domingo, 5 de diciembre de 2010

Wikileaks: ¿Cómo de inminente es un ataque a Irán?

Veréis, el caso es que acabo de echar un largo vistazo a los famosos “cables” –teletipos, como se les llama en español- que ha “liberado” Wikileaks (http://213.251.145.96/cablegate.html) -esos que han acaparado los titulares de los periódicos mundiales y  han obligado a una cariacontecida Hilary Clinton a dar una bastante patética rueda de prensa tratando de convencernos de que haber extraviado  (o no)  251.000 documentos clasificados (15.000 de ellos secretos), lo que viene a ser 700 tomos en el clásico dinA4,  “puede pasarle a cualquiera”- y debo decir que lo que he sacado en limpio me inquieta bastante.
En primer lugar, diré que todo el asunto huele a fosa común ruandesa. Esto no es un Watergate, ni por asomo. Tras esto no hay un heroico luchador por la libertad ni un noble soldado yanqui que, asqueado de los crímenes cometidos en nombre de su bandera, ha decidido enseñar las tripas del juego sucio americano. Muy ingenuos serán los que se crean semejante cosa. Es más, me atrevería a decir que el misterioso Julian Assange no es exactamente quien dice ser y que sus intereses distan mucho de ser inmaculados. El que suscribe, tras leer entre líneas en lo publicado (me he tomado la molestia de leer y releer enteros unos 120 de los 800 teletipos publicados hasta el día de hoy) está convencido  que tras  esta “fuga”, si no está el propio gobierno norteamericano, cosa que no descarto, lo están, al menos, ciertas “corrientes internas de opinión” muy cercanas al poder: hay demasiada coherencia y “limpieza” en estos documentos como para ser fruto de una filtración incontrolada. Los mensajes son demasiado medidos  y políticamente correctos para ser creíbles. Y lo que es más sospechoso: todos y cada uno de los cables,  cuando se elimina la paja y lo puramente anecdótico, se convierten en dedos acusadores que señalan a direcciones tan concretas como falaces y que parecen querer dar credibilidad  a las  “verdades oficiales” sostenidas por Washington.
Porque, seamos serios, que en un documento “secreto” el embajador en Moscú se refiera a Putin como “el macho alfa” o diga que él y Medvedev son cómo “Batman y Robin” apesta  a maquillaje y a impostura: es exactamente el tipo de pueril e intrascendente memez que alguien diría si supiese que cada palabra iba a ser oída (o leída). Todos los que seguimos mínimamente la política rusa sabemos bien cómo llegó Putin al poder (podría recordáoslo, pero tendría que mataos) y qué métodos ha utilizado exactamente para mantenerlo, y si lo único que se le ocurre al embajador estadounidense como motivo de crítica hacia tovarich Vladimir es que es machista, es que el tipo es subnormal profundo. En una comunicación autentica, que no fuera una burda representación teatral, cabría esperar términos bastante más gruesos (se me ocurren “estalinista, mafioso, carnicero…”)  para referirse a nuestro travieso chico ruso y a sus poco sutiles métodos. Y lo mismo cabe decir del resto de lo revelado. ¿Que Berlusconi es un putero? No jodas. ¿Que China ha boicoteado Google? ¡Qué novedad! ¿Que EEUU está tratando de joder a Chávez? Ya ves, qué cosas. Chávez, a estas alturas, debe estar al borde del suicidio. ¿Que Pakistán es un nido de víboras lleno de integristas? Coño, para algo tenían que servir los 2000 millones de dólares que repartió la CIA en los ochenta entre esos simpáticos tipos con turbante… ¿Hay algo en lo publicado transcendente, que no sea ya conocido por dos de cada tres parroquianos del Sálvame?
¿Estoy diciendo que los mensajes son falsos? Digamos, más bien, que se ha filtrado justo lo que interesaba que se filtrase. Ni una cóma más.
Hay sospechosos “agujeros” en lo publicado.  Por ejemplo, no hay ni un sólo documento del 2001-2002 entre lo revelado, lo que hubiera sido fundamental para comprender que paso el 11-S y que se escondía tras todo el pudridero que vino después. Aún asumiendo que los embajadores no conocían lo que se estaba cociendo y que son funcionarios de segundo orden (vamos, donnadies), sus informes serían muy reveladores de lo que tenía en mente Bush y de cuál era el planteamiento estratégico global. Tampoco, y es bien sospechoso, hay practicamente nada procedente de la embajada en Tel Aviv.  Uhm… ¿No es muy, muy extraño que Israel y EEUU, obvios e inseparables aliados, se muestren tan lacónicos y poco comunicativos entre sí? No hace falta ser un sicario del Mossad para saber que Israel no mueve un dedo sin consultar a Washington (y viceversa) y, francamente, mataría (en mi caso, es un decir) por leer las comunicaciones (autenticas) sobre el futuro que tienen diseñado estos para Irak, Irán, Siria, Líbano o, por qué no,  para España (a los que los israelíes consideran hostil y proárabe y vigilan muy de cerca). Estoy seguro de que las verdaderas comunicaciones entre ambos estados en los prolegómenos de la Segunda  Guerra del Líbano (un paso previo a un ataque a Irán que, mira qué lástima, les salió rana), por ejemplo, debieron ser de lo más edificantes. Preciosas.

