miércoles, 5 de enero de 2011

¿Es el tabaco lo que provoca cáncer de pulmón?¿O, más bien, la contaminación?

Antes de contestar que “sí, sin duda” y de considerar gilipollas al humilde autor de este post por atreverse a ponerlo en duda, lee las siguientes líneas. Es posible que lo que te encuentres aquí  (datos, datos y más datos; nada más) te haga replantearte lo que sabías o creías saber.  En especial, si eres médico y conservas un mínimo de objetividad y decencia intelectual. Y, cuidado, aunque poseo una cierta formación científica (no en medicina, aclaro), no trato de aseverar nada. Simplemente, y desde la más absoluta modestia, muestro ciertos hechos que me resultan contradictorios con la verdad oficial sobre el asunto.
El que suscribe, quede bien claro, ni fuma ni ha fumado jamás, ni tan siquiera un  triste pitillo para “socializar” siendo un seborreico adolescente.  Además, no lo negaré, detesto que fumen en mi presencia. Así que no: no soy sospechoso. Sin embargo,  tengo otros defectos; como una “irritante” independencia intelectual que me hace desconfiar de todas las afirmaciones que no estén mínimamente demostradas.

Es por eso que, en estos días en los que se ha desatado la caza de brujas contra los fumadores  y en los que la ministra Pajín, en plan Savonarola,  se dedica a animar a los españolitos a que delaten a sus esposas, padres e hijos (¿es ese uno de los edificantes mensajes que piensan incluir en Educación para la Ciudadanía: “ser chivato es glorioso”?), he aprovechado estas vacaciones para profundizar en la cuestión. Lo dicho: dado que tal como pinta la cosa en nuestra vieja y decadente Europa  pronto algún talibán aprobará alguna ley que autorice la ejecución pública de los fumadores –tiempo al tiempo-, he indagado un poco sobre los riesgos reales del tabaco para ver si semejante cruzada estaba justificada.
Pues bien, entre los cientos de tablas de datos y de gráficos con los que he ojeado (la mayor parte datos referidos a los EEUU) me he encontrado con un par de mapas que resultan de lo más clarificador. Os invito a repasarlos conmigo y sacar vuestras propias conclusiones.


Prevalencia del cáncer de pulmón en USA (Casos por 100.000 habitantes) . Llama la atención la enorme diferencia según las regiones (hasta 400 veces mayor)  y su distribución brutalmente asimétrica. Todo ello es incompatible con  la tesis de que la principal causa de este tumor es el tabaquismo. Pincha para agrandar.


En este primer mapa se muestra la incidencia del cáncer de pulmón en EEUU.  En él, y como pude verse en la leyenda, se muestra la distribución de casos en siete colores distintos, que van desde el rojo oscuro para las zonas con mayor incidencia  (entre 77.2 y 119.3 casos  por 100.000 habitantes, que es el máximo nacional) hasta el verde oscuro de las zonas de menor incidencia (de 0.4 a 39.9 por 100.000).
 Y hay que decir que en este patrón de distribución, así, a primera vista, hay cosas “curiosas”, por no decir sospechosas, que  me llamaron la atención y parecen contradecir que el tabaco y el cáncer de pulmón estén tan estrechamente unidos como se nos vende. Por ejemplo, llama la atención la enorme diferencia  de incidencia según la región: el máximo es 119.3 y el mínimo 0.3. O sea, en cristiano: la probabilidad de sufrir cáncer de pulmón en según qué regiones de EEUU es 400 veces mayor que en otras.  ¡No el doble ni el triple, sino 400 veces más!
Vale, OK, de acuerdo: está claro que EEUU es un país muy grande y que el hábito de fumar, seguramente, está bastante más extendido en algunas regiones que en otras,  y eso puede traducirse en una diferente incidencia. Pero, con este gráfico a la vista, ¿hemos de suponer que se fuma 400 veces más –repito: 400- en Kentucky que en Wyoming o  Montana, por ejemplo? Si el promedio de consumo de tabaco en Montana es de media cajetilla diaria (cifra corriente, según las estadísticas de tabaquismo),  ¿hemos de suponer  entonces que en Kentucky fuman 200 (¡!) cajetillas diarias 

Ridiculo. Insostenible.

