un seis como “accidente serio”.


Escala INES
 La letra pequeña aclara un poco más las definiciones:
 Para que un incidente pueda ser catalogado ‘nivel 4’ es necesario que concurra una de estas cuatro condiciones (o, por supuesto, varias de ellas simultáneamente):
-Al menos una víctima por radiación.
-Una liberación menor, pero “significativa”, de radiación al exterior de la planta con riesgo potencial de afectar a la población.
-Que haya resultado dañado o fundido al menos un 0.1% del nucleo del reactor.
En el caso de un incidente de nivel 5, los requisitos serían los siguientes (atentos a los cambios):
-Varias víctimas por radiación.
-Una liberación limitada, pero considerable, de radiación al exterior de la planta con riesgo potencial de afectar a la población.
-Daños severos en el  núcleo del reactor.
Por último, un nivel 6 se concreta, mucho más lacónicamente, en lo siguiente:
-Liberación significativa de material radiactivo al punto de hacer imprescindible la  toma de medidas a fin de preservar la seguridad de la población.
Aunque la clasificación de un incidente según estos criterios es algo caprichosa, y un único nivel permite albergar incidentes de gravedad bastante diferente, hasta el presente sólo se habían catalogado media docena de incidentes con gravedad superior a 4.  Por supuesto, el  más grave ocurrido hasta el momento (que así quede) fue el ocurrido en la central ucraniana de Chernóbil el 26 de Abril del 1986, el único de nivel 7. A este le seguiría el ocurrido en la central  Three Mile Island, en Harrisburg, Pensilvania el 28 de marzo de 1978, durante el cual se fundió parcialmente el núcleo del segundo reactor de esta central, y que fue catalogado, a pesar de su peligrosidad potencial, como ‘nivel 5’ – debido a que las fugas de radiación al exterior fueron relativamente escasas-. Además de estos dos incidentes, se suele mencionar  otro ocurrido en Mayak, en la antigua unión soviética, en septiembre de 1957, que algunos clasifican como nivel 6. Sin embargo, hay muy pocos datos de este incidente, y estas conclusiones tienen mucho de especulativo.
En todo caso, una simple lectura de los requisitos de cada nivel deja bien claro que ya se han superado sobradamente los requisitos de los niveles 4 y 5  y que, incluso el 6, empieza a ser insuficiente para describir la situación.
¿Qué demonios es la dichosa fusión del núcleo?
Primera aclaración: la fusión del núcleo no tiene absolutamente nada que ver con la fusión nuclear. (A ver si se van enterando nuestros amigos los periodistas, que, haciendo gala de su ignorancia acostumbrada, llevan cinco días confundiendo ambos conceptos).
La fusión del núcleo es exactamente lo que su nombre indica: a causa de un calor excesivo, el núcleo (o sea, el corazón del reactor; las barras de combustible –uranio enriquecido o MOX-) se funden como lo haría un pedazo de plomo en un crisol o cera en un microondas. El resultado final es que  todo este metal, cientos de kilos (los reactores de Fukushima acumulan unas 80 toneladas), termina acumulándose en el fondo del reactor.
¿De dónde sale el calor que hace que el núcleo se funda? ¿No se supone que los reactores están apagados?
De las propias barras de combustible. Los materiales nucleares –uranio, plutonio…- , incluso en su estado natural, emiten gran cantidad de energía en forma de radiación. Si tocásemos  un pedazo relativamente grande de uranio natural  (cosa que se puede hace sin demasiado riesgo, puesto que es poco radiactivo), notaríamos que está tibio. De hecho, cuanto más grande sea el bloque, más caliente: un gran bloque de uranio (jamás se almacena de esta forma, precisamente por esto), literalmente, quemaría. La razón es simple: cuanto más grande es un pedazo de cualquier material, menos superficie tiene en relación a su volumen, y por tanto, de menos calor puede "librarse", ya sea por radiación convección o conduccíon a través de sus paredes: todos sabemos que se enfría antes un taza de café que un gran tazón.
Por si esto fuera poco, una barra de uranio en un reactor está en cualquier cosa menos en “estado natural”.  En primer lugar, porque se ha “enriquecido” con otros isótopos o elementos que aumentan considerablemente su grado de radiactividad. Pero, sobre todo, por el propio proceso de fisión nuclear que, además de producir enormes cantidades de energía mientras está en curso, “desestabiliza” los núcleos de millones de átomos, aumentado enormemente el grado de radiactividad de las barras de combustible: una barra de uranio recién usada es miles de veces más radiactiva que una “virgen”, y, por tanto, produce enormes cantidades de calor (decir  que se encuentra “al rojo vivo” no es exagerar). Es por eso que las barras de combustible nuclear permanecen siempre sumergidas en agua: se trata, entre otras cosas, de impedir que se fundan de puro calor y que se produzca la dichosa “fusión del núcleo”.
Es exactamente lo que parece haber sucedido en varios reactores de Fukushima:
 El seísmo y posterior Tsunami han destrozado las bombas que renuevan el agua que había dentro de los reactores y el resultado es que ésta, casi inmediatamente, ha comenzado a hervir, convirtiéndose en vapor. Ya sin agua, las barras han comenzado a derretirse. Y es que, a pesar de que los reactores se apagaron automáticamente al detectarse el terremoto, la radiactividad residual –fisiones retardadas, principalmente-  aún era altísima en aquel momento, lo que hizo que se produjesen enormes cantidades de calor.