Pero si hay algo que escama, es, sin duda, el tufo a manipulación que se desprende de estos documentos y su obvia intencionalidad política. A saber, aviso a navegantes: cualquiera que lea estos documentos sin un mínimo espíritu crítico y cometa el error de no poner su contenido en cuarentena, sacará las siguientes falsarias y peligrosas conclusiones: 1) Prácticamente todos los países de la región odian y temen a Irán, y están más que dispuestos a apoyar a Israel y USA en un eventual ataque contra sus instalaciones nucleares (así que, moraleja: en caso de ataque, no hay nada que temer de la reacción del mundo árabe). 2) Los pérfidos palestinos están “estrechando lazos” con los iraníes y, con tal de conseguir su apoyo militar, se están “convirtiendo al chiismo” –así, literalmente dicho en los documentos-. 3) Irán, no sólo apoya a Hezbollah y a Hamas, sino que es responsable del levantamiento armado en Yemen, del terrorismo integrista en Egipto y de la desestabilización del interior de África (además de ser sospechoso de haber reclutado a Islero para que eliminase a Manolete, de haber ordenado el asesinato de Kennedy y de estar tras el atentado contra Juan Pablo II, supongo). 4) Irán está ahora mismo empeñado en hacerse con combustible sólido para cohetes -lo que sugiere, ni que decir tiene, que está desarrollando misiles de medio y largo alcance-.5) Los chinos (en contra de lo que demuestran los hechos de, sin ir más lejos, esta misma semana, en la que impidieron a toda costa una condena de la ONU) no están dispuestos a mover un dedo por su aliado Corea del Norte si es atacado.  6) Israel esta requetedecidida  desde hace un lustro a atacar Irán, pero los moderados y pacientes yanquis le han convencido de que esperen con judía resignación. 7) Los iraníes financian y arman a los talibanes (a pesar de considerarlos terroristas y ser su más acérrimo enemigo; por lo visto, Ahmadineyad  es gilipollas). 8) Los sirios odian a los iraníes (a pesar de que son su máximo suministrador  de armamento y su único aliado en la zona) y están deseando que los yanquis y los israelíes les “perdonen” por sus “pasados pecados” para lanzarse suplicantes a sus pies y unirse a la heroica misión de destruir el pérfido régimen iraní. Sí, seguramente.  9)  Chávez y Ahmadineyad  son muy colegitas y conspiran para obtener uranio con pérfidos fines (tengo entendido que Goldfinger y el Dr. Maligno son amigos comunes de ambos y quedan para ir de putas de vez en cuando). 10) Clinton se muestra débil hacia China y completamente incapaz de presionar con un mínimo de eficacia a paísitos de tres al cuarto como Brasil y Turquía en lo referente al tema iraní (Obama go home!). 11) Clinton (again), mientras estas terribles amenazas se ciernen sobre el mundo libre, se dedica a mirar por la cerradura de los Kichnner 

