Obama está resultando una calamidad para todos los que nos enorgullecemos de nuestro antiamericanismo. El muy cabrón, nos está dejando sin argumentos: su inteligencia, su sentido de la medida, su relativamente rápida capacidad de reacción y su puñetero comedimiento están destrozando todos los tópicos aplicables a los presidentes americanos. Ya no hay quien grite Yanquies go home!
No, no es que el tipo sea perfecto (gracias a Dios). Para empezar, aunque lo intenta, no puede evitar los típicos tics de arrogancia y paternalismo que caracterizan a todo yanqui que se precie; qué le vamos a hacer. Además, no nos engañemos, su porte tranquilo y dialogante tiene mucho de calculada impostura y de rematada cobardía. Es la clase de político taimado y maniobrero que no se moja ni en la ducha y que espera a ver el sol en la ventana antes de decir “buenos días”. Por otro lado, y como bien dice la musa oficial de esta Web, Sarah Palin, le faltan “cooojoones”: de boquita , que sale gratis, mucha defensa de los derechos humanos, del derecho internacional, de la libertad de expresión, del interculturalismo y del penino en vinagre, pero Guantanamo ahí sigue, abierto y con el cartel de completo en la puerta; y a los chinos, faltaría más, recepción de honor y alfombra roja, que traen la chequera llena. En efecto, amigos: es tan hipócrita, falsario y cínico como todos sus predecesores. Pero, he aquí la cuestión, ¡no se le nota! Te apuñala mientras te pregunta si te duele y, oye, parece que hace el favor.
No, no es que el tipo sea perfecto (gracias a Dios). Para empezar, aunque lo intenta, no puede evitar los típicos tics de arrogancia y paternalismo que caracterizan a todo yanqui que se precie; qué le vamos a hacer. Además, no nos engañemos, su porte tranquilo y dialogante tiene mucho de calculada impostura y de rematada cobardía. Es la clase de político taimado y maniobrero que no se moja ni en la ducha y que espera a ver el sol en la ventana antes de decir “buenos días”. Por otro lado, y como bien dice la musa oficial de esta Web, Sarah Palin, le faltan “cooojoones”: de boquita , que sale gratis, mucha defensa de los derechos humanos, del derecho internacional, de la libertad de expresión, del interculturalismo y del penino en vinagre, pero Guantanamo ahí sigue, abierto y con el cartel de completo en la puerta; y a los chinos, faltaría más, recepción de honor y alfombra roja, que traen la chequera llena. En efecto, amigos: es tan hipócrita, falsario y cínico como todos sus predecesores. Pero, he aquí la cuestión, ¡no se le nota! Te apuñala mientras te pregunta si te duele y, oye, parece que hace el favor.
Esta reflexión, que podía estar motivada por otro medio millón de cosas, es consecuencia de los acontecimientos de Egipto y de constatar cómo se las arreglado para ponerse al frente de la manifestación en el momento justo y convertir lo que es una derrota estratégica en toda regla en una victoria táctica. Estoy convencido de que sus 300 millones de adiposos compatriotas jamás serán conscientes de hasta qué punto Obama, con su último acto de prestidigitación, les ha evitado años de dolor de cabeza y de ataúdes envueltos en la bandera americana .
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| Barak Obama, único presidente Norteamericano en tres décadas que no ha comenzado una guerra. Toda una calamidad pública. |
Supongo que no descubro nada si digo que la caída de Mubarak no es una buena noticia en Washington. El “faraón” ha sido,sin duda, el mejor gobernante para Egipto que los Estados Unidos podían haber soñado: discreto en las formas, brutal en el fondo y absolutamente sumiso a los intereses americanos e israelíes. Nadie, absolutamente nadie, podrá superar su nivel de servilismo y eficacia. Mubarak cuenta en su haber “meritos” como haber dado credibilidad a esa humillante impostura llamada “Proceso de Paz", haber contribuido a la ruina de Arafat, colaborar, sin el menor complejo, con Israel en el cerco a Gaza, y contribuir en la “Guerra contra el Terrorismo” aportando a sus expertos torturadores -muchos de los aviones dirigidos a Guantanamo hacían una escala en el Cairo, dónde el equipo de Soleiman, flamante vicepresidente, se encargaba de “interrogar” con tenazas y garfios a los sospechosos-. Probablemente, y en un sentido estratégico, la caída de Mubarak representa un riesgo mucho mayor para los intereses americanos que la caída de Sha en el 79. Al fin y al cabo, aquel Estados Unidos estaba en el clímax de su poder y éste en franca decadencia: empantanado en dos guerras, con una economía agonizante, y ya sintiendo el aliento del dragón chino en su nuca. Además, cada día resulta más evidente que el nuevo orden geoestratégico se le vuelve progresivamente hostil: a los yanquis les crecen los enanos. Ahí tenemos a Israel, su matón regional, aislado, hundido en la depresión y tratando de restañar sus heridas tras la humillante derrota propinada por Hezbollah el 2006. Y, justo en frente, Irán, sobreviviendo mientras contempla como los vientos se le tornan favorables: cada día que pasa, en la medida en la que el petróleo sube y se estrechan sus relaciones con Rusia y China, hace más difícil el cacareado ataque a sus instalaciones nucleares.