 En realidad, soy consciente de ello, estoy siendo algo tramposo argumentando: la relación entre el número de cigarrillos fumados  y la probabilidad de sufrir cáncer, probablemente, no es lineal – el doble de cigarrillos no significa el doble de riesgo, sino, quizás, el cuádruple o diez veces más-. Pero, aún y todo, lo mostrado en el gráfico es dificilmente creíble: semejante diferencia de incidencia  significaría algo así como que en las zonas “rojas” la gente (toda)  debería fumar como auténticos posesos  y en las zonas verdes no debería fumar “ni Dios”, absolutamente nadie. Y , aun así, seamos sensatos, resultaria dificil de creer semejante diferencia.  Más cuando sabemos que, en realidad  (sólo hay que recordar el vaquero del anuncio de Marlboro), el habito de fumar, está, hoy por hoy,  más extendido en el oeste rural y “atrasado”  (zona verde) que en la “moderna y muy cool” costa este (zona predominantemente roja) donde está muy mal visto y es un hábito perseguido con furia. En todo caso, la diferencia  que puede existir en el número relativo de fumadores  entre ambas regiones debe ser mínima (¿un 15 o 20 %?): ni en broma  se  justifica esta salvaje variación. 
Con estos datos en la mano, debemos asumir la primera e inevitable conclusión: sean cuales sean las causas que provocan el cáncer de pulmón en EEUU, el tabaquismo NO es la determinante. 

Y esto, me temo mucho, no una conclusión que se limite a  USA: de creernos la propaganda oficial, cabría suponer que los países con más porcentaje de fumadores deberían ser los que cuentan con un mayor de afectados de cáncer  de pulmón, pero no. Los países con mayor índice de tabaquismo del mundo son, según la OMS, Vietnam, Chile y República Dominicana, donde más de dos tercios de sus habitantes son fumadores. Sin embargo, en ninguno de esos países (salvo en Vietnam, a causa, no del tabaco, sino a los efectos del “agente naranja”)  la prevalencia del cáncer de pulmón  es desorbitada. Es más, aunque el 74%  de los cigarrillos se consumen en naciones del segundo y tercer mundo (datos del Banco Mundial), la inmensa mayoría de los casos se diagnostican en el primer mundo: el cáncer de pulmón es una enfermedad de  países “ricos”, como el infarto o la obesidad.
Volvamos de nuevo a nuestro mapa.
Otra cosa que me llama mucho,  mucho la atención es la distribución en sí misma, nada arbitraria. Como podemos ver, la mayor parte de los casos se concentra en el centro de la región sureste de EEUU (Virginia Occidental, Kentucky, Ohio…), dónde, se dice pronto, la probabilidad de "palmarla" por esta enfermedad es diez veces superior que en Idaho. Aparte de este máximo, otras regiones de alta incidencia de cáncer de pulmón son ambas costas: este y oeste. Y me pregunto: ¿Por qué esta distribución? ¿Qué tienen  estas regiones que la hace tan especiales? ¿El tabaco que venden allí es distinto, más cancerígeno? ¿Es el consumo de tabaco así de “caprichoso” o existe algún otro factor mucho más evidente y lógico que explica este patrón y que los medios oficiales prefieren obviar? La respuesta es “sí”.
Para que vayáis  viendo la luz -nunca mejor dicho- os muestro ahora una bonita imagen que aparentemente no tiene nada que ver: una panorámica nocturna, hecha con un collage de fotos de satélite, de los EEUU. En ella se puede apreciar  perfectamente las zonas más urbanizadas y densamente pobladas y aquellas otras mucho más despobladas. Os invito a que le echéis un  largo vistazo y a que la comparéis con la imagen anterior.

Una imagen sin relación aparente con la anterior: bonita imagen noctucna de satélite de los EEUU. ¿O sí?

Bien.  ¿Hay algo que os llame la atención? ¿Alguna conclusión? En efecto, mira qué casualidad: las zonas más densamente pobladas y urbanizadas  (con un par de excepciones que ahora comentaré) son precisamente las que presentan la mayor incidencia de cáncer de pulmón.  Uh… Pensemos: ciudad, trafico, coches, fábricas… ¡Contaminación! ¿Y si la principal causa del cáncer de pulmón  no fuera, en realidad, el tabaco sino la polución industrial y urbana?

