lunes, 25 de octubre de 2010

Cine bastardo: Terror en el espacio.

Título original: Terror nello spazio
Director: Mario Bava.
Año: 1965
Género: Ciencia Ficción.Terror. Thriller.
Reparto:Barry Sullivan, Norma Bengell, Ángel Aranda, Evi Marandi, Stelio Candelli, Franco Andrei.
Sinopsis: Los tripulantes de la Argos aterrizan en un planteta supuestamente deshabitado para investigar el origen de una misteriosa transmisión de radio.



Resulta que hace algunos años, un conocido en pleno momento “exaltación de la amistad” (las cosas que tienen los jueves noche)  me habló (o balbuceó, a mejor decir) de cierta película italiana de los sesenta, hecha con dos duros, que había visto no sé sabe dónde y que era, eso me decía el muy iluso, “clavadita” a Alien. Según él, Ridley Scott había hecho un simple remake cambiando un par de detalles aquí y allí, pero, por lo demás, todo era “igualito”. Por supuesto,  y dado que el colega en cuestión es dado a exagerar (incluso cuando está sobrio), no me lo tome demasiado en serio.  Y es que  conociendo la calidad general de fantaterror  Italiano (consabidas excepciones, aparte),  cochambroso hasta decir basta, hecho con la mayor desvergüenza, y dónde el cuidado por las formas o por la coherencia argumental es nula, no hay dios quien pueda creerse que una absoluta obra maestra como Alien, dónde cada fotograma es una lección de cine y que posee una de las puestas en escena más cuidadas y elegantes que se recuerdan, pueda deberle nada, más allá de alguna idea aislada, a ningún despropósito “made in Italy”. Así que envié esta información  “erronea” a la “papelera de reciclaje” y me olvide del asunto.


Y así quedo la cosa. Hasta que hace unos pocos  meses, revisitando la obra del irregular  Mario Bava, me topé con su única incursión en esto de la Ciencia Ficción: Terror en el espacio. Porque a Bava, para mi gusto sobrevalorado y absurdamente mitificado, lo que no se le puede negar es su originalidad, su desbordante imaginación, su total ausencia de complejos (lo que explica ciertos ridículos y zafios despropósitos como Bahía de sangre) y su búsqueda constante de algo nuevo a lo que hincarle el diente. Y, claro, era inevitable: tras haber hecho sus pinitos en el Terror Sobrenatural con pequeñas maravillas como La máscara del demonio y haberse ganado el dudoso título de inventor del  Giallo con La muchacha que sabía demasiado, acabó metiendo las narices en el único campo del fantástico que todavía no había tocado. Así que, dicho y hecho: con  el desparpajo que le caracterizaba y  ignorando dificultades que a cualquier tío sensato le hubieran quitado las ganas de meterse en semejante berenjenal (cómo la total ausencia de medios o no contar  en el reparto con nada lejanamente parecido a un verdadero actor), se dispuso a rodar está películilla de tres al cuarto, que, ironías de la vida, acabó siendo de rebote una de las más influyentes de la historia del género y la madre bastarda de la saga más celebrada y conocida del Terror alienígena. Porque, sí, amigos: la película en cuestión, en apariencia hija de los vapores etílicos, existía. Y, sí; mi colega,  a pesar de su su dipsomanía joviana, no iba muy desencaminado ni exageraba en demasía. Ya se sabe: In vino veritas.
Eso sí, dejémoslo ya bien claro: que ambas películas tengan algunos (o muchos) elementos estéticos y argumentales comunes, como ahora veremos, no significa ni por asomo que sean comparables en cuanto calidad: ni en broma. Ni de cachondeo,oiga. Y es que esta Terror en el espacio, para que engañarnos, deja mucho, pero mucho que desear… Es más,  sus primeros diez minutos, las cosas claras y el chocolate espeso,  no pueden ser más lamentables y bochornosos. Tanto que, es comprensible, cualquier comparación inicial con Alien provocará inevitablemente la carcajada del espectador primerizo: los efectos especiales (por llamarlos de algún modo) harían vomitar  a George Meliés y la estética imperante, increíblemente desfasada incluso para la época, es la quintaesencia de lo casposo. A saber, recapitulando: lo primero que los  sufridos ojos del incauto expectador se encuentran es una maqueta de gomaespuma pintada de gris metálico, al puro estilo Ed Wood, surcando un “espacio interestelar” hecho con terciopelo negro y las bombillas sobrantes de algún árbol de navidad. De ahí, fundido en negro mediante, pasamos al interior de la Argos, la nave en cuestión, otro homenaje al Ed Wood de Plan 9: más gomaespuma plateada y plexiglás aderezado con muchas bombillas de colores. Absolumente patético. Y, luego, para acabar de joder la marrana, está la tripulación, sesentera a más no poder: enfundada en ajustadísimos monos de cuero que parecen robados  de alguna versión porno de Flash Gordon. (Algo, que, dicho sea de paso,  el espectador masculino agradecerá: no en vano Bava, que no suele escoger a las actrices de sus películas en función de sus dotes interpretivas, precisamente  -sólo hay que recordar el muy apetecible reparto de Cinco muñecas para una luna de agosto-, dedica la mitad de planos al culo de una Norma Bengell que se pasa la mitad de la película agachada o en cuclillas). En resumen, que todo, al menos en principio, pinta francamente mal  y parece barruntar un completo desastre de imposible comparación con el peliculón de Scott.
Pues bien. El “desastre”, y a pesar de todo lo dicho, no llega a materializarse (del todo).  Bava, y es una prueba de su capacidad como narrador (que no como cineasta), gracias a un astuto uso de la intriga y a un guión lleno de  MacGuffins, se las arregla para que te olvides pronto de todos los despropósitos de la parte artística. Y es que, como no podía ser menos, Terror en el espacio, no es una peli de Ciencia Ficción al uso, sino un Giallo espacial; un Thriller a la italiana con extraterrestres en el que un misterioso "asesino" (o asesinos), cuya identidad no se desvela hasta prácticamente el final, conspira para eliminar (o algo peor) a la toda la tripulación del Argos. Total: que contra todo pronóstico, y sin ser ninguna maravilla, el resultado se deja ver y tiene un cierto encanto naif. (De ahí no pasa). 