A la derecha, los cuatro primeros  reactores de Fukushima antes de la crisis; a la derecha, los reactores 3 y 4 tras las explosiones del 15/03/2011.  Observese el estado calamitoso del reactor 3, que, para colmo de desgracias, fucniona con MOX (uranio enriquecido con plutonio), muchommás peligroso que el  uranio enriquecido corriente.
¿Y todavía no se ha enfriado el combustible, tras cinco días?
Pues no. Y eso explica por qué los japoneses están tratando de introducir agua de mar, incluso con helicópteros, a toda coste (incluido las vidas de los trabajadores de la planta): se trata de impedir que la fusión del núcleo, que, probablemente, ya ha sucedido en parte, continúe.  ¿Que cómo es eso posible? Muy simple. Como ya he explicado, la temperatura de un bloque de combustible depende de su nivel de radioactividad, y, aunque esta desciende exponencialmente con el tiempo, todavía, en estos momentos, es muy elevada, lo que hace que, en ausencia de refrigeración, las barras empiecen a  calentarse inmediatamente. Si te preguntas cuando puede dejar de inyectar agua a este ritmo “histérico” que estamos viendo, la respuesta es “sólo Dios lo sabe”. En circunstancias normales, los reactores ya deberían estar relativamente fríos, con lo que bastaría con renovar el agua periódicamente, pero, dado que las barras están deformas y parcialmente fundidas, podrían haberse formado en el núcleo  grandes concentraciones de combustible casi imposibles de enfriar. De hecho, en teoría, si se ha fundido la cantidad suficiente de combustible podría ser necesario refrigerarlo como hasta ahora por meses… O años.  
Pero… ¿Por qué se supone que es tan peligrosa una fusión del núcleo?
Creo que, si has leído lo anterior, empezarás a entenderlo. En efecto: si se funde la suficiente cantidad de combustible, éste se puede acumular formando un gran “charco” en el fondo del reactor. Este “pegote” alcanzaría con el tiempo una temperatura elevadísima, al punto en el que, literalmente, parte se evaporizaría. Llegado este punto, y como todo gas, TODO EL MATERIAL NUCLEAR podría escapar en pocos segundos del reactor por cualquier posible grieta que tuviese su vasija, por pequeña que fuese, convirtiéndose en una inmensa nube altísimamente radioactiva –potencialmente letal- que se extendería a cientos o miles de kilómetros de distancia.  Un solo dato: en Chernóbil “sólo” se vaporizó el 30% del núcleo del reactor. E incluso aunque no hubiese tal grieta (en este caso ya la hay) la presión el interior del reactor se haría tan enorme que podría hacerlo reventar (en teoría, en un reactor como los de Fukushima era “imposible” porque estaban “debidamente preparados”, pero… ¿Qué os voy a contar?). Para más inri, este tipo de procesos, aún en su primera fase, producen enormes cantidades de hidrogeno, que es altamente explosivo. (Es lo que ha hecho reventar los reactores).
¿Qué es la radioactividad?
Dicho de forma muy macarrónica, es energía liberada por el núcleo de determinados tipos de átomos, llamados radiactivos. Se puede decir que algunos átomos, o bien por su propia naturaleza o bien porque algo les ha perturbado (como en nuestro caso), se ven obligados a “deshacerse” parte de su estructura interna: como un capitán que, en medio de una galerna, decide tirar por la borda la parte de la carga para impedir que se hunda el barco. De mismo modo, un átomo de uranio, cesio o quizás carbono puede “decidir” “tirar” un “trozo” de su estructura para conseguir mantenerse estable. El problema es que estos “trozos”  son emitidos con una enorme energía, de modo que actúan como microscópicos proyectiles que, potencialmente, pueden hacer las células “migas” y causar graves daños en el material genético. Estar en una zona altamente radiactiva es como ser fusilado por un pelotón de millones de minúsculos liliputienses.
En concreto, existen tres tipos de emisiones radiactivas, que dependen de la clase de “proyectil” que el átomo emita (cada isótopo tiende a desintegrarse de una meneda determinada, emitiendo uno de estos tipos): la alfa, la beta y la gamma. La primera, formada por nucleos de helio, es  potencialemnte muy dañina, pero puede ser fácilmente detenida con una simple hoja de papel.Eso hace que los materiales emisores de radiacción alfa sólo resulten especialente dañinos si son absorbidos por el organismo. La segunda, constituida por electrones, es la menos destructiva a corto plazo (lo que no significa que sea precisamente buena) y puede ser detenida por una fina capa de plomo o una pared delgada. La última, formada por fotones de altísima energía, es, con diferencia, la más peligrosa. Y es que ningún traje hecho ponible (que no pese cientos de kilos) puede detenerla ni prestar una protección fiable ante ella: atraviesa con relativa  facilidad varios centímetros de plomo. En un incidente nuclear como el presente, se generan de los tres tipos de radiaciones en grandes dosis.


