Leire Pajín, para que engañarnos, dista muy mucho de ser santo de mi devoción. Su servilismo, su sectarismo, su evidente mediocridad (casi a la altura de su jefe, que ya es decir), su recalcitrante ignorancia y su denodado empeño en convencernos de que es gilipollas con declaraciones tan memorables como aquello del "acontecimiento planetario” a la hora de definir el encuentro entre ZP y Obama (conmigo ya casi lo había conseguido), me hacen convencerme de que en este país de 40 millones de habitantes hay no menos de 20 millones de mujeres más capacitadas y con más méritos objetivos para ostentar un ministerio que ella. Por mi parte, y bien lo siento, tengo meridianamente claro que lo único que ha catapultado a un ministerio a la Pajín es exactamente eso: su servilismo, su trabajo sucio por el partido y, cómo no, ese degenerado y corrupto sentido de la amistad (o de la sumisión, a mejor decir) que tanto caracteriza a ZP y que tan frecuentemente le lleva a confundir la esfera privada con la pública y a recompensar favores personales con cargos públicos… Porque, y esa es otra, si lo de la Pajín es grave, lo de la “señorita Trini” (Guerra dixit) no tiene nombre: es el único caso conocido en la historia universal en la que se premia un fracaso estrepitoso con un ascenso.
Pero, si no os importa, por hoy dejaré a ZP en paz, que bastante tiene con “lo suyo”. Hay ahora mierda más urgente que evacuar. Y es que, ya lo dice el proverbio castellano, “Otro vendrá que bueno te hará”. Y todos los despropósitos de la Pajín, de ZP, de su gobierno y de la madre que parió a todos palidecen frente a la casposa y cerril horda de miserables, desvergonzados, babosos e ignorantes que tiene en frente; la chusma del PP. Y no, mucho me temo que no me estoy “pasando”. A decir verdad, me quedo muy cortito (soy pusilánime y un tanto tímorato, que le vamos a hacer). Porque, ya lo dice otro proverbio: “Dime con quién vas y te diré quién eres”. Y desde el momento en que, en este instante, las 21:58 del Martes 26/10/10, nadie ha expulsado a patadas del PP al Señor (es un decir) Francisco Javier León de la Riva, he de asumir que todos sus miembros (erectos) directivos son tan miserables, zafios, cerriles, casposos, ignorantes, babosos, chabacanos, soeces y, por supuesto, misóginos como él. Más aún ahora, que se sabe que el neanderthal en cuestión va presumiendo por ahí del apoyo de Rajoy. Y claro, ya para empezar, y bien me jode dada la ausencia de más alternativas, ya he decidido adónde, además de al PSOE, NO va ir mi voto en las próximas elecciones.
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| 'La Pajín y el pajillero'. AKA 'La bella y el bestia II'. Proximamente en todas las porterías y balbuceos de borrachos de barra americana. |
Porque si; la crítica política, y más en los representantes de la oposición, está perfectamente justificada y es absolutamente legítima (para eso se les paga, qué coño). Es más, tratándose de la Pajín, casi diría que es inevitable. Pero eso es una cosa, y otra bien distinta es caer en las miserias, cobardías y bajezas de la descalificación personal. Eso, señores de PP, no es política. Eso, simple y llanamente, es ser un Hijo de la Gran Puta. Y, sí, aquí nos conocemos todos. Y ya sabemos de dónde viene la mayoría de los gerifaltes del PP (todos tenemos un pasado, no sólo el exfalangista Aznar) y dónde han estudiado (los que tienen algún estudio, se entiende): en esos cucos institutos de señoritos franquistas dónde tan valorado estaba reírse del gangoso, del cojo, de la tetona, del orejudo o del pobre que no tiene un duro y que ha llegado a base de codos. Pero esa es una muy, muy fea costumbre que, si quieren volver a gobernar este putiferio llamado España otra vez (cosa harto improbable a este paso), van a tener que quitase de una vez.
No sé de qué zoológico ha sacado el PP al tal León de la Riva y, francamente, me la suda. Pero es evidente que un sujeto que se refiere a una mujer en esos términos (sea ministra o dependienta del Pryca) no merece estar en política. La simple idea de que este pajillero cobre del erario público es una ofensa para España y su ciudadanía. Y no, aquí “pajillero” no es un insulto, sino un simple calificativo descriptivo derivado de una confesión de parte: ¿qué se puede decir de un tío que declara públicamente que "Cada vez que le veo la cara [a Leire Pajín] y esos morritos pienso lo mismo"? Y es que, aunque Mr. Quickhand sea demasiado cobarde para terminar la frase y le falten huevos, todos sabemos en que está pensando. Aunque, claro, a lo mejor me equivoco de plano y piensa en otra cosa... A lo mejor los morros de la Pajín le evocan algún asunto de parentesco: la esquina donde ejercía su madre o el quicio de la mancebía dónde su hermana sopla la copla, concretamente. ¿Quién sabe? Es lo que tienen los puntos suspensivos… Pero, si no es así, oye, me disculpo y santaspascuas. Porque ya se sabe que en este país, con pedir perdón, todo arreglado.
De todos modos, no quiero acabar sin decir que todo este pestilente incidente ha tenido una parte buena: tras observar la ejemplar forma en la que Doña Leire Pajín ha respondido ante las provocaciones de este miserable, con el desprecio e indiferencia que merecen, no queda más remedio que reconocer que se ha ganado el respeto de buena parte de los españoles, incluido el mío. Ahora sólo espero que su gestión esté a la altura del crédito que algunos hemos decidido concederle.
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Edit (15/02/11)
Sólo constatar que el periodo de gracia de Pajín ha pasado y que, en vista de su gestión, puede ir dimitiendo cuando guste.
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Edit (15/02/11)
Sólo constatar que el periodo de gracia de Pajín ha pasado y que, en vista de su gestión, puede ir dimitiendo cuando guste.


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