        No cabe dura que Bava es un "esteta". Abajo un plano de la Argos
    atravesando el espacio interestelar. Todo un ejemplo de lo NO deben
ser los efectos especiales.  Arriba, la tripulación del
Argos: molona-que -te-cagas con su rollito "novio chuloputas de Barbarella".


 Pero, vayamos a lo que interesa: ¿Hasta qué punto, medios y tratamiento estético, aparte (donde no hay color ni comparación posible), se parecen Terror en el espacio y Alien? Pues, hombre, decir que es “igualita” es pasarse veinte pueblos. El desarrollo general de la historia es diferente y circula por otros derroteros… Pero… Sí, se parecen, y mucho. Quizás demasiado... Y, lo que es más preocupante, en muchos aspectos. Porque, no es sólo que ciertos detalles argumentales sean idénticos, que puede ser simple coincidencia, es que hasta ciertos motivos estéticos e incluso frases  enteras del diálogo son “clavadas”, palabra por palabra. Vamos, que no se veía tanta “coincidencia” desde que Ana Rosa Quintana de metió a novelista. En mi opinión, mal le joda reconocerlo a  Scott, que lo ha negado alguna vez (qué va a decir), es evidente que existe “inspiración” y algo de canibalismo.

   He aquí uno de los máximos protagonistas de esta película:  el
     omnipresente pandero de la Bengell. Es el "décimo pasajero"
de la Argos.


Para que veas que no exagero (en esto; lo del tamaño del pene es otra cosa), me he permitido hacer una lista con las “similitudes” que así, a voz de pronto, he encontrado. Tú, que ya eres mayorcito y la mar de listo, harás bien en sacar tus propias conclusiones:
1)   Ambas historias, como se lee en la sinopsis, comienzan exáctamente del mismo modo: una nave se desvía de su trayectoria para investigar una misteriosa señal de radio, de origen desconocido procedente de un planeta supuestamente deshabitado. Como “coincidencia”no está mal para empezar.
2)   La reducida tripulación del Argos, al igual que la del Nostromo, incluye sólo dos mujeres: una morena y una rubia (bastante más voluptuosas y neumáticas que Lambert y Ripley, todo sea dicho).