Excelente infografía que me he "apropiado " y que muestra, esquematicamente, la capacidad de penetración en los materiales de las radiaciones alfa, beta y gamma.

A la hora de medir hasta qué punto es peligrosa la dosis de radiación, se utilizan dos unidades: el siervent (Sv) y el gray (Gy), que miden la cantidad de energía absorbida por un cuerpo (vivo o no) por kilo de peso y cómo de dañina es esta energía (dependiendo del tipo de radiación) para el organismo.

¿Son peligrosos los niveles de radiación emitidos por los reactores de Fukushima?
Sí, enormemente. Al menos, en la cercanía de los reactores. Para que te hagas una idea, la dosis total que recibe un  individuo medio en todo un año es de entre 2 y 3 mSv (milésimas de siervent). Pues bien: se han registrado en el reactor número 3 picos de 400 mSv/h. Es decir, en una sola hora, alguien tan inconsciente  como para permanecer allí recibiría 150 veces la radiación de todo un año. Dicho de otro modo,  estamos hablando de un nivel DOS MILLONES de veces mayor que el normal. Este nivel, condenaría a una muerte casi segura a cualquiera que permaneciese en la zona una mañana completa por intoxicación aguda por radiación. Eso por no hablar del incremento en la posibilidad de sufrir leucemia o cáncer de tiroides. Por desgracia, los 180 “liquidadores”, los heroicos trabajadores que tratan de evitar la catástrofe, trabajan ahora mismo en estas condiciones de pesadilla.
Afortunadamente, la radiación se disipa en el aire, haciendo que los niveles desciendan rápidamente con la distancia, pero, aun y todo, han llegado a registrarse niveles de radioactividad nueve veces mayor de lo normal en Kamazura, a 250 kilómetros de central: no peligrosos pero sí preocupantes. Y eso a pesar de que los vientos (afortunadamente) están arrastrando las partículas hacia el Pacífico. De no ser por estos vientos, Tokio, casi con seguridad, habría tenido que ser ya evacuado.

¿Son "atomicas" las explosiones que hemos visto en los reactores por TV?