¿Tan disparatado es suponer tal cosa?
Alguien podría decir que este argumento “falla” porque en zonas tan densamente pobladas como California o Nueva Inglaterra  la incidencia no es especialmente alta. Bien; aún no he terminado mi modesta exposición. Y es que no es lo mismo la cantidad de contaminantes emitidos  por determinada región, que, evidentemente, depende de la densidad de población (a más ciudades y fábricas, más contaminación) que la polución que finalmente permanece en la zona: los vientos dominantes y su intensidad son determinantes en el grado de contaminación.  
Afortunadamente, no es necesario hacer modelos,  cálculos ni nada parecido para hacernos una idea de lo que obtendríamos si tenemos en cuenta la dispersión de la contaminación por los vientos. La NASA ya publicó hace algún tiempo (http://www.nasa.gov/topics/earth/features/health-sapping.html)  una serie de mapas, basados en años de recogida  de datos, que mostraban la cantidad  promedio de partículas en suspensión en el aire. En concreto, en ellos se muestra la densidad de partículas con tamaño inferior a las 2.5 micras  (la centésima parte de la anchura de un cabello) por metro cúbico según la región del mundo.
 Estas partículas, quiero aclararlo,  pueden originarse por varias causas, muchas de ellas naturales. Una de las zonas del mundo con  mayor concentración, por ejemplo, es el desierto del Sahara: se trata, simplemente, de polvo en suspensión. Sin embargo, cuando hablamos de Norteamérica, y dejando aparte algunas zonas desérticas muy concretas, es bastante evidente lo qué origina dichas partículas: la polución industrial. Así que este mapa, referido a EEUU, nos muestra, en realidad,  que  zonas cuentan con el aire más limpio y más contaminado.  
Bien, ahí tenéis el mapa. No requiere  mucho comentario. La coincidencia con el primero es total y absoluta. Abrumadora. 
Densidad de polución (partículas de diametro inferior a 2.5 micras) en el aire, medida en migramos por metro cúbico. Como puede observarse, existen evidentes paralelismos entre esta variable y el número de afectados de cancer de pulmón en EEUU



En efecto: LA CAUSA PRIMORDIAL DEL CANCER DE PULMÓN ES LA CONTAMINACIÓN.  La casi absoluta correspondencia entre ambos gráficos, estaréis conmigo, no deja mucho espacio a la duda.   
Es más, todavía no he tenido tiempo (en cuanto pueda, lo prometo, le hincaré el diente), pero, con base en ambos gráficos,  es posible, incluso, encontrar una correlación matemática (“formula”) que relacione el número de partículas en suspensión y el número de enfermos de cáncer de pulmón. A saber:
-Se toman ambos mapas.
-Se dividen en cientos de regiones cuadradas iguales (por simplicidad) y se les asigna cada una un ítem de identificación.
-Para cada región, en función del color predominante, se toma el valor medio del número de casos de cáncer y la densidad de partículas en suspensión.
-Se tabulan los datos y se grafican.
-Se realiza por tanteo una serie de ajustes no lineales hasta encontrar el óptimo (uno cuadrático, eso imagino, va que chuta).
-Se toman medidas de dispersión.

Como ya he dicho, entre otras cosas porque es un trabajo de chinos, aún no he realizado  todo este cálculo. Pero, en realidad, no necesito hacerlo formalmente. La respuesta es evidente: independientemente de la relación exacta entre ambas variables,  que es lo de menos, lo que obtengamos tendrá un índice de  correlación  altísimo; me apuesto que superior a 0.9. Y esto, como todo aquel que sabe un poquitín de estadística reconoce, significa que ambas variables están íntimamente relacionadas.  Dudo que exista ninguna estadística que muestre una relación así de clara entre tabaco y cáncer de pulmón. Lo dudo muy mucho.

Existe, quiero comentarlo de pasada, otra variable que se relaciona  igual de bien con el número de casos de cancer de pulmón: la cantidad de precipitación anual: las zonas más lluviosas tienen una mayor incidencia de estos tumores. No es tan dispartado como parece: la concentración de vapor en de agua en el aire podria favorecer la absorción de los contaminantes.  Por otro lado, por razones evidentes, las zonas ricas en precipitación suelen ser las más densamente pobladas. Sea como sea, y como podéis ver, la patraña de tabaquismo=cancer dista mucho de ser exacta.