Arriba, las chicas del Argos; abajo, las del Nostromo


3)   Cuando la Argos se aproxima al misterioso planeta la nave se ve repentinamente afectada por su anómalamente elevada gravedad, mucho mayor que lo explicable por su masa. En Alien (director’s cut) Lambert menciona que la gravedad del planetoide es 0.86 g, lo que es imposible teniendo en cuenta su pequeño tamaño.
4)   Una imagen de la Argos tomando tierra en el misterioso planeta junto a una del Nostromo haciendo lo propio en LV 426. ¿Cierto parecido?



Arriba, la Nostromo tomando tierra; abajo, la Argos haciendo lo propio.
      
5)   Otra imagen que no necesita explicaciones. La superficie del dichoso planeta de Terror en el espacio: gris-azulada, desértica,  llena de chimeneas “expresionistas” y eternamente azotada por el viento. no cabe duda de que existen "semejanzas geológicas" entre ambos planetoides.

      
             
6)   Otra más. Abajo, la famosa nave alienígena de  Alien con su “originalísima” forma de cangrejo. Arriba, parte trasera de la nave Argos. ¿Parecidos razonables?
 
Me está apeteciendo un croissant
  
7)   Los tripulantes del Argos no tardan en intuir que algo muy inquietante acecha  en ese terruño. Tanto que uno de los personajes, bastante acojonado, espeta en cierto momento: “Este lugar me da escalofríos”. ¡Coño!, eso me suena…
8)   En vista de que pintan bastos, los del Argos deciden marcharse. Pero se encuentran con una desagradable sorpresa: una avería en las “células de energía” les impide despegar. Me sigue sonando... Y más si me fijo en los diálogos entre el capitán y el técnico de mantenimiento que son un deja-vu total.
9)   El capitán, como oficial máximo, deja periódicamente su mensaje vocal en el diario de a bordo, al igual que hará Ripley al final de Alien.
10)   Ya que ahora, con el motor estropeado,  tienen tiempo de sobra, deciden explorar el planeta en busca del origen de la misteriosa fuente de la señal. Así que envían voluntarios: tres; dos hombres y una mujer. Tras una larga travesía, encuentran una gigantesca y extraña nave alienígena. Sí, eso mismo que estás pensando… Paso a reproducir palabra por palabra el dialogo de los personajes al verla, que no tiene desperdicio:
                  -Tiene que ser muy antigua, mira lo corroído que está el casco.
                  -No había visto jamás una astronave semejante. Es de una forma y concepción 
                   completamente desconocidas para nosotros.
            Familiar, ¿eh?

Cliquea sobre la imagen. A la izquerda dos tomas casi sucesivasde 'Alien' en las que se ve a ve a tres de sus tripulantes (Kane, Dallas y Lambert) avanzanzando por la  inhospita superficie del planeta hasta alcanzar la enorme nave alienígena. A la derecha exactamente la misma situación en 'Terror en el espacio'.  Hay premio para quien encuentre diez diferencias.
                   
    
11)  ¿Y que se encuentran en el interior de la nave alienígena? Pues, fíjate que cosas, el esqueleto de un tripulante, un humanoide gigantesco. Ya sabemos de dónde sacó Ridley Scott la idea del dichoso spacejockey. (Cuidado: hablo de la idea, el tratamiento artístico y visual es otra cosa). 


Otra de "parecidos razonables": Arriba, los tripulantes del Argos hacen un inquietante descubrimiento; el esqueleto "fosilizado"de uno de los tripulantes de la nave alienígena. Algo que a buen seguro te sonará.

12)  Como ya se ha dicho, Terror en el espacio es en esencia un Thriller con algunos elementos propios de cine de Terror. Ridley Scott, que siempre ha dicho detestar el cine de Terror (no deja de ser irónico),  siempre ha definido Alien, mira qué casualidad, como un “Thriller policíaco”.



Supongo que podría haber mencionada algunas  cosas más, pero creo que estás bastarán para que te hagas una idea.  ¿Plagio, homenaje, coincidencia, “intertextulización”? Tú decides.  De todos modos, va dar  igual: En el espacio nadie puede oír las demandas por plagio.

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