No, son explosiones químicas, debidas a la rapida combustión de grandes bolsas de hidrogeno. Sin embargo, esto no tiene nada de tranquilizador: todo lo contrario. Y es que en un reactor nuclear que funcione correctamente no hay hidrogeno (como se entenderá, teniendo en cuenta que es explosivo). El hidrogeno se  puede producir a partir del agua del reactor por uno de estos dos procesos químicos:


Es decir, directamente, por la descomposión del agua en oxígeno e hidrógeno, o a través de la oxidación rápida del circonio con el que se recubren las barras. El problema es que ambos procesos requieren de altísimas temperaturas, de entre 1000 y 1500 ºC. Asi que la produccion de hidrogeno es un indicio claro de que los nucleos pueden haberse fundido en parte. 

¿Qué es lo peor que podría pasar?
Por supuesto, que se fundiera totalmente alguno de los núcleos. Sería algo claramente peor que Chernóbil. En ese caso, centenares de miles de personas podrían morir de cáncer en los próximos cinco o diez años y un radio de 30 a 50 Km (como mínimo) alrededor de la central quedaría inhabitable por siglos. Todo esto provocaría un completo colapso social y económico de Japón, que arrastraría a la economía mundial a una descomunal recesión de consecuencias imprevisibles.

¿Está actuando el gobierno japonés de forma correcta?
Hay que distinguir las actuaciones sobre el terreno de la política informativa. Las políticas sobre el terreno, por lo que sabemos, son las correctas; están haciendo lo único que pueden: intentar enfriar los reactores y las piscinas por todos los medios. Es difícil imaginar otros modos de actuación alternativa.
Bien distinta es la política informativa. Y es que el gobierno japonés está mintiendo a su población, minimizando descaradamente la situación. Un dato: sospechosamente, desde hace 24 horas no se han facilitado nuevos datos sobre los niveles de radiación en la central (y eso a pesar que sabemos que son tan altos que impiden a los operarios trabajar sobre el terreno). Por desgracia, los dirigentes nipones están repitiendo los mismos criminales errores que cometieron los soviéticos en Chernóbil, poniendo en riesgo potencial la vida de cientos de personas.
¿Hay que ser pesimista?¿Es esto un "apocalipsis"?
Gracias a Dios, ahora ya no. Aunque la situación ha llegado a ser potencialmente catastrófica, y estamos, sin duda, ante el segundo peor incidente nuclear de la historia, el tiempo parece jugar  a nuestro favor. Parece que los niveles de radioactividad están descendiendo (¡por fin!) y que la temperatura de los reactores se ha estabilizado. Lo peor (cruzo los dedos) ha pasado.
En cualquier caso, jamás, desde la Segunda Guerra Mundial, ha estado occidente tan cerca del desastre total. Aquellos que defienden la energía nuclear (normalmente, desde la ignorancia) deberían reflexionar sobre lo sucedido y no olvidar demasiado rápido la advertencia.

Actualización (20/03/11):

Finalmente, y como pronosticaba, los japoneses han reconocido (en parte) la gravedad real, elevando el incidente a nivel 5. No obstante, y como ya he expuesto, siguen infravalorando lo sucedido.

viernes, 25 de febrero de 2011

Reducción de velocidad en autopistas: una medida que no funcionará

Esta tarde, y para no perder la costumbre,  el gobierno del inefable ZP nos ha vuelto a sorprender a propios y extraños  con una de sus  típicas salidas de pata de banco. Esta vez, y ante la subida de petróleo de estos días a raíz de la cadena de disturbios árabes (y otras razones mucho más estructurales e inquietantes), en lo que parece ser la clásica medida propagandística destinada a convencer al incauto de turno de que nuestro gobierno tiene pajolera idea de cómo enfrentar los problemas (craso error), ha decidido bajar el límite de velocidad en autovías y autopistas en 10Km/h: de 120 a 110 Km/h. Una medida que resulta especialmente llamativa si se tiene en cuenta que no se adoptaba en este país  una decisión parecida desde los tiempos de la Segunda Crisis del  Petróleo.

