jueves, 24 de marzo de 2011

La Sexta no es la SER, pero lo intenta...

No hay nada que produzca más ternura que ver a un bebe, exquisitamente torpe, tratando de emular a sus mayores: este ha sido el melancólico pensamiento que me ha embargado hace un rato, mientras contemplaba el informativo vespertino de la emisora de Televisa. Lo digo porque cada día está más claro que de casta la viene al galgo. Y a estas alturas es dificil no reconocer en el nivel de manipulación, de hipocresía y de sectarismo del que ha hecho gala esta emisora en su todavía corta existencia, y -por supuesto- en su “progresismo” chupi-guay-de-la-muerte al estilo “No a la guerra, si a las perras” y “Soy tan demócrata que crucifico a Eguiguren por defender la legalización de SORTU”,  la “filiación genética” del engendro: son los hermanitos pequeños y algo torpes de la SER. No en vano, a la vista está, Televisa tiene un sustancioso acuerdo estratégico con PRISA.
En efecto, los que tenemos “memoria subversiva,” y nos complacemos en la pésima costumbre de  no olvidar fácilmente, hemos contemplado -entre el asombro y la carcajada- como la Sexta, con la mayor desvergüenza, se retrataba cayendo en las más surrealistas contradicciones. Así, por ejemplo, se me viene a la cabeza la caza de brujas que dicha emisora, en nombre del “progresismo” entendido a la soviética, realizó de Sánchez-Dragó hace unos meses a cuento de sus poco afortunadas declaraciones sobre sus relaciones con menores -muy probablemente, fruto únicamente de su imaginación calenturienta y algo senil, sea dicho-. Y claro, escuchando a la siempre furibunda Cristina Saavedra  (¿No se relaja nunca, esta chica?) destripar al “sucio corruptor de la juventud” y pedir poco menos que su inmediata ejecución, me revolcaba por el suelo. No era para menos. Primero, porque no deja de ser ridículo e hilarante que los “progres” ahora se apunten al espíritu inquisitorial de Inocencio III y se arroben el papel de paladines de la moral. Pero, sobre todo, porque hace falta muy, muy poquita vergüenza para acusar a nadie de pederastia tras haber sido denunciado –único caso en la historia televisiva de España- por emitir pornografía infantil y apología de la violación. Os invito a buscar como justificaron entonces la emisión  de la violación de colegialas japonesas en nombre  de “la ficción televisiva” y de la “libertad de expresión” y, después, compararlo con lo que dijeron de Sánchez-Drago: es algo absolutamente orgiástico.  Un tal Jesucristo dijo una vez algo sobre la paja en el ojo ajeno y la viga en el propio. ¿Que era...?
Luego, y siguiendo con la galería de estalinismo low cost, no puedo dejar de mencionar la campaña de acoso y derribo, una de las más sucias que recuerdo, contra Ramón Calderón. Y cuidado: en esto soy totalmente imparcial y me importa un comino quien mande sobre el Madrid; soy del Barça, así que imaginaos lo mucho que me la suda el asunto. Pero hay cosas que claman al cielo. Y, claro, yo no pongo en duda los tejemanejes de Calderón… Pero dedicarle 25 minutos (en un informativo de 40) al asunto, día tras día, durante tres meses me escama “ligeramente". Sobre todo cuando los mensajes de “Calderón es peor que Hitler” se intercalan sospechosamente con los de “Florentino, nuestro Salvador, regresa cabalgando sobre el arcoíris”. Y eso, que los “progres” le hagan la campaña electoral al mayor constructor de España, huele igual que una fosa común ruandesa. ¿No os parece?


Las celebradas chicas de informativos de La Sexta. Evidentemente, fueron selecionadas según estrictos criterios, exclusivamente relacionados con su preparación y su experiencia.


Sin embargo, la palma de esta sarta de despropósitos está en actualmente en curso. Porque, por supuesto, y como buenos perros de su amo que son, la Sexta esta empeñándose a fondo en justificar la agresión a Libia y en tratar de convencernos de que ZP es la quintaesencia de la coherencia y el pacifismo. Eso sí, los resultados  de estos aprendices de Goebbels, hasta el momento, dejan mucho, mucho, pero mucho que desear: es evidente que harían bien es escuchar más a menudo a sus primos de la SER. ¡Qué diferencia! ¡Ni punto de comparación! ¿Cómo comparar la soberbia tarea de manipulación de la emisora de PRISA, con su ejército de letales tertulianos-mercenarios dispuestos a no dejar supervivientes ni a izquierda ni a derecha, con las burdas y titubeantes diatribas, lanzadas en plan consigna estudiantil, de Mamen Mendizabal?; una chica de la que lo mejor que se puede decir como periodista es que… En fin… Está buena. ¡Así no se puede, señores de la Sexta!: hay que esforzarse más. 
Por ejemplo, no se puede decir a palo seco, como hoy, “El dictador Gadafi ha mostrado hoy  imágenes de una niña herida y dice que ya son cien los muertos por los bombardeos aliados, pero es pura propaganda” y pretender que esto cuele: se nota mucho, leñe. ¡No, no y no! No te enteras, Contreras. ¿Dónde está la sutileza, el estilo, dejar algo a la imaginación del espectador? La SER hace este trabajo de manera infinitamente más astuta, señores: ignora sistemáticamente la versión de Gadafi y a sus cien muertos (a los que les puede ir dando); efectivamente: en la SER está prohibido morirse si no se es rebelde. Pero… ¡Por dios!, ¿qué es eso de mostrar la imagen de la niña herida retorciéndose en la ambulancia y, acto seguido, decirnos que lo que acabamos de ver es mentira? Mal, muy mal: si vemos la imagen de la niña cubierta de sangre, es probable que la consigna, por muy campanuda que se ponga la redactora, no termine de cuajar.
De todas formas, no quisiera que esta pequeña crítica desmoralizase a los chicos de la Sexta. A decir verdad, detecto progresos constantes. En una década, si no siguen bajado de audiencia hasta desaparecer –como todo este último año-,  pueden llegar a ser un órgano de propaganda a la altura del  Völkischer Beobachter. Ánimo y al Toro.

2 comentarios:

  1. La Sexta será lo que quieras, pero es el canal de TV algo más a la izquierda y más crítico actualmente con el gobierno de Rajoy; y además, tal como está este país y este mundo sin verdadera libertad de expresión es muy difícil medios más a la izquierdas, están solo Tele-K y poco más, cuyo alcance no es nacional lamentablemente.

    Y por cierto, actualmente tampoco es que TVE, A3, Cuatro o Telecinco sean para tirar cohetes, en el fondo lo que dices de La Sexta podría ser aplicable al resto de medios.

    ResponderEliminar
  2. Que conste que no defiendo actualmente mucho a La Sexta salvo porque me parece necesario que haya alguna cadena que critique más al gobierno del PP, algo que no hace el resto de cadenas prácticamente; porque por lo demás, los informativos algunos días están regular al nivel del resto de emisoras. Lo que más me gusta de la cadena es Salvados y El Intermedio.

    ResponderEliminar