Pelín tendencioso, ¿verdad?  Noto una cierta insistencia en el monotema Irán y unos ligeros toques de intoxicación interna. ¿Os acordáis de las armas de destrucción masiva y de Colin Powell enseñándonos las supuestas fotos del satélite de las fabricas de agentes químicos iraquíes? Pues aquí tenemos más mierda de la misma clase. Ahora, por lo visto, tenemos que creernos que los de Hamas y los talibanes se han vuelto pro-chiíes (lo que es casi tan verosímil como Hezbollah declarándose sionista) y que todos juntos -los talibanes, Hamas, los iraníes, Al Qaeda, Hugo Chávez, Castro, ZP, ETA, las FARC, el partido comunista búlgaro, la plataforma de gays y lesbianas de Torrelavega y Sanchez-Drago- están conspirando para destruir Israel y anexionarse todo Oriente Medio. ¿Hay alguien, Pilar Rahola (que se lo cree; así de limitada es ella) y Cesar Vidal (que dice que se lo cree, pero, no,  no es tan imbécil) aparte, que pueda tomarse tamaña gilipollez en serio? 
Ya lo dice el adagio latino: Qui prodest scelus, is fecit; “quien se beneficia de un crimen, lo ejecutó”. Y aquí esa reflexión, ¿a quién beneficia todo esto?, ¿quién gana (y quién pierde) realmente con todo esto?, nos lleva necesariamente a un mismo lugar: aquellos que han filtrado esta información persiguen claramente cuatro cosas: fortalecer el a los “halcones” en lo que a la política exterior norteamericana se refiere, preparar el terreno para un inminente ataque a Irán, sembrar la desconfianza entre los iraníes y sus vecinos árabes y, de paso, debilitar al gobierno Obama. Así que, sí, tenemos ya un par de sospechosos claros: la derecha yanqui, dispuesta a jugar tan sucio como sea necesario para volver al poder y deseosa de un radical cambio en la “suave” política  exterior yanqui y, por supuesto, el estado de Israel, que ve cómo Irán se acerca cada día a los niveles de enriquecimiento necesarios para construir un arma nuclear y sabe que, si esto sucede finalmente, se le acabará definitivamente el chollo y  tendrá que acostumbrarse a negociar con sus vecinos en la seguridad de que una hipotética cuarta guerra árabe-israelí, sea cual sea su origen, será la última (no existirá un Israel para comparecer a una quinta) .


Me pregunto quién se esconde tras las "filtraciones" de Wikileaks...