No seré  yo el que discuta la necesidad (no sólo española, sino mundial) de limitar el consumo de combustibles fósiles. Recuerdo -por si alguno todavía no se ha enterado- que estamos a menos de un lustro de  distancia una auténtica catástrofe, provocada por el inminente descenso de la producción mundial de crudo, que hace imprescindible tomar cuanto antes medidas radicales para limitar su consumo.  Así que no voy a criticar esta medida por “excesiva” y “soviética”, como los babeantes demagogos del PP, sino, más bien, por todo lo contrario: por ser poco menos que inútil
El señor Rubalcaba, en la rueda de prensa de esta tarde, nos ha vendido que este descenso de velocidad equivale a un ahorro de combustible de entre el 11% y el 15%.  Y, claro, ante tan espectacular dato,  la pregunta es inmediata: ¿es esto cierto? ¿Podemos esperar semejante ahorro como consecuencia de una medida tan modesta?
Modestamente, lo primero que he hecho es hecer mis propias cuentas  a fin de averiguar cuánto de verosímil hay en tan atrevida afirmación, que, de ser cierta, supondría un ahorro de 8000 millones de euros a la economía nacional. Algo que no estaría nada mal.
Lo primero que he sacado en claro es que ciertos asesores  del gobierno  abusan demasiado de la Física de Bachillerato y olvidan que el mundo real requiere de cálculos bastante más complejos. Y es que la cuenta de la vieja que parece haber  hecho Rubalcaba es la que detallo:
Según establece la física elemental (demasiado elemental), la energía cinética,  que es la energía que posee un cuerpo en movimiento es EC=1/2Mv**2, es decir  aumenta con la masa y con el cuadrado de la velocidad (eso es aquí lo que interesa) . En cristiano: un coche, para mantenerse a 120km/h, no consume el doble de energía que para mantenerse a 60 km/h, sino cuatro veces más.  Y, "por supuesto",  eso implica cuatro veces más gasolina.
Sabiendo esto, si uno quiere calcular cuánto se ahorra en combustible aplicando la dichosa reducción de velocidad,  solo tiene que hacer las cuentas: se calcula la energía a 120Km/h y a  110Km/h, respectivamente, y se calcula la correspondiente variación.  Así, y resumido todo el proceso en una operación, obtenernos el siguiente “chorizo”  -bastante simplón- como fórmula de la tasa de ahorro:

Dónde R(EC)  es la tasa de ahorro de energía (y de combustible, claro), y v2 y v1 son las respectivas velocidades; en nuestro nuestro caso, 110 y 120 Km/h.  
Pues bien, hecho el cálculo, obtenemos un resultado incluso más optimista que el anunciado por el gobierno: un 19% de ahorro.  ¿Cómo llegamos al 15% anunciado?  Suponiendo que el españolito de pro, siempre dispuesto a jugársela, traspasa el límite de velocidad sistemáticamente en unos 8-10 km/h -que es el margen de error de los velocímetros de tráfico-. Vamos, suponiendo que con 120Km/h de velocidad máxima, todo Dios se pone a unos 128 Km/h,  y que, de imponer un límite de 110, el personal  se iría a  los120 Km/h. Esa simple suposición ya basta para obtener la dichosa aproximación de un 15% de ahorro.
¿Debemos creernos un cálculo tan chapucero? Ni en broma.
Primero, porque, todos lo sabemos, hay múltiples factores que afectan al verdadero consumo de un coche; como el tipo de motor, la aerodinámica, el estado de la suspensión y los neumáticos… Pero, sobre todo, por lo evidente: este cálculo parte de un principio absurdo; que los turismos se dedican a transitar por autopistas y autovías a “tiempo completo” y que no existen ni las carreteras convencionales ni las vías urbanas; lo que es especialmente doliente si se tiene en cuenta lo que todo quisqui sabe: el consumo de un turismo en el típico atasco mañanero es casi el doble que su consumo a 100 Km/h (y muy parecido al de viajar a 120 km/h).  Y, mira qué casualidad, resulta que la inmensa mayoría de usos del  turismo son para  trayectos urbanos.
¿Cuál es ahorro real? Es difícil saberlo. Pero está claro que, aún en el caso de que el límite se respete (habrá que verlo),  hablamos del chocolate del loro. ¿Un 1 o un 2%? Quizás menos. En todo caso, una cosa es evidente: si ZP quiere coger el toro por los cuernos, va a tener que tomar medidas serias y no limitarse a burdas maniobras propagandísticas de cara a complacer al típico ecologista coñazo, tan biempensado como ignorante.