Entonces, ¿qué pasa con el tabaco? ¿No tiene nada que ver? ¿Es "inofensivo"? Yo no he dicho  tal cosa:

Imaginemos que un hombre de 40 años, al que le sobran 30 kilos, muere de un infarto. Imaginemos también que al hacerle  la autopsia se descubre que sufría un gravísimo fallo cardíaco congénito. ¿Qué le ha matado, el sobrepeso o el fallo cardíaco?  Evidentemente, el fallo cardiaco. El sobrepeso, en todo caso, sólo ha agravado una situación ya muy complicada. De no haber tenido ese defecto en el corazón, el tipo podía haber vivido tranquilamente 20 o 25 años más a base de menú del Burger King.  Por el contrario, con ese defecto, y por mucho que el tipo se hubiera cuidado, sus días  hubieran estado igualmente  contados. ¿me equivoco? 

Aquí pasa lo mismo: Todo ciudadano de Virginia  respira un aire que contiene 20 microgramos por metro cubico de contaminantes cancerígenos más que uno de Utah, lo que hace que su probabilidad de sufrir cáncer de pulmón ya sea 10 veces mayor. Si encima el tipo se fuma dos cajetillas diarias, apaga y vámonos.  El tabaco empeora gravemente la situación, de acuerdo, pero no la provoca.   Aunque se prohibiera totalmente el tabaco, el cáncer de pulmón no desaparecería. Y no lo digo yo, lo dicen los fríos datos. En Reino Unido llevan persiguiendo el tabaco desde hace tres décadas y han conseguido reducir enormemente el número de fumadores. Sin embargo, el número de caos cáncer de pulmón registrados  en Inglaterra lleva estabilizado casi una década en unos 60 casos por 100.000 habitantes. Y de ahí no va a bajar: no si no desciende la contaminación ambiental.  

Dios me libre de criticar a los médicos, que cada día hacen tanto bien salvando vidas, pero el caso es que, oye, al pan, pan y al vino, vino. Y no tienen ni puta idea de matemáticas. Eso explica ciertas afirmaciones que hay que oírles de vez en cuando y que provocan más vergüenza ajena que otra cosa. 

Por ejemplo, es corriente leer este “argumento” de pacotilla: “La prueba más evidente de la relación existente entre el tabaquismo y el cáncer de pulmón es que el 85% de los afectados fuman o han fumado”. 

Bien. Eso es como decir que, dado que  el 100% de las personas que mueren durante el parto son mujeres, todas las mujeres terminan muriendo en el parto.  A ciertos médicos lenguaraces les convendría echar un vistazo a una cosa llamada Teorema de Bayes. Una cosa es P(C/F), la probabilidad de que alguien, siendo fumador, tenga cáncer, y otra muy distinta es P(F/C), la probabilidad de que teniendo cáncer se sea fumador (que es a lo que, en realidad, se refieren).  Probablemente, si hiciéramos una encuesta, encontraríamos que no menos del 60 u 70 % de la población fuma o ha fumado durante algún momento en su vida. Y, como cualquiera puede entender, en una población en la  que el 80% se declara fumador, sea el caso,  es evidente que vamos a encontrar que el 80% de los enfermos de cáncer son fumadores. Y, lo aclaro: suponer que la población fumadora es del 50 o el 60%, bien lo siento, no mejora mucho los resultados de cara a probar la relación…  Eso, muy señores doctores, no demuestra gran cosa. A lo sumo, que el consumo de tabaco aumenta ligeramente el riesgo, pero nada de relaciones directas e indiscutibles.


Una última cuestión: ¿Si esto es cierto, por qué nadie se ha dado cuenta? ¿Por qué siguen dándole erre-que-erre al tabaco cuando, en el fondo, es el chocolate del loro? ¿Son todos idiotas y sólo yo, el tipo más listo del mundo, me he dado cuenta? Podría ser, tengo mis días… Pero, más probablemente, mucho me temo, se trata de poner un parche provisional a un asunto imposible de solucionar. Porque… ¿No será que los gobiernos han tomado el camino fácil de satanizar el tabaco a falta de narices o más ideas? ¿No será toda esta guerra contra el tabaco es una enorme cortina de humo –perdón por el chiste- con la que pretenden que la gente deje de preguntarse por qué tanta gente muere en las grandes ciudades con los pulmones deshechos? ¿No será que es mucho más fácil prohibir el tabaco que obligar a según qué empresas a que reduzcan sus emisiones de dioxinas y metales pesados?


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