Ni que decir tiene que ambos sospechosos son, en el fondo, el mismo: tan inseparables como uña y carne. No olvidemos, por otra parte, que esta “filtración” ha ocurrido apenas tres semanas después de la estrepitosa derrota de los Demócratas en las elecciones legislativas, y que, mira por dónde, todo lo publicado  repite a pies puntillas los soniquetes habituales de los sectores más reaccionarios, militaristas y prosionistas del republicanismo yanqui, allanándoles el camino  de vuelta a la Casa Blanca y haciendo parecer que, dadas las circunstancias, su deseada intervención militar en Irán (segundo productor de petróleo del mundo y fuente principal de suministro de China, objetivo geoestratégico final del golpe), además de “imprescindible” para mantener el “orden” en la región, será tan fácil como encontrar cocaína en los baños de Wall Street.  
Además, no debemos pasar por alto un detalle extremadamente sospechoso: el gobierno norteamericano no ha negado nunca la veracidad de lo publicado.
 ¿Por qué?
No hay nada en un teletipo que lo identifique inequívocamente como autentico. Todos los que hemos manejado ese tipo de documentos clasificados (sí, me incluyo. Es una larga historia) reconocemos los distintos elementos y firmas que componen el mensaje y no hay ninguno que no sea falsificable.  En la segunda fila de un mensaje, por ejemplo, aparecen las direcciones de los destinatarios, y éstas son conocidas por no menos de 100.000 empleados militares y civiles de la administración estadounidense. Así que casi cualquiera podría escribir un documento indistinguible de los publicados y decir que es una comunicación entre la Secretaria de Estado y el embajador americano en la Atlántida. Así que, ¿por qué admitirlo? ¿Por qué no decir, simplemente, “burda falsificación”? ¿Por qué no salió Clinton, sonrió y dijo: “Al parecer, han engañado al señor Assange: esos documentos son falsos”?
Dónde encaja Julian Assange en todo esto es algo que, francamente, se me escapa.  Quizás no sea más que uno más de los muchos piratas informáticos reclutados por la CIA  al que se le ha encargado representar el papel de su vida: “The Oscar goes to…”. Es posible, incluso, que actúe de buena fe y que crea  hacer un bien y estar “liberando” información, y no sea consciente de hasta qué punto sólo es un tonto útil en manos perversas. Fuera como fuese,  resulta indiferente. Aquí lo único trascendente es la intencionalidad de la filtración, y, por desgracia, está clara. 
Me temo que pronto, en apenas unas pocas semanas, volveremos a ver sangre derramada en Oriente Medio. Mientras tanto, estad atentos y no creáis nada de lo que se diga. Ya caímos en las mentiras con Irak, que no se repita con Irán. Cuidaos del ruido mediático que se avecina.


El cartel contiene una errata: no es Irán donde tienen un trabajo pendiente, sino Irak
 Ataos férreamente a los mástiles y no escuchéis los cantos de sirena. Vuelve la gran impostura.

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VZCZCXRO1399
RR RUEHBC RUEHDE RUEHDIR RUEHKUK RUEHSL RUEHTRO
DE RUEHLO #2198/01 2651413
ZNY SSSSS ZZH
R 221413Z SEP 09
FM AMEMBASSY LONDON
TO RUEHC/SECSTATE WASHDC 3554
INFO RUCNDSC/DISARMAMENT CONFERENCE COLLECTIVE
RUCNIRA/IRAN COLLECTIVE
RUEHGG/UN SECURITY COUNCIL COLLECTIVE
RUCNDT/USMISSION USUN NEW YORK 1486
RUEHUNV/USMISSION UNVIE VIENNA 0390
RUEHGV/USMISSION GENEVA 1263
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Cómo leer un cable.

Este es el encabezamiento de uno de los "cables" de Wikileaks, que sirve como ejemplo para
mostrar el formalismo típico de estos documentos. La primera línea de un teletipo siempre comienza con vzczc, que es la orden con la que se indica al aparato que se ponga en línea. La segunda empieza con RR, PP, OO o ZZ, que indica la prioridad del documento. R significa rutina, es decir, baja prioridad, como en este caso; P indica urgencia moderada; O implica urgencia; y Z (flash), la más elevada, que rara vez se usa salvo en situación de emergencia, indica prioridad absoluta (teóricamente, el documento debe estar en manos del destinatario último en un máximo de 30 minutos, aunque, en realidad, esto raramente se cumple). Tras esto aparecen las direcciones de los destinatarios (códigos de seis letras que comienza en R). La tercera línea indica quién lo envía (dirección). Lo siguiente es el código identificador del mensaje (típicamente administrativo y sin más significado) y, tras él, la fecha (día juliano del año) y hora de emisión (local). Lo más destacable en la siguiente línea es SSSSS, que indica que es un mensaje clasificado como secreto. La clasificación puede ser U (sin clasificación), R (reservado) , C (confidencial) y S (secreto) . El indicativo se pone por quintuplicado para que sea imposible una confusión accidental del operador. La siguiente línea, evidentemente, indica quién exactamente lo ha enviado (una misma dirección pude corresponder a decenas de organismos situados en una misma instalación) y las siguientes a quién se dirige específicamente (To) y a quién conviene informar (normalmente, por cuestiones de coordinación) del mismo (Info).

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