Sin embargo, y quizás precisamente por esto, la postura de Obama sobre la Revolución Egipcia ha sido infinitamente más astuta e inteligente que lo que cabía esperar. Recordando como EEUU se empeñó en sostener a base de bombas al corrupto gobierno survietnamita o como se hicieron los suecos mientras el Sha ordenaba disparar a los manifestantes desde los helicópteros, cabía esperar una defensa incondicional de Mubarak: la misma clase de grotesca defensa que ha realizado Israel (contribuyendo a terminar de hundirle en la mierda ante el pueblo egipcio). Pero no: aunque durante los días primeros pudimos escuchar “perlas” en boca de Clinton como que “el gobierno de Egipto es estable”, Obama, oliéndose que apostaba por caballo perdedor, no tardó mucho en comprender que convenía sacrificar ese peón. Visto desde aquí, es fácil decir que no le quedaba más remedio, y que empeñarse en sostener a Mubarak era un suicidio que, a la larga, hubiera provocada un profundo resentimiento y antiamericanismo en el pueblo egipcio de consecuencias imprevisibles. Pero semejantes sutilezas suelen escapar de los procesos mentales de los dirigentes yanquis, completamente cegados por la arrogancia y la ignorancia, y que ya tienen bastante con no ahogarse con las galletas saladas.
Obama ha inaugurado una nueva era en la política exterior norteamericana que se podría denominar (me pido el copyright) “firmeza adaptativa”, que lejos de tratar de imponer a hostias sus intereses (quizás por que sabe que no puede), prefiere hacer control de daños y tratar de ver en los cambios más una oportunidad que una amenaza. Y he de decir que, como antiamericano, semejante postura me acojona. A pesar de que la decadencia yanqui es ya inevitable y que no les salva nadie, estas políticas “blandas” podrían permitir a EEUU ser una potencia relevante mucho más tiempo de lo que algunos apostábamos. Qué putada, ¿no?
Afortunadamente, los que lanzamos esputos e insultos a la bandera americana podemos estar tranquilos: el Tea Party y su chusma de tarados viene en nuestra ayuda. Y es que, ¿puede uno imaginarse a Bush reaccionando como Obama ante este asunto? Ni en coña. Pues imaginad lo que cabe esperar de un grupo de fanáticos -tan teocráticos como Jomeini- que solían acusad de “blandengue” a Bush: el más absoluto desastre; Oriente medio en llamas. Rectifico: el mundo entero en llamas. Qué coño, no hace falta ni imaginarlo: ya se pueden oír en la FOX y medios de su calaña las reacciones de los chicos del Tea Party y de sus colegas sionistas sobre la cuestión. ¿El resumen?: Obama (que para algo es medio musulmán) ha entregado Egipto a los islamistas: la sutileza analítica de costumbre.
¿Y sabéis la mejor parte? El fascismo vuelve. Sí, amigos. Estos fachas, salvo milagro, van a arrasar en las próximas elecciones -y si no, ya se encargarán de poner una dianas sobre los nombres de sus oponentes-. Y todos sabemos lo que sucederá; será hermoso: de la mano de Israel, cual elefante en cacharrería, meterán a los Estados Unidos en otro par de Guerras imposibles de ganar –¿Irán, Yemen?- que terminarán de colapsar la economía yanqui y que significarán el final definitivo de EEUU como potencia mundial: eso si no desemboca a la larga en otra Guerra Civil americana. ¿El precio por semejante victoria? Casi nada: apenas unos cuantos millones de muertos. Yo lo asumo.
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| Sarah Palin, prima violenta de Chuck Norris y próxima presidenta de los EEUU. 2000 millones de antiamericanos hemos puesto nuestra fe en ella. Además, a mi me pone verraco, qué pasa. |
Así que, recuerda: si te sientes tan antiamericano como yo y sólo les deseas la muerte y la ruina de los EEUU, no olvides enviar tu donativo a la campaña de Sarah Palin o, en su defecto, a la sede del Partido Republicano más cercana –si lo envías a la embajada israelí, también les llega-. 1400 millones de Chinos, 1300 millones de musulmanes, unos cuantos miles de rojos trasnochados (como yo) e incluso el mismísimo Bin Laden te lo agradecerán.


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